Cultura y Educación en la Posguerra Española: Un Análisis Detallado

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Cultura y Educación en la Posguerra Española

Al término de la Guerra Civil, el bando vencedor estableció un dominio absoluto sobre la vida educativa e intelectual del país. La mayor parte de los intelectuales, científicos y profesionales se habían exiliado o fueron depurados. Todo el sistema educativo quedó censurado, vigilado y adoctrinado, sumido en una ideología mitad fascista y mitad católica que convirtió a la España de los años 40 y 50 en un páramo cultural. Los libros de texto se llenaron de referencias al caudillo, a la victoria, al pasado imperial del país y a la exaltación de los valores católicos. Cualquier planteamiento racionalista, marxista o liberal quedaba excluido y presentado como antiespañol.

Intelectuales y Cultura durante el Régimen

Primera etapa: Quienes comulgaban con el régimen pudieron desarrollar su trabajo intelectual. Entre ellos: José María Pemán, Eugenio d'Ors, Dionisio Ridruejo, Antonio Tovar, Pedro Laín... Estos tres últimos acabarían distanciándose de su inicial falangismo y pasando a la oposición política. Tras volver a España, continuaron su labor escritores de generaciones anteriores, como Ortega y Gasset, Azorín o Pío Baroja, desde posiciones alejadas.

Institucionalmente, además del control ideológico en el sistema educativo implantado, merecen mención la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con el fin de encauzar la labor investigadora por vías concordantes con la doctrina eclesiástica y el tradicionalismo español; del Instituto de Estudios Políticos, de la Editora Nacional y de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas. El noticiario oficial NODO controlaba la información en los cines, y sobre el teatro recayó una estricta censura. La España de los 40 está presidida por películas como *Raza* (guion del propio Franco), *Los últimos de Filipinas* o *Sin novedad en el Alcázar*.

Algunos autores eran capaces de mantener algún atisbo de independencia o sentido crítico, añadidos a su calidad literaria. Es el caso de Dámaso Alonso, autor de *Hijos de la ira*, o de Camilo José Cela, que publicó *La familia de Pascual Duarte*. Posteriormente aparecerán obras más comprometidas como *La colmena* del propio Cela o *Historia de una escalera* de Buero Vallejo.

Cambios en los Años 50

Los años 50 trajeron cambios significativos. Por un lado, el discurso ideológico del franquismo comenzó a mostrarse desbordado por la propia evolución de las mentalidades, prueba de ello es la caída de las ventas de una prensa que hacía hincapié en el pasado. Por otro lado, la liberalización del periodo en el que fue ministro Ruiz Giménez permitió un despertar cultural en los universitarios: el retorno de Ortega, el acceso al rectorado de Laín Entralgo o Antonio Tovar, y la aparición de nuevos catedráticos.

La novela española se abre a nuevos nombres como Rafael Sánchez Ferlosio, Miguel Delibes, Ana María Matute, Torrente Ballester, Blas de Otero. En el teatro, Buero Vallejo.

También se produce un cambio en el pensamiento. Filósofos destacados: Julián Marías, Xavier Zubiri, María Zambrano, José Ferrater Mora, José Luis Aranguren o Manuel Sacristán. En historia destaca Vicens Vives.

Aparecen dos cineastas que rompen con el sentido historicista sensiblero del cine español: García Berlanga con *Bienvenido, Mr. Marshall*, y en 1952 Antonio Bardem estrena *Muerte de un ciclista*, años después *Calle Mayor*.

Arte y Arquitectura

Durante los años de la posguerra, se imponen las corrientes clasicistas del arte del fascismo, del que hay abundantes ejemplos en la ingeniería y arquitectura de las grandes ciudades. Como obra faraónica, puede mencionarse el Valle de los Caídos, obra de Pedro Muguruza, mausoleo gigantesco construido durante 20 años por presidiarios republicanos, coronado por la cruz y esculturas de Juan de Ávalo. Hasta los años 50 no surgirán corrientes estéticas distintas. En la escultura sobresale Eduardo Chillida, y en arquitectura destacan Luis de Moya, Gutiérrez Soto y, hacia los 60, aparece Sáenz de Oiza, cuyas Torres Blancas de Madrid significaron una ruptura con el pasado.

El Exilio Intelectual

No hay que olvidar que la generación intelectual de la República seguía dando sus mejores frutos desde el exterior (exiliados): Ramón J. Sender, Arturo Barea, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Claudio Sánchez Albornoz, Salvador de Madariaga, Américo Castro...

Etapa Final del Franquismo

La etapa final del franquismo se caracteriza por una ruptura total entre el ámbito de la cultura y el régimen. La liberalización relativa de la Ley de Prensa de 1966 permitió una oleada de publicaciones que la censura no podía controlar en su totalidad, aunque continuó prohibiendo libros y suspendiendo y sancionando periódicos.