La Crisis del Antiguo Régimen en España: De Carlos IV a Fernando VII (1789-1833)
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La Crisis del Antiguo Régimen y la Revolución Liberal (1789-1833)
El reinado de Carlos IV comienza en 1788, coincidiendo con el estallido de la Revolución Francesa en 1789. España, temerosa de la propagación de los ideales revolucionarios, impide su paso por la frontera.
El Impacto de la Revolución Francesa y la Alianza con Napoleón
En 1793, tras la guillotina de Luis XVI, el ministro Manuel Godoy declara la guerra a Francia, aliándose con ingleses, prusianos y austriacos. Francia resulta victoriosa.
Tras la expulsión de los revolucionarios (Convención Termidoriana) y la instauración del Directorio en Francia, se inicia una política de amistad con España. El enemigo común pasa a ser Inglaterra, cuyas fuerzas asaltan las flotas españolas.
En 1799, Napoleón Bonaparte da un golpe de Estado, ratificando la alianza hispano-francesa. La actuación naval conjunta de España y Francia culmina en la Batalla de Trafalgar (1805), un desastre que diezma la flota española. Posteriormente, Napoleón somete a Inglaterra a un bloqueo económico.
La Guerra de Independencia (1808-1814)
Mediante el Tratado de Fontainebleau (1807), se permite la entrada de tropas francesas en España con el pretexto de atacar Portugal. Las tropas se acantonan en territorio español, generando gran descontento.
Las Abdicaciones de Bayona y el Reinado de José I
El descontento popular culmina en el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) contra Godoy. Carlos IV abdica, y su hijo, Fernando VII, es proclamado rey. Napoleón convoca a ambos a Bayona, donde se producen las Abdicaciones de Bayona: Fernando abdica, Carlos abdica, y Napoleón nombra a su hermano, José I, como rey de España.
El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 marca el inicio de la Guerra de Independencia, caracterizada por la resistencia mediante la guerrilla y la formación de Juntas urbanas.
El Gobierno de la Resistencia: Las Cortes de Cádiz
En septiembre de 1808 se crea la Junta Suprema Central, formada por miembros de las juntas provinciales. Esta Junta fue la depositaria de todo el poder en ausencia del rey. Formaron parte de ella figuras ilustradas como Jovellanos y Floridablanca.
En 1810, la Junta convoca a Cortes, iniciando el proceso de cambio del sistema político absolutista al liberal. Las Cortes, depositarias de la soberanía nacional, reconocen a Fernando VII como rey legítimo e impulsan importantes reformas:
- Libertad de prensa e imprenta.
- Libertad de industria y comercio (desaparición de gremios).
- Proclamación de la libertad de los propietarios para vender sus fincas.
- Expropiación de conventos suprimidos por el gobierno de José I.
- Supresión de la Inquisición (sus bienes pasan a la Hacienda Pública).
- Desaparición del resto del sistema feudal.
La Constitución de 1812
La Constitución de 1812 (conocida popularmente como La Pepa) establece un sistema liberal, aunque mantiene la obligatoriedad de la religión católica. Sus principios fundamentales son:
- Soberanía nacional.
- División de poderes: Ejecutivo (Rey y Ministros, con iniciativa legal), Legislativo (Cortes unicamerales) y Judicial (juzgados independientes).
- Derechos y libertades personales.
- Igualdad del ciudadano ante la ley y el fisco.
A pesar de su trascendencia, tuvo una vigencia limitada.
El Reinado de José I (1808-1813)
El gobierno de José I, aunque impuesto, intentó modernizar el país mediante reformas:
- Supresión de la Inquisición.
- Supresión de privilegios.
- Reducción del número de conventos.
- Supresión de aduanas interiores.
- Reforma del Código Civil.
El Reinado de Fernando VII: La Lucha entre Absolutismo y Liberalismo
Tras la derrota de Napoleón, Fernando VII regresa a España. Desviándose a Valencia, recibe el Manifiesto de los Persas, que lo anima a restaurar el absolutismo. Fernando VII anula la Constitución de 1812, dividiendo el país entre absolutistas y liberales.
El Sexenio Absolutista (1814-1820)
Fernando VII restaura el Antiguo Régimen y anula toda la legislación de las Cortes de Cádiz. Se ordena la detención de liberales y la persecución de afrancesados y colaboradores de José I. Este periodo se caracteriza por:
- Crisis económica y falta de dinero.
- Las colonias americanas en rebeldía.
- Frecuentes pronunciamientos militares liberales.
El Trienio Liberal (1820-1823)
En 1820, el coronel Rafael de Riego se subleva. Aunque inicialmente su pronunciamiento no consigue adhesión, cuando está a punto de fracasar, otras ciudades (como Oviedo y Madrid) se adhieren a la causa. Fernando VII se ve obligado a jurar la Constitución de 1812.
Durante este periodo, gobernaron principalmente los liberales moderados. Sin embargo, la Santa Alianza (potencias absolutistas europeas) interviene en 1823, enviando a los Cien Mil Hijos de San Luis. El gobierno y el rey son trasladados a Cádiz. Fernando VII promete no tomar represalias si es liberado, pero una vez en libertad, persigue y ejecuta a los líderes liberales.
La Década Ominosa (1823-1833)
Fernando VII restaura nuevamente el absolutismo, aunque con algunas diferencias: la Inquisición no es restaurada y la Universidad es clausurada temporalmente. La Hacienda se encuentra en un estado caótico, lo que obliga al rey a solicitar créditos a banqueros liberales, implementando tímidas reformas económicas.
Estas reformas provocan la queja y la sublevación de los absolutistas más radicales (los Agraviados, especialmente en Cataluña). La revuelta es aplastada. La burguesía concede los préstamos solicitados, y Fernando VII, en agradecimiento, grava los paños ingleses para favorecer la industria textil catalana.