El Despotismo Ilustrado en España: Reformas de Carlos III y Crisis de Carlos IV

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1.5 El Despotismo Ilustrado en España

Un déspota ilustrado: Carlos III

Carlos III (1759-1788) fue el máximo exponente del despotismo ilustrado en España.

Al inicio de su reinado, el monarca nombró ministros italianos, como Esquilache o Grimaldi, que aplicaron reformas que iban en contra de los intereses de los grupos privilegiados. Posiblemente estos, aprovechando una crisis de subsistencia, promovieron el Motín de Esquilache (1766), un levantamiento popular contra este ministro, que tuvo como detonante un bando sobre la modificación de la indumentaria española tradicional.

Tras el motín, Esquilache fue depuesto y Carlos III se rodeó de ministros españoles, como Aranda y Campomanes. Estos aplicaron diversas medidas para modernizar el país:

  • Política regalista: Se limitó la capacidad de actuación de la Inquisición y se aplicó una política regalista, que implicaba el sometimiento de la Iglesia al poder real. Los jesuitas fueron expulsados de España bajo la acusación de ser los responsables del Motín de Esquilache.
  • Desarrollo económico: Se decretó el libre comercio con América desde la mayoría de los puertos españoles; se construyeron canales de riego y se cultivaron nuevas tierras con iniciativas como la colonización de Sierra Morena, que fue repoblada por personas que debían trabajar las tierras asignadas. También se limitaron los privilegios de la Mesta y se dedicaron antiguos pastos a tierras de cultivo. Además, se crearon Reales Fábricas, como la de porcelana del Buen Retiro.
  • Fomento de la educación: Se amplió la enseñanza primaria con la construcción de nuevas escuelas y se renovaron los planes de estudio en las enseñanzas secundaria y universitaria.
  • Sociedades Económicas de Amigos del País: Se impulsó la creación de estas sociedades, grupos de ilustrados que se reunían para intercambiar ideas sobre diversos temas. Estas sociedades fundaron escuelas para formar a artesanos y agricultores en las técnicas propias de sus oficios.

En política exterior, España fracasó en el intento de arrebatar Gibraltar a los británicos, pero logró recuperar Menorca. Además, apoyó a los colonos americanos contra el Reino Unido en la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

La paralización de las reformas con Carlos IV

Carlos IV accedió al trono en 1788. Cuando un año después comenzó la Revolución Francesa, en España se identificó Ilustración con revolución.

Por eso, se frenaron las reformas y se intensificó la censura para que las ideas revolucionarias no penetrasen en España.

Los ministros de Carlos IV tuvieron que hacer frente también a la grave crisis de la Hacienda Real. Para tratar de aumentar los ingresos, Godoy desamortizó algunos bienes de la Iglesia, pero el problema no se resolvió.

En política exterior, España participó junto con otros países en la lucha contra la Francia revolucionaria. El estancamiento de la situación militar condujo a la firma de la Paz de Basilea en 1795, que supuso la cesión a Francia de la parte española de la isla de Santo Domingo.

Con la firma del Tratado de San Ildefonso en 1796, se retomó la tradicional alianza hispano-francesa, que llevó al enfrentamiento naval con el Reino Unido, entonces la primera potencia marítima mundial. En el curso del conflicto, la armada española fue destruida en la Batalla de Trafalgar, en 1805.

Las dificultades aumentaron la oposición hacia Carlos IV y su ministro Godoy. En 1808, el monarca abdicó en favor de su hijo, Fernando VII.

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