La Crisis de la Restauración: El Reinado de Alfonso XIII (1902-1923)
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La crisis del sistema de la Restauración
La primera etapa del reinado de Alfonso XIII estuvo marcada por el regeneracionismo. Las repercusiones de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) constituyeron un punto de inflexión en el régimen de la Restauración. La neutralidad le supuso a España un crecimiento espectacular de la demanda exterior de sus productos, pero el aumento de las exportaciones provocó un proceso inflacionista e, incluso, la escasez de algunos productos básicos en el interior. Además, los beneficios de las empresas no repercutieron en aumentos salariales equivalentes; el enriquecimiento empresarial vino acompañado del empobrecimiento general de los trabajadores, y la subida de precios de productos de primera necesidad les hizo perder poder adquisitivo.
La crisis de 1917: Tres revoluciones simultáneas
La crisis de 1917 fue el reflejo de un descontento extendido por parte de la sociedad, desde oficiales del ejército hasta la clase obrera, pasando por los representantes políticos excluidos del sistema. En realidad, fueron tres revoluciones entre los meses de junio y agosto, aunque no conectaron entre sí:
- El estamento militar: El Gobierno admitió sus peticiones, promulgándose la Ley del Ejército; así, el Ejército volvía a ser el pilar de la monarquía y del Gobierno frente al problema social.
- La oposición política: Desde febrero, las Cortes estaban cerradas por miedo al planteamiento de problemas. Cambó, jefe de la Lliga y de la burguesía política catalana, intervino y, ante la formación de Juntas de Defensa, pidió reabrir las Cortes. El gobierno declaró inconstitucional la asamblea y el movimiento fue disuelto.
- El movimiento obrero: Se organizó una huelga general indefinida contra el régimen y el deterioro del nivel de vida de los trabajadores, pretendiendo acabar en una revolución y el fin del sistema. Tuvo gran seguimiento en Madrid, Barcelona, Asturias, Vizcaya y Zaragoza; en Andalucía, solo participaron los trabajadores urbanos.
El declive final (1917-1923)
A partir de la crisis de 1917 y hasta 1923, el régimen de la Restauración agonizaba. La inestabilidad política llevó a gobiernos de concentración que fueron cada vez más inestables e incapaces.
Conflictividad social y reformas
La conflictividad social desatada tras la Primera Guerra Mundial provocó un fuerte crecimiento del sindicalismo y de sus acciones, que, junto al triunfo en 1917 de la Revolución bolchevique en Rusia, insufló ánimo a las organizaciones obreras. En este contexto, el gobierno concedió la jornada laboral de ocho horas en la industria y creó el Ministerio de Trabajo. Dirigidos por la UGT y la CNT, hubo huelgas, ocupación de campos, reparto de tierras y toma de ayuntamientos. Con la declaración del estado de guerra y una fuerte represión, se finalizó la revuelta social en 1920.
La cuestión de Marruecos
Otro problema fue la cuestión de Marruecos. Tras el parón por la Primera Guerra Mundial, el gobierno decidió completar la ocupación efectiva del territorio ante la presión francesa. Entre julio y agosto de 1921 tuvo lugar el Desastre de Annual, donde los españoles, dirigidos por el general Silvestre, fueron derrotados por las tropas de Abd-el-Krim.