Crisis y declive del franquismo: Del escándalo Matesa al final de la dictadura
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La crisis interna del régimen franquista
El régimen se mantuvo sin cambiar sus fundamentos, aunque existían dos posturas enfrentadas:
- Los aperturistas: Consideraban necesario el cambio para no quedar aislados de una sociedad en permanente transformación.
- Los innovadores (inmovilistas): Se oponían frontalmente a cualquier apertura.
El escándalo Matesa y la inestabilidad política
En 1969 estalló el escándalo Matesa, un caso de corrupción que involucraba a una empresa con amplios apoyos políticos y protegida económicamente por el régimen. Este suceso, destapado gracias a la nueva Ley de Prensa, reveló la corrupción interna y transmitió una profunda sensación de inestabilidad política.
El ascenso de Carrero Blanco y la represión
La crisis obligó a Franco a formar un nuevo gobierno en el que Carrero Blanco se erigió como el hombre fuerte. Su gestión se caracterizó por el endurecimiento de la política interna:
- Estados de excepción: Aplicados en 1969 y 1970.
- Proceso de Burgos (1970): Se condenó a muerte a 16 miembros de ETA por el asesinato de un policía.
Ante la oleada de protestas, el régimen respondió con represión, aunque el dictador se vio obligado a indultar a los condenados para evitar el aislamiento internacional.
El triunfo del inmovilismo
La tensión provocó la victoria de las tesis inmovilistas, lo que tuvo consecuencias directas en la legislación:
- El proyecto de Ley de Asociaciones Políticas quedó paralizado.
- La Ley Sindical se convirtió en una simple recopilación de normas vigentes.
- Se endureció la Ley de Prensa.
La crisis aumentó la conflictividad laboral y la oposición, articulada a través de la Plataforma de Convergencia Democrática, la tensión con la Iglesia y la aparición de disidentes dentro del propio ejército, como la Unión Militar Democrática.
El asesinato de Carrero Blanco y el fracaso de Arias Navarro
En junio de 1973, Franco separó la jefatura del Gobierno de la del Estado, nombrando a Luis Carrero Blanco presidente del Gobierno. Sin embargo, el 20 de diciembre de 1973, Carrero Blanco fue asesinado por ETA, desapareciendo así la única figura capaz de mantener la unidad del sistema y darle continuidad.
Franco nombró entonces a Carlos Arias Navarro presidente del Gobierno. El 12 de febrero de 1974, expuso ante las Cortes su programa, prometiendo la apertura del régimen (el conocido como espíritu del 12 de febrero). Prometió una nueva ley municipal para la elección de alcaldes y diputados provinciales, además de reformas sindicales. No obstante, ante las presiones de los inmovilistas, Arias Navarro paralizó las reformas, fracasando en su intento y siendo abandonado por los sectores reformistas.