La Crisis de la Iglesia en el Siglo X: El Desafío de la Simonía y el Nicolaísmo

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La Iglesia en el Siglo X: Los Males de la Institución

En la Iglesia del siglo X, los males que la aquejaban se resaltaron principalmente en dos denuncias fundamentales: la simonía y el nicolaísmo.

El Nicolaísmo y la Crisis del Celibato Clerical

El nicolaísmo se vinculaba con Nicolás de Jerusalén, quien era considerado el primer defensor del matrimonio clerical en los tiempos apostólicos. La regulación sobre la violación del celibato se remonta al Concilio de Elvira (año 300), el cual decidió la continencia absoluta de los clérigos.

Sin embargo, la violación del celibato estaba muy extendida mediante el concubinato; además, existían casos de poligamia y sodomía. Este mal denunciado aparece de forma muy amplia en las fuentes narrativas de la época:

  • En Milán, muchos sacerdotes se casaban según las formas del derecho civil, afirmando que se trataba de un privilegio de la Iglesia de San Ambrosio.
  • En Inglaterra, un concilio del año 1009 se indignaba incluso ante la poligamia de algunos clérigos.
  • En Normandía, a principios del siglo XI, dos arzobispos de Ruan estaban casados y eran padres de familia.

En el Concilio de Reims (1048), el papa León IX legisló contra los nicolaístas y los clérigos que tomaban las armas para defender sus bienes en Normandía. Por el contrario, en Italia, los clérigos concubinarios eran muy escasos.

La Simonía: El Tráfico de lo Sagrado

La simonía corría el riesgo de pervertir la institución eclesiástica, secularizando tanto sus bienes como su espíritu. Humberto de Moyenmoutier construyó su argumentación contraria basándose en el principio de que la simonía era una herejía. En definitiva, aunque los concubinarios eran considerados indignos, se mantenía que podían administrar los sacramentos.

La simonía se definía como el tráfico de las cosas santas y, en particular, de las dignidades eclesiásticas. Gregorio el Grande había distinguido tres tipos de prácticas simoníacas:

  1. Dinero.
  2. Servicio vasallático.
  3. La adulación.

En las dignidades inferiores, se consideraban simoníacas diversas transacciones mercantiles que involucraban iglesias, diezmos y tierras. Estas concesiones generalmente eran temporales.

Evolución de los Abusos y el Poder Laico

En el siglo IX, el campo de los abusos se amplió. Humberto habló del comercio cuatripartito; es decir, el candidato pagaba al emperador y a sus familiares, o al metropolitano y a sus familiares. El dominio sobre la Iglesia fue la causa de esta simonía multiforme y el motivo del abatimiento de la moralidad clerical.

No obstante, esta denuncia era para muchos una herencia político-cultural. El recuerdo de los carolingios y los otónidas, entre otros, atestiguaban que el orden laico también podía servir a la Iglesia.

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