Desafíos y Realidad Económica de los Países Descolonizados
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Los problemas de los nuevos países
Tras los procesos de independencia, los nuevos Estados enfrentaron retos estructurales profundos en diversas áreas:
- Económicamente: Estaban muy empobrecidos, dependían excesivamente del sector primario, contaban con pocas infraestructuras y su crecimiento era muy bajo.
- Socialmente: Padecían una grave falta de servicios básicos como sanidad y educación.
- Políticamente: Eran naciones muy inestables. Intentaron copiar modelos occidentales que no funcionaron en sus contextos, lo que derivó en el surgimiento de dictaduras militares y regímenes corruptos.
- Conflictos internos: La gran diversidad étnica, religiosa y cultural provocó tensiones que, en muchos casos, desembocaron en guerras civiles.
- Conflictos fronterizos: Las fronteras se trazaron siguiendo los intereses de las antiguas metrópolis, ignorando la realidad histórica y social de los pueblos locales.
El concepto de Tercer Mundo
El economista Alfred Sauvy acuñó el término Tercer Mundo para referirse a los países con escaso desarrollo económico, estableciendo un paralelismo con el Tercer Estado francés antes de la Revolución. En este contexto geopolítico se distinguían tres bloques:
- Primer Mundo: El bloque capitalista desarrollado (liderado por EE. UU. y Europa Occidental).
- Segundo Mundo: El bloque socialista (liderado por la URSS).
- Tercer Mundo: El resto de naciones, principalmente las antiguas colonias.
Actualmente, también se utiliza la expresión Norte-Sur para diferenciar al Norte rico del Sur empobrecido.
Evolución económica de los nuevos países
De la economía colonial a la economía de independencia
Las economías coloniales estaban subordinadas a los intereses de las metrópolis. Durante la etapa colonial, no se desarrolló un mercado interno viable ni se promovió la modernización. Las infraestructuras construidas tenían como único fin la exportación de materias primas hacia los países colonizadores.
Tras la independencia, esta situación de subordinación persistió, dando lugar al neocolonialismo: los nuevos países poseen independencia política formal, pero siguen siendo económicamente dependientes de sus antiguas metrópolis.
Características de los países menos desarrollados
Los países en desarrollo, en su mayoría antiguas colonias, comparten rasgos comunes:
- Agricultura de exportación: Orientada al mercado exterior, lo que impide alimentar adecuadamente a su propia población.
- Crecimiento demográfico: Tasas de natalidad muy elevadas.
- Desigualdad social: Una brecha extrema entre una minoría muy rica y una mayoría en situación de pobreza.
- Déficit educacional: Graves carencias en el sistema formativo.
- Endeudamiento externo: Necesidad de financiación exterior para cubrir sus necesidades básicas.
Neocolonialismo y mecanismos de dependencia
El neocolonialismo se manifiesta a través de tres mecanismos fundamentales que perpetúan la situación de vulnerabilidad de los países del Sur:
Dependencia financiera
Los países desarrollados conceden préstamos a los países pobres, a menudo bajo la etiqueta de "ayuda internacional". Esto ha generado una enorme deuda externa que los países del Sur no pueden sufragar. El pago de los intereses de esta deuda consume sus recursos e impide su desarrollo interno.
Dependencia tecnológica
Al carecer de tecnología propia, los países del Sur deben comprarla a los países del Norte pagando costes muy elevados, conocidos como royalties. Esta situación frena la creación de una industria tecnológica nacional.
Dependencia comercial
Se basa en el intercambio desigual: los países del Sur venden sus materias primas a precios muy bajos y compran productos elaborados a precios muy altos. Como consecuencia, su balanza comercial siempre es negativa. Además, en ocasiones, los países ricos venden sus propios productos agrarios a precios subvencionados, lo que termina por arruinar la agricultura local de los países del Sur.