Desigualdad en la Distribución Espacial de la Industria en España
Enviado por Chuletator online y clasificado en Geografía
Escrito el en
con un tamaño de 3,63 KB
La distribución espacial de la industria en España resulta muy irregular. Entre 1855 y 1975, predominó la tendencia a concentrar la industria en las grandes urbes, que al mismo tiempo servían como fuente de mano de obra y mercado. Así, las áreas más pobladas (Madrid y la periferia peninsular) se convirtieron en los principales núcleos industriales.
Factores históricos y regionales
El País Vasco, Cantabria y Asturias contaban con yacimientos de hierro y carbón que dieron lugar a la industria siderúrgica. Cataluña y la Comunidad Valenciana contaron con una mayor diversificación industrial, especialmente en empresas de industria ligera; Cataluña, además, poseía una importante tradición textil. Por su parte, Madrid centralizó la red nacional de transporte.
Consecuencias de la concentración industrial
Las consecuencias de este modelo son, por una parte, regiones fuertemente industrializadas, cuyas ciudades se caracterizan por el exceso de ocupación y el encarecimiento del suelo. En estas zonas, es posible encontrar áreas industriales en declive que presentan altas tasas de paro, baja calidad de viviendas y zonas industriales ruinosas o abandonadas.
Por otra parte, existen regiones con escasa industrialización que presentan una baja densidad de habitantes y altas tasas de población envejecida. Salvo las capitales de provincia, las ciudades rara vez superan los 50.000 habitantes. Respecto a la estructura industrial, predominan las PYMES, que se encuentran dispersas y presentan una baja competitividad. Fabrican productos que exigen poca inversión de capital y cualificación profesional, empleando tecnología sencilla (textil, vitivinícola, conservera, del mueble).
Rasgos principales de la distribución espacial
La distribución espacial de la industria en España resulta muy irregular. Entre 1855 y 1975, predominó la tendencia a la concentración industrial en las grandes urbes, que servían como mano de obra y mercado. Así, las áreas más pobladas (Madrid y la periferia peninsular) se convirtieron en áreas industriales.
El País Vasco, Cantabria y Asturias contaban con yacimientos de hierro y carbón que dieron lugar a la industria siderúrgica. Cataluña y la Comunidad Valenciana contaron con una mayor diversificación industrial, especialmente empresas de industria ligera. Cataluña, además, contaba con una importante tradición textil. Por su parte, Madrid centralizó la red nacional de transporte y se instalaron empresas de industria ligera. En el resto de regiones periféricas (Galicia, Andalucía, Murcia, Baleares y Canarias) aparecieron focos dispersos de industrias, sobre todo las agroalimentarias.
Evolución histórica y crisis
A lo largo del siglo XX, aumentó el desequilibrio entre las regiones con estructura industrial y las que carecían de ella. En los años sesenta, durante el desarrollismo, la industria buscó espacios nuevos ante la congestión y el encarecimiento del suelo de las grandes aglomeraciones urbano-industriales. El Estado intentó incentivar esta expansión con los llamados Planes de Desarrollo (1964-1975), cuyos resultados fueron mediocres.
La crisis industrial de 1975 y las posteriores reconversión y reindustrialización convirtieron a Galicia y la cornisa cantábrica en un área industrial en declive. En cambio, se han consolidado dos ejes industriales: el del Mediterráneo y el del valle del Ebro, aumentando la densidad industrial de Murcia, Aragón, La Rioja y Navarra.