Crisis política y dictadura de Primo de Rivera en España (1923–1931): causas, etapas y consecuencias

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Introducción

Situación política en España (ca. 1920s): España vivía una fuerte crisis, incapaz de asimilar las demandas crecientes de los partidos políticos y de una sociedad cada vez más moderna. Había una inestabilidad de gobiernos constante y un clima político muy enrarecido por el debate en torno a las responsabilidades por la guerra de Marruecos tras el desastre de Annual.

El Expediente Picasso provocó la oposición del ejército. El 13 de septiembre de 1923 Primo de Rivera se pronunció y declaró el estado de guerra, exigiendo que el poder pasara a manos de los militares. Se configuraron dos formas de gobierno: una de carácter militar y otra de carácter civil. En la época, el golpe y la dictadura se presentaron como remedio. En su manifiesto inaugural, Primo de Rivera expresó su voluntad de limpiar el país de caciques, acabar con el bandolerismo político, el desorden público y los ataques a la unidad nacional; la dictadura fue bien recibida por parte de la opinión pública.

Directorio militar (1923-1925)

Fue la primera forma de gobierno con carácter dictatorial. Se produjo la suspensión de la Constitución, la disolución de las Cortes, el cese de políticos y la prohibición de las actividades de partidos y sindicatos. Primo de Rivera accedió al gobierno al frente de un directorio militar formado por ocho generales y un almirante; él concentraba toda la capacidad ejecutiva y la relación directa con el monarca.

Intentó acabar con el caciquismo mediante medidas como la sustitución de gobernadores civiles por militares y la sustitución de ayuntamientos por juntas. Sin embargo, la renovación quedó en gran medida en una farsa: consistió en sustituir unos caciques por otros. Se defendió la afirmación de un nacionalismo español y se practicó una dura política contra los nacionalismos, especialmente con un claro anticatalanismo.

El directorio afrontó problemas de orden público y su último gran objetivo fue intentar solucionar el conflicto de Marruecos. A partir de 1925 inició una colaboración con Francia que, tras varias derrotas y acciones militares, condujo finalmente a la rendición de Abd el-Krim.

Directorio civil (1925-1930)

Tras el éxito en Marruecos, el poder del dictador se afianzó y se permitió sustituir el gobierno militar por uno civil, revelando la voluntad de permanencia del régimen. Primo de Rivera trató de fundar un nuevo orden sobre las siguientes bases:

  • Partido único: creación de la Unión Patriótica, partido gubernamental sin programa ideológico definido cuyo fin era proporcionar apoyo a la dictadura.
  • Instituciones consultivas: creación de la Asamblea Nacional Consultiva en 1927, compuesta por miembros seleccionados entre ciudadanos pertenecientes a determinadas instituciones.
  • Política social y laboral: intento de terminar con los conflictos sociales mediante la organización conocida como OCN (Organización Corporativa Nacional), con la misión de reglamentar salarios y condiciones de trabajo.
  • Intervención económica y proteccionismo: el Estado orientó su política hacia la protección e intervención en la economía: protegía a empresas españolas con ayudas estatales y utilizó aranceles aduaneros para favorecer la producción nacional, fomentando el consumo de productos españoles.
  • Obras públicas y monopolios: se promovió la creación de grandes monopolios y la aplicación de una ambiciosa política de obras públicas con la intención de reactivar la economía.

Final de la dictadura y crisis de la monarquía

En 1928 el régimen empezó a resquebrajarse. Se fraguó un movimiento de oposición en el seno de los viejos partidos del turno, que deseaban la restauración de la Constitución de 1876. En el interior del ejército, la política de la dictadura creó un descontento evidente que provocó conflictos y orientó hacia el republicanismo a una parte del mismo.

El nacionalismo catalán pasó de una actitud de aceptación a otra de enfrentamiento, protagonizado por nuevas figuras como Francesc Macià. El régimen se enfrentó al mundo intelectual y apoyó la protesta de estudiantes universitarios, lo que propició un creciente apoyo a la alternativa republicana.

Conclusión: auge del republicanismo y caída del régimen

En la última fase apareció un auge imparable del republicanismo. En 1930 se convirtió en referente político de la oposición. La caída de Primo de Rivera llevó al rey a intentar retomar el sistema constitucional; encargó formar gobierno a Dámaso Berenguer con la intención de restablecer la Constitución de 1876.

En agosto de 1930, el Pacto de San Sebastián constituyó un comité revolucionario que sería el gobierno provisional de una futura república. Dámaso Berenguer dimitió en 1931; el monarca confió entonces el gobierno a Aznar, que se comprometió a convocar elecciones municipales en abril de 1931. Estas elecciones municipales se convirtieron, en el fondo, en una votación a favor o en contra de la monarquía.

Epílogo

El proceso culminó con un avance decisivo de las fuerzas republicanas y la pérdida de apoyo popular a la monarquía, estableciendo el contexto para la proclamación de la Segunda República en 1931.

Palabras clave relacionadas
  • Dictadura de Primo de Rivera
  • Directorio militar
  • Directorio civil
  • Expediente Picasso
  • Marruecos y Abd el-Krim
  • Unión Patriótica
  • Asamblea Nacional Consultiva
  • Pacto de San Sebastián
  • Elecciones municipales de 1931

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