El Despertar de Emil: Dicotomía Moral y Autodescubrimiento

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Capítulo I: Los Dos Mundos

La historia se remonta a cuando el narrador tenía 10 años y asistía a su escuela de letras. Para él, existían **dos mundos**: el del hogar (lo correcto) y el de fuera (lo prohibido).

Al acabar sus clases, Emil fue a pasear con dos amigos. En el camino, Franz Kromer, un bribón de 13 años, se les unió, y Emil se sintió incómodo.

Los **cuatro** se sentaron formando un círculo y empezaron a contar sus hazañas. Como Emil no tenía ninguna, inventó que había robado unas manzanas de un huerto.

Franz le preguntó si eso era real y Emil dijo que sí. Entonces, Franz dijo que el dueño de las manzanas daría **dos marcos** de recompensa por encontrar al ladrón y que aprovecharía la oportunidad para entregarlo. Emil suplicó que no lo hiciera. Kromer le dijo que tendría que pagarle los **dos marcos**; si no, lo denunciaría. Emil le dio el dinero a medida que lo obtenía (durante semanas).

Capítulo II: Caín

Al colegio llegó un chico llamado Max Demian. Era huérfano de padre y rico; aunque era mayor que Emil, se hicieron amigos y discutían sobre las asignaturas.

Max empezó a hablarle sobre la historia de **Caín**. Al finalizar, Emil llegó a la errónea conclusión de que Caín había sido un hombre noble, pero incomprendido, y Abel, un cobarde. Dedujo que, debido al estigma que Caín llevaba en la frente, habían inventado el resto de la historia. Emil pensó que muchas de las cosas de la Biblia eran falsas, pero Max le dijo que eran verdad, aunque mal explicadas.

Cuando Max se fue, Emil recapacitó sobre lo hablado y pensó que le habían tomado el pelo, pues ¿cómo era posible que Dios no hubiera actuado? Max lo había engañado. Pensó que Max era un **Caín**, al hablar con desprecio de los débiles y piadosos.

Max se enteró de cómo Kromer atormentaba a Emil. Entonces le dijo que, si no podía librarse de él, que lo matara.

Poco después, los llamados (silbidos) de Kromer a Emil no se escucharon más. Luego de muchos días, Emil se encontró con Kromer, y este trató de evitarlo.

Max había hablado con Kromer para que dejara en paz a su amigo.

Ahora que Emil era **"libre"**, sus padres se alegraron al verlo sin preocupaciones.

Capítulo III: El Mal Ladrón

Durante una clase de religión, donde el sacerdote narraba la pasión y muerte de Jesús, Max le dijo a Emil que el arrepentimiento del **"buen ladrón"** era propio de personas sin carácter (pues tenía miedo de su trágico fin), mas el **"mal ladrón"** sí tenía carácter, pues nunca se arrepintió de lo hecho.

Luego dijo que la mitad del mundo era religiosa y la otra mitad pecadora. Entonces, ¿por qué rechazar a la segunda mitad? Mejor sería crear un **nuevo dios** que fuera una mezcla del bien y del mal y así, toda la humanidad estaría unida.

Este sería para Emil su último año en ese colegio. Luego estudiaría lejos de casa.

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