Crítica al Materialismo y la Alienación Religiosa en Feuerbach y Marx
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La Crítica al Materialismo: La Alienación Religiosa de Feuerbach
Tanto Marx como Feuerbach formaban parte de la izquierda hegeliana. Feuerbach critica el idealismo absoluto de Hegel, ya que es materialista. Piensa que lo que realmente existe es la materia y el ser humano. Él entiende que la cultura, el arte y la religión son creaciones del ser humano, no creaciones de alguien superior sin necesidad de una mente humana.
Feuerbach explica cómo la humanidad crea la idea de Dios:
- El ser humano es limitado, pero debido a la capacidad que tiene de pensar, quiere conocerse a sí mismo y saber quién es.
- Se estudia a sí mismo como si no fuese él, como si fuese un objeto ajeno, y coloca en él su esencia. Las capacidades y cualidades están separadas del hombre.
- El ser humano se siente vacío, carente de sus capacidades, por lo que busca reencontrarse consigo mismo.
Cuando conoce sus cualidades, las llama Dios, lo reconoce como superior y lo adora. Para él, Dios no creó al ser humano, fue el ser humano quien creó a Dios.
Marx opina que el análisis de Feuerbach es acertado pero incompleto, ya que no se pregunta por qué tiene lugar la alienación religiosa. Dice que Feuerbach entiende al ser humano de un modo errado, porque para él, el hombre es un ser pasivo que solo piensa y vive ajeno a la naturaleza. En realidad, el ser humano es un ser que no necesita solo conocimiento, ya que todos tienen necesidades materiales que los obligan a la actividad.
La Alienación en Marx
Marx defiende que la alienación religiosa que Feuerbach denuncia tiene su origen en la alienación económica, que produce también una alienación política y social. Piensa que no tiene sentido que el ser humano fabrique dioses para calmar las angustias, pero tampoco desaparecerán solo con negar a Dios, sino cambiando la realidad injusta que las produce. Por eso, critica el ateísmo, ya que, según él, no tienen que criticar la religión, sino la sociedad injusta en la que viven y que les lleva a creer en Dios.
La Religión y el Estado en la Época de Marx
En la época de Marx, el Estado no es laico. En el ámbito público, el Estado impone las leyes que la Iglesia le dicta, ya que es la religión la que dice qué es lo justo o qué se debe hacer. En la vida privada, la religión cambia el pensamiento de la gente, haciendo que también sigan las leyes de Dios y del Estado.
El Estado consigue, además, diferencias sociales que benefician a la burguesía, lo que da lugar a la aceptación de una realidad injusta, en la cual lo que acontece es lo que Dios quiere que pase. El sufrimiento ante una realidad injusta será recompensado en otra vida. La religión ayuda a adormecer el sufrimiento y la conciencia para poder soportar la situación.
Según Marx, esta situación favorece a la burguesía, y los más desfavorecidos creen que lo correcto es aceptar la injusticia; de esta manera, no podrán destruir esa situación.