La Crisis de la Modernidad en Madame Bovary y Werther: Perspectivas Teóricas
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1. Las penas del joven Werther
Comentario desde Langbaum: El Romanticismo como tradición moderna
Desde la teoría de Langbaum, Las penas del joven Werther puede considerarse una obra fundacional del Romanticismo y de la sensibilidad moderna. La novela sitúa la subjetividad en el centro de la experiencia, convirtiendo la interioridad del sujeto en el principal criterio de verdad y autenticidad.
Werther encarna el ideal romántico del yo absoluto: su vida emocional, su imaginación y su sensibilidad extrema determinan su relación con el mundo. La naturaleza aparece como proyección del estado anímico del protagonista, lo que confirma la concepción romántica de la realidad como reflejo del sujeto.
Según Langbaum, el Romanticismo inaugura una tradición moderna basada en la experiencia individual y no en normas objetivas. Werther representa esta tradición en su forma más radical, ya que no acepta mediaciones entre su sentimiento y la realidad social. El conflicto entre yo y mundo se vuelve irreconciliable, y el suicidio final expresa trágicamente la imposibilidad de integración del sujeto romántico en la sociedad moderna.
2. Madame Bovary
Comentario desde Caner-Liese: Goethe, Romanticismo y teoría de la novela
A partir de la perspectiva de Caner-Liese sobre la crisis moderna de la representación, Madame Bovary puede entenderse como un ejemplo paradigmático de la novela moderna. La obra refleja la imposibilidad de representar la realidad como una totalidad armónica, característica del mundo moderno fragmentado.
Emma Bovary representa el extremo de la subjetividad: su mundo interior, alimentado por la imaginación romántica, no logra mediar con la realidad empírica. Esta falta de mediación entre sujeto y mundo constituye uno de los problemas centrales de la novela moderna, tal como señala Caner-Liese.
Desde el punto de vista teórico, la novela oscila entre dos peligros:
- El exceso de subjetividad.
- La empiria vacía.
Emma queda atrapada en su interioridad, mientras que el entorno social aparece como una acumulación de hechos sin sentido trascendente. Madame Bovary muestra así el fracaso de la “epopeya subjetiva” y confirma la novela como un género problemático, pero necesario, para expresar la crisis de la modernidad.