Crisis del Antiguo Régimen y Construcción del Estado Liberal en España (1788-1843)
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1. La crisis del Antiguo Régimen: Las relaciones entre España y Francia durante el reinado de Carlos IV
Carlos IV pretendía continuar con la línea política reformista de su padre, pero el estallido de la Revolución Francesa condicionó por completo su reinado. Sus primeros ministros ilustrados (el conde de Floridablanca y el conde de Aranda) adoptaron medidas defensivas: Floridablanca hizo frente a la amenaza revolucionaria mediante el cierre de fronteras, la censura férrea de noticias procedentes de Francia y el freno de las reformas ilustradas. No obstante, las medidas de Floridablanca fracasaron, al igual que los intentos posteriores de Aranda.
A partir de 1792, Manuel Godoy asumió el cargo de primer ministro. En 1793, tras la ejecución de Luis XVI, España entró en guerra contra la República Francesa junto a otras monarquías europeas (Guerra de la Convención). Tras las primeras derrotas militares españolas, se firmó la Paz de Basilea (1795), mediante la cual España reconoció formalmente a la República Francesa y regresó a su tradicional alianza bilateral.
Esta reanudación de la alianza se materializó en los Tratados de San Ildefonso (1796 y 1800) frente a Gran Bretaña, que provocaron graves descalabros a la armada franco-española frente a las fuerzas británicas. Posteriormente, Napoleón firmó con Godoy el Tratado de Fontainebleau (1807) para permitir el tránsito de tropas francesas por la península con el objetivo de invadir Portugal.
Ante las sospechas de las verdaderas intenciones francesas, Godoy planeó el traslado de la familia real hacia el sur, estableciéndose temporalmente en Aranjuez. Allí estalló el Motín de Aranjuez (marzo de 1808), encabezado por el príncipe Fernando contra el despotismo de Godoy. Como consecuencia, Carlos IV se vio obligado a destituir a Godoy y a abdicar en favor de su hijo Fernando VII.
Aprovechando la disputa familiar, Napoleón convocó a ambos monarcas en Bayona, donde impuso las Abdicaciones de Bayona: forzó tanto a Carlos IV como a Fernando VII a renunciar a la Corona española para entregársela a su hermano José Bonaparte (José I), aprobando a su vez el Estatuto o Constitución de Bayona.
2. La Guerra de la Independencia y la revolución política
El 2 de mayo de 1808 estalló en Madrid la sublevación popular contra las tropas de ocupación francesas, a la que se unieron sectores militares. La revuelta fue duramente reprimida bajo el mando del mariscal Murat. Paralelamente, el alcalde de Móstoles emitió su célebre bando declarando la guerra al invasor, extendiendo el conflicto por todo el país.
La Guerra de la Independencia (1808-1814) supuso tanto un conflicto internacional de liberación frente al Imperio napoleónico como una auténtica guerra civil ideológica entre dos bandos:
- Afrancesados: reformistas e ilustrados españoles que colaboraron con José I creyendo que modernizaría el país.
- Patriotas: defensores de la soberanía nacional y la legitimidad de Fernando VII, integrados tanto por liberales como por absolutistas tradicionales.
3. Etapas del conflicto militar y las Cortes de Cádiz
Fases de la guerra
- Mayo - Octubre de 1808: Éxito inicial de la resistencia española. Se frenó el avance francés y la noticia de la derrota del mariscal Dupont en la Batalla de Bailén repercutió en toda Europa, forzando a José I a replegarse al norte del Ebro.
- Octubre de 1808 - Julio de 1812: Intervención directa de Napoleón con la Grande Armée, dominando progresivamente la península. Ante la superioridad francesa, cobró protagonismo la resistencia popular articulada a través de guerrillas.
- Julio de 1812 - 1814: Ofensiva general aliada. Napoleón retiró contingentes clave para la invasión de Rusia. Las fuerzas combinadas hispano-luso-británicas, bajo el mando del duque de Wellington, lograron victorias decisivas. En diciembre de 1813, Napoleón reconoció su derrota mediante el Tratado de Valençay, acordando la retirada definitiva y el regreso de Fernando VII.
Las Cortes de Cádiz
La ausencia del monarca generó un vacío de poder que motivó la creación de juntas locales y provinciales, culminando en la constitución de la Junta Central Suprema presidida inicialmente por Floridablanca. Esta promovió la convocatoria de las Cortes Generales y Extraordinarias en Cádiz, cuya labor legislativa culminó con la proclamación de la Constitución de 1812 («La Pepa»), hito fundacional del liberalismo contemporáneo en España.
4. Reinado de Fernando VII: Restauración del absolutismo
El reinado efectivo de Fernando VII se dividió en tres etapas claramente delimitadas:
1. El Sexenio Absolutista (1814-1820)
Fernando VII regresó a España vía Valencia, donde un grupo de diputados absolutistas le entregó el Manifiesto de los Persas, reclamando la restitución de la monarquía tradicional y la anulación de las reformas gaditanas. El Decreto de 4 de mayo de 1814 declaró nulos y sin efecto la Constitución de 1812 y los decretos liberales, inaugurando una intensa persecución política. Los liberales organizaron sociedades secretas y constantes pronunciamientos armados hasta que, en 1820, el comandante Rafael del Riego se pronunció con éxito en Cabezas de San Juan a favor del texto constitucional.
2. El Trienio Liberal (1820-1823)
Forzado por las circunstancias, Fernando VII juró la Constitución («Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional»). Se reanudaron las reformas institucionales de Cádiz, pero el movimiento liberal experimentó una fractura interna entre moderados (doceañistas) y exaltados (veinteañistas). La Santa Alianza europea decidió intervenir a petición de Fernando VII mediante la invasión militar de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, restaurando de nuevo el poder absoluto del rey.
