Determinismo

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1. Libertad externa e interna
Para intentar aclarar en qué consiste la libertad es necesario distin­guir, en primer lugar, entre dos formas de la misma:
La libertad externa consiste en que nadie nos impida trasladarnos y actuar del modo que nos parezca oportuno, dentro de lo que permi­tan las leyes y costumbres del propio país. Este tipo de libertad es la que pierde una persona cuando la conducen a prisión; pero también la que pierde casi toda~<3 poblao-' , cuando triunfa una dictadura y se anulan las libertades dE exr» ',.>Ión, asociación, manifestación, etc.
La libertad externa puede ser más o menos amplia, según sea el marco jurídico y político de una sociedad.
La libertad interna es la de querer una cosa u otra. Consiste en po­[jer decidir por uno mismo sobre las cuestiones que nos afectan. En el caso del mozo que comparece ante Sancho Panza, éste nos aclara que la decisión de dormir es cosa suya, a pesar de que el gobernador le pueda privar de la libertad de movimientos.
Si la libertad interna no existiera, no tendría sentido reclamar liber­tad política, puesto que la libertad interna es libertad moral, es decir, la capacidad para conducir la propia vida conforme a los propios crite­rios. Para privar a una persona de su libertad interna es preciso anular su voluntad, sea mediante sustancias estupefacientes, o con la hipno­sis, o a través de las técnicas de control mental que suelen utilizar algu­nas sectas.
En lo que sigue veremos algunas de las principales posiciones filosó­ficas que existen en torno a la libertad interna. De la libertad externa nos ocuparemos en los temas dedicados a la vida en sociedad.
2 .Determinismo y libertald interna
La fiIosofía surgió en Occidente cuando algunos pensadores griegos se esforzaron en buscar las causas de todas las cosas, convencídos de que todo lo que acontece en el mundo ocurre por alguna razón. Sin embargo, en esta búsqueda encontraron un grave obstáculo al intentar explicar cómo es posible la libertad interna, la libertad de la voluntad.
Si la libertad interna es la facultad de la voluntad para actuar en un sentido u otro sin ser determinada por algo ajeno a ella, debe ser ca­paz de iniciar una serie causal sin que el acto por-el que se inicia la se­rie tenga una causa a ue entonces el acto no sería libre. Desde anti­guo, el fenómeno de la libertad ha con UCl o a aporía, a un «callejón sin salida» entre dos actitudes:
La de quien está convencido de que nada acontece sin causa, actitud que es determinista si pretende explicar también causalmente . la conducta humana.
La conciencia espontánea que tenemos de actuar en ocasiones li­bremente, aunque estemos condicionados a obrar en un sentido u otro.
Condicionamiento Y determinación
Estar condicionado es distinto de estar determinado. Estar condi­cionado significa no ser totalmente libre, pero sí conservar la libertad suficiente como para saberse responsable de los propios actos. Estar determinado significa, por el contrario, negar incluso este mínimo de libertad.
Ciertamente, la libertad humana está condicionada por el tempera­mento con que nacemos, por el medio social y la educación, por la si­tuación económica y política en que vivimos, de suerte que no somos absolutamente libre .
Pero todos estos factores no nos impiden tomar la iniciativa al actuar, salvo en casos excepciona es. Por otra parte, esos factores condicionan­tes no sólo no eliminan la libertad, sino que pueden potenciarla, porque la libertad humana no es la de un náufrago en una isla desierta, sino la de la persona que vive en sociedad y de ella recibe una herencia cultural que le proporciona lo necesario para poder elegir lo que considera más adecuado
Determinismo cosmologico: el destino
todo se explica por alguna ra­zón y, como la serie de razones no puede ser infinita, ha de haber una razón primera, una razón común, que es la ley que rige el universo. Los estoicos tomaron esta cosmología de Heráclito y entendieron que esa razón es la ley del universo y también el destino, según el que to-
do sucede fatalmente.
De esta doctrina debía haberse derivado que los hombres nada pue­I den contra el destino, como se mostraba en Edipo rey de Sófocles. Sin embargo, los estoicos se dedicaron a la pedagogía y la ética, enseñan­I do cómo se debe obrar, lo que muestra que creían espontáneamente en la libertad.
El sabio ideal será, según ellos, el que, consciente de que toda feli­cidad exterior está en rnanosdel destino, intenta asegurarse la paz in­terior, haciéndose insensible arsufrimiento y a las opiniones ajenas. La imperturbabilidad es la única fuente de felicidad.
Con ello empieza a abrirse una distinción entre dos mundos: el de la libertad interior, que está en nuestras manos, y el mundo exte­rior, que no depende de nosotros. La sabiduría consiste en asegurar los bienes internos y despreciar los externos haciéndose, en palabras de Séneca, «artífice de la propia vida».


5. El determinismo teológico: la predestinación
Si Dios lo sabe todo, será porgue él mismo ha deter­minado todas las cosas según su criterio y, si es la causa de todo, también lo será de las acciones humanas.
Los reformadores protestantes, en su mayoría, .insistieron en Que el ser humano carece de libre arbitrio y está predestinado. Los teó­logos católicos, por su parte, intentaron contrarrestar el determinismo manteniendo que dios y hombre son conjuntamente los autores de los actos humanos

El determinismo científico

Este tipo de determinismo consiste en intentar dar razón de la con­ducta humana desde una sola de sus dimensiones. Este modo de pen­sar constituye un reduccionismo, porque reduce la complejidad y riqueza de las dimensiones humanas a una sola
El monismo fisicalista, que reduce el universo a materia y los movi­mientos de los cuerpos a movimientos mecánicos, incluido el psi­quismo humano.
El determinismo fisiológico de fisiólogos como Ivan Pavlov (1849­1936), para quienes los actos que llamamos libres son en realidad reflejos condicionados muy elaborados.
El determinismo psicoanalítico de Sigmund Freud (1856-1939), cuando entiende el obrar humano como movido por el inconsciente.
El determinismo económico del marxismo, que explica las distin­tas etapas históricas, los diferentes «modos de producción», como determinadas por la infraestructura económica, y la conciencia hu­mana como determinada a su vez por el lugar que cada individuo ocupa en el proceso de producción.
El determinismo genético de las corrientes sociobiológicas, que ven en la dotación genética de cada uno de nosotros las causas de todas nuestras actuaciones .
El determinismo psicológico elaborado por Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), para quien nuestra conducta está regida por el móvil que ejerce mayor atracción sobre nuestra voluntad, y por eso nuestro comportamiento es racional y no arbitrario. La posición de Leibniz, aunque matizada, no justifica la existencia de la libertad, en­tendida como la capacidad de la voluntad por la que somos dueños de nuestros actos y responsables de ellos.


Critica al determinismo
las posiciones reduccionistas son incapaces de justificar los siguien­tes hechos, que sólo se entienden si suponemos que somos libres: la
. convicción con que actuamos de ser libres; el hecho de que nos haga­¡ mas responsables de nuestros actos, personal y mutuamente; la ala­banza y la reprobación de ciertas conductas
Frente a los determinismos, Kant propuso distinguir entre dos modos de utilizar la idea de causa en la investigacion cientifica.
El uso regulativo, que consiste ,en investigar todo fenómeno «co­mo si» siempre estuviera producido por una causa. El científico pue­de entonces buscar todas las causas, pero ha de saber que nunca podrá explicarlo todo causalmentg.. porque adopta un método de investigacion que no tiene por qué coincidir con la estructura de la realidad.
El uso constitutivo que consiste en creer que la estructura de la realidad es causalconfundiendo el método de investigación con la realidad

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