David Hume: Empirismo, Escepticismo y la Crítica a la Sustancia

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Introducción: David Hume y su Contexto Filosófico

El fragmento propuesto pertenece al Compendio del Tratado de la Naturaleza Humana de David Hume, uno de los impulsores y defensores de la Ilustración Británica. Su pensamiento destaca también por ser un claro defensor del empirismo, llevando sus tesis principales hasta sus últimas consecuencias, derivando finalmente en un claro escepticismo respecto a la capacidad de conocimiento humana. Pero como buen ilustrado, no se limitó Hume a reflexionar sobre teoría del conocimiento: muy al contrario, su máxima aspiración fue la de convertirse, tal y como él lo expresó, en el Newton de las Ciencias Morales. De hecho, fue el fracaso de este proyecto práctico el que le llevó a defender su escepticismo teórico, que se puede apreciar claramente en el texto cuando se afirma que “no tenemos idea alguna de sustancia de ninguna clase”. Con todo, Hume continuó con su filosofía eminentemente práctica, ocupándose con temas de moral, política, historia y religión, lo cual le acarrearía más de un problema. Sus ideas han jugado un papel muy importante en la historia de la filosofía: su crítica a la razón “despertó” a Kant del sueño dogmático, y la crítica a la causalidad y la sustancia (tema central del texto) son piezas claves de toda la tradición empirista. En el terreno moral, enunció lo que hoy se conoce como falacia naturalista (salto ilegítimo del ser al deber ser) que rompía con una larga tradición ética (Aristóteles, ética medieval…) y será discutida prácticamente hasta la actualidad. La importancia del pensamiento de Hume no solo ha tenido una enorme influencia en filosofía, sino también en campos diversos como la economía y el pensamiento político.

El Compendio del Tratado de la Naturaleza Humana

El texto pertenece, como hemos dicho, al Compendio del Tratado de la Naturaleza Humana. Es esta obra un breve resumen de una mucho más amplia (Tratado de la Naturaleza Humana), en la que Hume pretende dar respuesta a una de las preguntas clave de la historia de la filosofía: ¿Qué es el hombre? Contestada esta pregunta, se logrará el máximo desarrollo de las ciencias morales, a las que Hume pretendía aplicar el método experimental. Las altas esperanzas que Hume había depositado en esta obra se vieron muy pronto abandonadas: su obra fue prácticamente ignorada (entre otras cosas por su descomunal extensión), y sus ideas apenas fueron discutidas. Esto fue lo que llevó a Hume a elaborar una síntesis más breve de la misma, recogida en la obra que nos ocupa. En el Compendio aparecen por tanto las ideas esenciales del Tratado, particularmente todo el desarrollo de la teoría del conocimiento: si Hume no logró aplicar el método de Newton a las ciencias morales fue precisamente por las limitaciones del conocimiento humano, que quedan bien claras en todo el Compendio, que recoge las tesis más importantes del empirismo y sus críticas a las posturas racionalistas e idealistas.

La Crítica de Hume a la Sustancia

En cuanto al fragmento, en él aparece recogida la crítica de Hume a la sustancia. La pregunta que podríamos responder con este texto sería: ¿Existe la sustancia? ¿Qué tipo de existencia tiene? La respuesta de Hume es clara: no existe la sustancia, tesis que es consecuencia de su empirismo. En la medida en que no percibimos sustancias, sino cosas particulares con sus cualidades concretas, no podemos afirmar su existencia. Con este texto rompe Hume con toda la metafísica anterior, construida precisamente sobre el concepto de sustancia. Para Hume no se puede afirmar la existencia de lo que no se percibe, y puesto que no tenemos impresión alguna de la sustancia, hemos de concluir necesariamente que esta no existe: solo percibimos las cosas concretas a través de sus cualidades sensibles, tesis central del empirismo.

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