Desarrollo Evolutivo y Psicosocial en la Etapa de los 9 a los 12 Años
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De 9 a 12 años: La etapa de madurez infantil
El estudio de esta etapa nos presenta un individuo lanzado hacia su propia autonomía, un sujeto altamente socializado, más objetivo y razonable. Se encuentra en una "tierra de nadie": conserva comportamientos infantiles, pero manifiesta conductas propias de la adolescencia. Sigue siendo muy sensible a la opinión de su grupo, periodo que denominamos como de madurez infantil. Una observación superficial presenta al niño de esta etapa más como miembro de un grupo que como un individuo aislado.
Desarrollo intelectual
Su desarrollo intelectual sigue en aumento y presenta nuevas características:
- Integración de datos: Tendencia a organizar, enumerar y realizar clasificaciones más completas.
- Lógica razonada: Mejora sensiblemente su capacidad lógica. Entra en la edad razonada en la que, como dice Gesell, "adora discutir, pero no hay medio de discutir con él".
Construcción de la personalidad
Dentro de la personalidad, el rasgo más notable es la socialización. Esta se realiza a partir del grupo, que va ganando consistencia y estabilidad a partir de los 9 años.
- Dinámica grupal: En edades anteriores, los niños formaban grupos en función de las necesidades del aula o el recreo, con el adulto como eje central. A partir de ahora, los niños se eligen entre ellos por afinidades y simpatías.
- Segregación por sexo: El grupo es homogéneo en cuanto al sexo. Esta separación se observa incluso en entornos de coeducación, alcanzando su máxima ruptura entre los 9 y los 12 años.
- Relación con los padres: La caída del prestigio paterno va en aumento. El niño se desenvuelve en diversos ambientes donde rigen distintas creencias y costumbres, asimilando experiencias que relativizan la imagen ideal que tenía de sus padres.
Desarrollo motor
Su desarrollo motor sigue mejorando, especialmente en la rapidez de ejecución y en la coordinación, tanto global como óculo-motriz.
- Precisión y potencia: Al final del periodo, hay una mayor potencia en el gesto y una mejora en la precisión de la dirección del movimiento.
- Ingeniosidad motriz: Al aumentar la eficacia del pensamiento, aumenta también la capacidad para realizar movimientos complejos.
- Habilidades deportivas: A partir de los 9 años, es el momento ideal para enseñar técnicas deportivas más exigentes.