La Crítica de Nietzsche a la Metafísica y los Conceptos Supremos

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1. Definiciones Fundamentales

  • Causa sui: Término utilizado por la filosofía escolástica, aplicado únicamente a Dios. Dios es el ser que existe por causa de sí mismo y no tiene su causa en otro. Con ello, los filósofos expresan la diferencia de que todos los seres de la naturaleza han sido creados por Dios y tienen en Él su causa; Dios ha existido siempre, es la causa de sí mismo y no depende de ningún otro ser.
  • Conceptos supremos: Representan un grado mayor de ficción, ya que ni siquiera en su origen existía una imagen de ellos (ni de Dios, ni del Bien, ni de la Perfección). Estos conceptos representan el mundo inteligible, ese mundo ficticio que los filósofos inventan porque rechazan la vida terrenal.

2. La Crítica de Nietzsche a la Idiosincrasia Filosófica

En los textos anteriores, Nietzsche aborda la primera idiosincrasia del filósofo: el rechazo a la noción de devenir y a los sentimientos, los cuales, según ellos, impiden acceder al conocimiento del «mundo verdadero». Al creer en una realidad no sujeta al devenir, los filósofos se ven obligados a establecer que los conceptos supremos representan la auténtica realidad.

El origen y el trasmundo

Con la expresión «Ponen al comienzo…», Nietzsche se refiere a cómo la filosofía, desde los presocráticos, ha buscado un origen o principio que fuera, a la vez, el comienzo y la causa de todo. Platón situó este principio en el trasmundo, por lo que Nietzsche afirma: «¡pues no debería siquiera venir!». Para él, el sufrimiento de la metafísica tradicional es un acontecimiento nefasto en la historia del género humano.

La negación de la dimensión trágica

Platón, mediante su racionalismo y la invención de un trasmundo, solo ha conseguido desvalorizar este mundo y negarle su dimensión trágica. En la expresión «Esto es, una vez más, sólo una expresión…!», se entiende que lo inferior es el mundo en el que vivimos, el cual equivale, en la lógica de la metafísica, a un «mundo aparente» o a la nada, bajo la premisa de que «de la nada no puede proceder el ser».

Finalmente, los conceptos supremos son también valores supremos en la lógica del filósofo. Para Nietzsche, sin embargo, estos conceptos son una ficción, el «último humo de la realidad que se evapora», lo cual expresa una actitud nihilista.

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