Diálogo Filosófico: Nietzsche y el Sacerdote en Montevideo

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Diálogo entre Nietzsche y un Sacerdote

Contexto del Encuentro

  • Lugar: Bar "El Anticristo", un típico barrio montevideano.
  • Fecha: Fines de mayo de 2015.

Dos parroquianos se encuentran acodados al mostrador: José, el párroco de la iglesia del barrio, y un tal Nietzsche. El estaño invita al diálogo.


Sacerdote: Vio, vecino, la inmoralidad campea por el mundo. Ni los más altos funcionarios de la FIFA se escapan a la corrupción moral y ética. Si tuvieran fe, seguramente no habrían caído en las tentaciones.

Nietzsche: ¿Qué moral ni moral, don José? La cuestión no es de moral ni de fe, sino de la fortaleza de las personas para seguir acciones de vida.

Sacerdote: ¡Pero no, vecino! Sin moral no hay un norte, falta el orden necesario, el camino a seguir.

Nietzsche: José, yo creo que, como bien decía el ilustre Antonio Machado ("caminante, no hay camino, se hace el camino al andar…"), nuestras fortalezas las vamos creando nosotros mismos. No permitamos que nos “eduquen” y nos transformen en sumisos esclavos del sistema, ya que esto no sería más que la propia decadencia de la sociedad entera.

Sacerdote: Pero, ¿no cree usted que un pueblo inculto es un pueblo fácilmente gobernable y que dirigirlo sería mucho más sencillo para gobernantes inescrupulosos y perversos?

Nietzsche: No creo, don José. Las escuelas y los profesores solo generan una pseudocultura con alumnos que solamente escuchan y obedecen las enseñanzas impartidas. La cultura no debiera ser un servicio del Estado, ya que cargar a los alumnos de conocimientos históricos solamente los neutraliza y les impide brotar sus propias capacidades y genialidades. Así como estamos, todo es decadente; estamos con una cultura al borde de la destrucción. Por eso le digo, don José: esta cultura donde vivimos va a explotar cuando toda esta mentira de siglos y siglos se caiga frente a la verdad.

Sacerdote: Creo, sin embargo, que nuestra cultura basada en siglos y siglos de conocimientos acumulados y la fe religiosa que nos guía y nos ayuda a soportar las penurias de la vida, son el soporte espiritual para llegar a la verdad.

Nietzsche: No, no, don José, eso son solo palabras, promesas; los dogmas son castillos de naipes. No me hable de cristianismo: la Iglesia Cristiana es la representación de la máxima corrupción posible, ha transformado las verdades en mentiras, son, por tanto, la gran maldición. Verá, José, tanto la moral, la metafísica como la ciencia impiden nacer al ser inocente, la libertad de espíritu y el disfrute de la vida.

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