3. La Década Ominosa o Final (1823-1833)
Fernando VII derogó toda la obra legislativa del Trienio. El régimen persiguió a los liberales mediante el cuerpo de los Voluntarios Realistas. Sin embargo, la necesidad de reformas técnicas moderadas provocó la reacción de los realistas puros o ultrarrealistas, quienes, acaudillados por el infante don Carlos María Isidro (hermano del monarca), exigían medidas más inflexibles y promovieron su candidatura al trono.
La cuestión sucesoria
En 1830, el rey esperaba descendencia de su cuarta esposa, María Cristina de Borbón. Para asegurar los derechos de su futuro vástago con independencia de su sexo, Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción, revocando la Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres. Esto apartó a don Carlos de la línea sucesoria directa tras nacer la infanta Isabel. Durante los Sucesos de La Granja (septiembre de 1832), aprovechando la grave enfermedad del monarca, los sectores carlistas lograron forzar la anulación de la Pragmática, pero una vez recuperado, el rey restableció la validez de la norma, reestructuró el gobierno hacia posiciones moderadas bajo el liderazgo de la reina y falleció finalmente en septiembre de 1833.
5. La emancipación de la América española (1810-1824)
El proceso independentista americano estuvo encabezado por las élites criollas, inspiradas en los principios liberales de la Ilustración y el ejemplo de la independencia de Estados Unidos. En 1808, tras la ocupación napoleónica, las colonias rechazaron a José Bonaparte y organizaron juntas locales que progresivamente asumieron la soberanía.
Entre 1816 y 1824 la insurrección se generalizó:
- Virreinato del Río de la Plata y Chile: San Martín consolidó la independencia del Cono Sur y cruzó los Andes hacia Chile.
- Virreinato de Nueva Granada: Desde Caracas, Simón Bolívar proclamó la creación de la Gran Colombia.
- Virreinato del Perú: Las fuerzas conjuntas de Bolívar y San Martín culminaron la derrota definitiva del ejército realista en la Batalla de Ayacucho (1824).
- Virreinato de Nueva España: Comenzó con la temprana sublevación popular liderada por Hidalgo y Morelos (1810-1815), desembocando posteriormente en la independencia formal de México.
6. El carlismo y las Guerras Carlistas
A la muerte de Fernando VII, su viuda María Cristina de Borbón asumió la regencia en nombre de su hija Isabel II. De inmediato estalló el conflicto sucesorio e ideológico articulado en las Guerras Carlistas.
Ideario y apoyos sociopolíticos
- Carlistas: Partidarios de don Carlos María Isidro. Defendían el absolutismo monárquico, la religión católica tradicional, la preeminencia de la Iglesia y el mantenimiento o restitución de los fueros regionales. Hallaron arraigo en zonas rurales del País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo, y contaron con el reconocimiento diplomático de potencias absolutistas como Austria, Prusia, Rusia y los Estados Pontificios.
- Isabelinos (o cristinos): Apoyaron a la regente María Cristina y a Isabel II. Respaldados por la burguesía urbana, las clases populares de las ciudades e intelectuales liberales. Obtuvieron el reconocimiento y respaldo activo de Francia, Gran Bretaña y Portugal a través de la Cuádruple Alianza (1834).
Las dos primeras Guerras Carlistas
La Primera Guerra Carlista (1833-1840) comenzó el 1 de octubre de 1833 con la proclamación del Manifiesto de Abrantes por parte de don Carlos. Entre 1836 y 1837 los carlistas intentaron expandirse militarmente, fracasando en su asedio a Bilbao tras la Batalla del Puente de Luchana, donde destacó el general liberal Baldomero Espartero. La superioridad gubernamental condujo al general carlista Rafael Maroto a negociar con Espartero el Convenio de Vergara (1839), sellando el reconocimiento de Isabel II y la Constitución a cambio de la integración de oficiales carlistas en el ejército regular y el respeto de los fueros.
La Segunda Guerra Carlista (1846-1849) o Guerra dels Matiners se originó tras fracasar el proyecto matrimonial entre Isabel II y el pretendiente carlista Carlos Luis de Borbón (conde de Montemolín). El general carlista Ramón Cabrera combatió en Cataluña, pero las operaciones quedaron confinadas al ámbito rural y la contienda concluyó en 1849 mediante la concesión gubernamental de una amnistía.
7. El triunfo y consolidación del liberalismo en el reinado de Isabel II
El reinado isabelino consagró el desmantelamiento definitivo del Antiguo Régimen y la edificación del Estado constitucional en España a través de varias etapas:
La regencia de María Cristina y la escisión liberal
En 1833, María Cristina asumió la regencia apoyándose en los liberales moderados. Destituyó al absolutista moderado Cea Bermúdez y nombró a Francisco Martínez de la Rosa, quien promulgó el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada de carácter marcadamente conservador que provocó la fractura definitiva del liberalismo español:
- Partido Moderado: Liderado por figuras como el general Ramón María Narváez, partidario de un orden público estricto, soberanía compartida entre Cortes y Corona, y reformas cautelosas.
- Partido Progresista: Con líderes como el general Baldomero Espartero, defensores de la soberanía nacional, ampliación del sufragio y reformas profundas.
El descontento progresista desembocó en el Pronunciamiento de los sargentos de La Granja (1836), que forzó a la regente a restablecer la Constitución de 1812 y poner al frente del gobierno a un gabinete progresista, en el cual destacó Juan Álvarez Mendizábal como impulsor de las grandes desamortizaciones y reformas liberales.