Descartes y Ortega y Gasset: Del Racionalismo Absoluto al Perspectivismo Vital
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La Relación Filosófica entre Descartes y Ortega y Gasset
La relación entre Descartes y Ortega y Gasset es, por eso, muy interesante. Para comprender sus divergencias y puntos de contacto, consideremos tres planos fundamentales: ontológico, epistemológico y antropológico.
1. Desde el punto de vista ontológico
El Racionalismo de Descartes: La Realidad como Sustancia
Para Descartes, la realidad es única y asequible desde una perspectiva absoluta. La única existencia real es lo percibido con certeza por la razón, es decir, lo racional matematizable. De acuerdo con esto, la realidad es sustancia: algo estático y atemporal. El autor señala tres tipos de realidades:
- La res cogitans o pensamiento.
- La res infinita o Dios.
- La res extensa o materia.
Bajo esta premisa, todos los sujetos racionales reconocerán una realidad idéntica e igual para todos.
El Perspectivismo de Ortega: La Realidad como Vivir
Ortega y Gasset no comparte esta manera de ver la cuestión. Para él, la realidad no es objetiva ni subjetiva o relativa, sino perspectiva. La realidad lo es siempre con relación a un punto de vista. Creer que hay una realidad idéntica e igual para todos que puede ser conocida objetivamente es un error. Para Ortega, la realidad no es la sustancia sino el vivir, algo móvil y cambiante.
La realidad completa nunca será conocida en su totalidad. Solo el sujeto que aglutinara las infinitas perspectivas (Dios) podría conocer toda la realidad, pero esta hipótesis es contradictoria y utópica. Mientras que para Descartes Dios es el fundamento tanto de la realidad como del conocimiento, Ortega era agnóstico.
2. Desde el punto de vista epistemológico
Descartes: Claridad, Distinción y Método
Para Descartes, es verdadero lo que la razón distingue con claridad y distinción, independientemente del lugar y el momento histórico. Tal y como él la concibe, la razón es algo separado del cuerpo, que funciona correctamente si opera de acuerdo con las estrictas reglas del método y yerra si se deja llevar por los datos de la sensibilidad.
Ortega: La Razón Vital y la Circunstancia
Para Ortega sucede lo contrario: el conocimiento siempre es alcanzado desde una perspectiva, desde un punto de vista localizado históricamente. La circunstancia del sujeto determina la parte de verdad a la que tiene acceso. Ningún sujeto ni ninguna época histórica podrá alcanzar jamás el conocimiento absoluto y definitivo.
Esto no significa que el hombre no alcance verdades objetivas, sino que esas verdades lo son siempre con relación a una vida y una historia. Por eso, la verdad no es consecuencia de una sustancia pensante, sino de una razón encarnada en la vida, de una razón vital. Cada sujeto y época solo tiene acceso a una parte de verdad. La verdad absoluta, incondicionada e independiente del punto de vista, simplemente no existe.
3. Desde el punto de vista antropológico
El Dualismo Racionalista de Descartes
Descartes propone un dualismo antropológico racionalista. Somos, por un lado, res cogitans (pensamiento) y, por otro, res extensa (cuerpo). El cuerpo está sujeto a las leyes naturales y se rige por la necesidad, mientras que el pensamiento, en cambio, es libre.
El yo es una sustancia con una esencia abstracta y universal. Las diferencias culturales e históricas no afectan a la esencia humana, que es su pensar. La actividad que lleva a la verdad es, pues, una actividad no vital.
Ortega: El Hombre como Proyecto e Historia
Para Ortega, lo que define al hombre es su vivir. La vida no es una sustancia, no tiene naturaleza, sino que tiene historia. El hombre es un ser que se está haciendo continuamente a sí mismo desde la libertad que le ofrece su circunstancia. El hombre no puede prescindir de la cultura.
En esta visión, el yo no es una sustancia pensante, sino un proyecto: una realidad que se tiene que hacer y que está inevitablemente sometida al devenir.