Cuidados esenciales para la salud de la piel, el olfato, el gusto y el oído

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Higiene de la piel

La piel es una barrera defensiva que impide la entrada de multitud de microbios. Cualquier herida o pequeña lesión cutánea puede ser la puerta de entrada de estos microorganismos, que podrían causarnos graves infecciones. Por esta razón, es necesario mantener una escrupulosa higiene cutánea mediante la limpieza con agua y jabón y la ducha diaria.

El acné: causas y prevención

El acné es una de las afecciones cutáneas más frecuentes de la adolescencia. Consiste en la obstrucción del conducto de salida de las glándulas sebáceas que se inicia con la pubertad, cuando las hormonas estimulan su actividad. Esto provoca la inflamación de la zona y, a veces, su infección, dando lugar a los granos.

La mejor medida contra el acné consiste en:

  • Lavar la zona con agua caliente y jabón.
  • No manipular los granos con los dedos para evitar su infección.

Cuidados e higiene del olfato y del gusto

La pérdida o reducción del sentido del olfato es una anomalía frecuente. Se produce cuando la excesiva mucosidad originada en las fosas nasales impide captar las partículas volátiles. Esta secreción excesiva se origina cuando se produce una rinitis, es decir, la inflamación de la mucosa, causada por infecciones (como ocurre en los catarros) o por procesos alérgicos (como en la fiebre del heno).

Por otra parte, la reducción o pérdida del sentido del gusto suele ser consecuencia de trastornos que afectan a la lengua, provocados, por ejemplo, por el tabaquismo intenso. El mantenimiento de la limpieza de las fosas nasales, el cepillado de los dientes (incluyendo la limpieza de la lengua) y el abandono de hábitos insalubres como el tabaquismo pueden mejorar la percepción de los sabores y olores.

Cuidados e higiene del oído

Para una correcta audición y para prevenir infecciones, es preciso mantener despejados los conductos auditivos externos. Para su limpieza, tan solo debe utilizarse agua y jabón o soluciones fisiológicas; nunca se deben introducir palillos u objetos que puedan dañar el tímpano.

Por otra parte, la exposición prolongada a niveles sonoros intensos destruye los receptores sensoriales del oído y conduce irremisiblemente a la pérdida de la capacidad auditiva. Escuchar música a gran volumen es uno de los factores que provoca déficits auditivos entre los jóvenes.

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