La Crisis del Sexenio Democrático y el Ocaso de la Primera República Española

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La inestabilidad política durante el Sexenio Democrático

A lo largo de esta etapa, la Iglesia, la aristocracia y la oligarquía financiera e industrial no dejaron de apoyar al Partido Alfonsino, formado por Cánovas para preparar el retorno de los Borbones, alejándose del palacio real y del régimen democrático. Por su parte, los carlistas encontraron en la presencia de un rey extranjero la excusa para volver a levantarse en armas contra el sistema democrático, iniciándose la 3ª Guerra Carlista (1872-1876) en el norte peninsular. A esta guerra vino a sumarse la originada en Cuba (1868-1878) tras el Grito de Yara, en el cual los cubanos reclamaban el fin de la esclavitud y una mayor autonomía. Finalmente, los republicanos protagonizaron una insurrección de carácter federal en las principales ciudades, con el apoyo del proletariado urbano y campesino. Esta situación de múltiples conflictos y levantamientos armados, sumado a los constantes cambios de gobierno y la obstrucción de la oposición, forzaron al rey a su abdicación.

El establecimiento de la I República (1873-1874)

Con la renuncia de Amadeo I, las Cortes votaron por amplia mayoría el establecimiento de la I República (1873-1874), en una votación que no recogía la realidad sociopolítica de España, ya que los monárquicos votaron a favor de la República para sabotear el nuevo régimen y favorecer así una futura Restauración borbónica. El nuevo régimen apenas contaba con el apoyo de las clases populares más politizadas y de los regímenes republicanos de Suiza y Estados Unidos.

El aislamiento internacional y la división interna

Para la burguesía europea, la República española era un elemento de inestabilidad y desorden revolucionario en el contexto del internacionalismo y los ecos de la Comuna de París, de ahí el bloqueo internacional y el acoso al que fue sometido el régimen. Por otro lado, los republicanos también se mostraron divididos:

  • Figueras: Fue el primer presidente elegido, quien convocó elecciones a Cortes para aprobar una nueva Constitución; sin embargo, la altísima abstención favoreció una abultada mayoría de diputados republicanos federales.
  • Francisco Pi y Margall: Tras la dimisión de Figueras, asumió el gobierno. Apenas gobernó un mes, ya que al conflicto en Cuba y la insurrección carlista en el norte, vino a sumarse la insurrección cantonalista, un levantamiento armado dirigido por el republicanismo federal intransigente que aspiraba a construir la España federal desde abajo, además de defender un programa reformista radical.

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