La Desamortización Española: Orígenes, Fases e Impacto Socioeconómico

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 4,96 KB

La Desamortización en España: Orígenes y Consecuencias Históricas

La Desamortización fue un proceso fundamental en la historia de España, caracterizado por la movilización de grandes cantidades de dinero hacia el Estado y la vasta superficie de tierras desamortizadas. Su impacto se extendió a todos los aspectos de la vida social y económica, incluyendo la agricultura, el campesinado, las clases sociales, la estructura política, el derecho, la inversión y la Hacienda pública.

Aunque algunos autores la consideran una "revolución burguesa", los aspectos clave para su estudio se centran en:

  • Cómo afectó a la distribución de la riqueza y de la renta.
  • Cómo influyó en la producción y productividad de la agricultura.
  • Cómo repercutió sobre la Hacienda pública.

Las medidas desamortizadoras del siglo XIX en España siguieron el modelo de la Revolución Francesa, si bien ya en el siglo XVIII se habían tomado algunas iniciativas tímidas y se había debatido sobre el tema desde el reinado de Carlos III.

Antecedentes: La Reforma Agraria Liberal Ochocentista

Este proceso consistió en la incautación por parte del Estado, mediante compensación, de bienes raíces pertenecientes en su gran mayoría a la Iglesia y a los municipios. Posteriormente, estos bienes incautados eran vendidos en pública subasta, generando ingresos importantes para el Estado.

Los problemas que la desamortización intentó resolver venían de antiguo. Existía una gran cantidad de bienes en poder de las manos muertas. Las manos muertas eran entidades o instituciones (como la Iglesia o los mayorazgos) que poseían bienes inmuebles que no podían ser enajenados ni divididos, lo que impedía su circulación en el mercado y su contribución al desarrollo económico. En tiempos de Carlos III ya se pensó en poner coto a la expansión de las manos muertas y poner en circulación algunos de sus bienes. En el siglo XVIII no se contemplaba la expropiación a la Iglesia, pero sí limitar su capacidad de adquirir. Los ilustrados de la época consideraban que la venta de los bienes del clero solo se podía realizar negociando con la Santa Sede.

Los bienes propiedad de los municipios estaban bajo la potestad real y se clasificaban en tres tipos: propios, comunes y baldíos. Durante el reinado de Carlos III, ya se decretó que una parte de estos bienes municipales se hiciera accesible a los campesinos pobres para el usufructo de los mismos. Esta medida, finalmente, fue derogada debido a la oposición de los poderosos locales.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, en la época de Godoy, tuvieron lugar las primeras apropiaciones de bienes de la Iglesia por parte del Estado Español. El proceso consistió en lo siguiente:

  • Apropiación unilateral de los bienes por parte del Estado.
  • Venta de tales bienes.
  • El importe obtenido se destinaba a redimir títulos de la Deuda Pública.

Esto último era muy importante, dado que la época de Godoy se caracterizó por un fuerte déficit en la Hacienda española. Por ello, se recurrió a los bienes municipales y eclesiásticos (se vendieron unos 1.600 millones de reales entre 1798 y 1808).

La Desamortización Durante el Reinado de José Bonaparte

También durante este periodo se llevó a cabo un proceso desamortizador, con las siguientes características:

  • Se utilizaron bienes del clero y de los aristócratas opuestos a la dominación francesa.
  • Su finalidad pudo ser complacer a los "afrancesados" como Javier de Burgos o Juan Antonio Llorente, quienes compraron grandes lotes de bienes desamortizados.
  • La finalidad no fue tanto la de recaudar fondos para la Hacienda.
  • No existen datos fehacientes de la cantidad de ventas de la desamortización bonapartista.
  • Al parecer, gran parte de los bienes expropiados volvieron después a manos de sus antiguos propietarios.

Después de la Guerra de Independencia, la desamortización se convirtió en un tema central de discusión política entre progresistas y conservadores durante el siglo XIX.

El Decreto General de Desamortización de 1813

Este decreto fue promulgado por las Cortes el 13 de septiembre de 1813 y se basó en una memoria de José Canga Aegüelles. El proceso consistía en nacionalizar una masa de bienes raíces que se formaría por la confiscación de:

  • Bienes de traidores (afrancesados).
  • Bienes de jesuitas.
  • Bienes de órdenes militares.
  • Bienes de conventos o monasterios suprimidos o destruidos durante la guerra.
  • Parte del patrimonio de la Corona.
  • La mitad de los baldíos y realengos.

A su vez, estos bienes se podrían comprar, parte en metálico y parte pagando con títulos de Deuda Pública. Sin embargo, el decreto no se aplicó, ya que Fernando VII lo impidió en 1814 con su golpe de Estado (Manifiesto de los Persas). Más adelante entraría

Entradas relacionadas: