El crepúsculo de los ídolos de Nietzsche: crítica a la metafísica platónica, la moral cristiana y la cultura occidental
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Griego
Escrito el en
español con un tamaño de 9,22 KB
2 b. Introducción a la obra
Este texto pertenece a la obra El crepúsculo de los ídolos. Esta fue la última obra que Nietzsche escribió a toda prisa, como si tuviera poco tiempo para decir todo lo que tenía que decir.
Desde el punto de vista del contenido, el libro aborda todos los temas de su pensamiento y, desde el punto de vista formal, muestra todos los estilos que empleó en su escritura: sentencia breve, aforismo, desarrollo minucioso, etc.
El fragmento corresponde al capítulo «La razón de la filosofía», que constituye el corazón de la obra. El tema central es la crítica que Nietzsche lanza contra la gnoseología, cuya versión más depurada es la filosofía platónica.
En este fragmento, Nietzsche declara que los filósofos herederos de Platón comparten un rasgo común: rechazar el devenir y el cambio al que está sometida la realidad. Su objetivo ha sido conocer la realidad, pero la lógica es la falsificación de la realidad. La realidad es móvil, múltiple y cambiante, y no puede ser aprehendida en conceptos.
Los filósofos han tratado de atrapar lo que es imposible de racionalizar: la pura realidad, riqueza y devenir. Así, racionalizar la realidad implica transmitir el engaño de un mundo estable y fijo, que en la realidad solo existe en sus mentes.
En definitiva, Nietzsche rechaza el lenguaje de los conceptos y los considera imágenes falsas. Los conceptos son abstracciones que han olvidado las diferencias individuales. Hemos olvidado el origen metafórico de los conceptos y los tomamos como la fiel representación de la realidad.
Rechaza la ontología tradicional de corte platónico: como nuestro mundo no se adapta a la razón, hay que inventar otro, inmutable y racional. Los conceptos y las ideas se consideran el ser frente al mundo del devenir, imperfecto, cambiante y aparente.
Nietzsche afirma que tras la invención de otro mundo se esconde el resentimiento hacia la vida: se inventa un mundo más estable y racional. El motivo es el temor a las imperfecciones de la vida.
Frente a esto, Nietzsche abre una nueva visión de la realidad y de cómo debemos acercarnos a ella. Para él, la realidad es fuerza vital en expansión, móvil, cambiante y dinámica.
Nietzsche afirma el valor del mundo que transmiten los sentidos y ofrece una concepción abierta de la realidad, es decir, múltiples perspectivas. No es posible llegar a una comprensión única y total de la realidad, ya que esta se encuentra en cambio constante. Nietzsche valora los sentidos y exalta el poder de la metáfora.
2 c. La crítica a la cultura occidental
Nietzsche representa la crítica más radical y demoledora contra la cultura occidental. Para él, reclama el valor de la vida y busca liberarla de la opresión de la cultura. Hay que amar profundamente la vida y aceptarla tal como es.
Su demoledora crítica se dirige a la filosofía, la ciencia, la moral y la religión. Por ello, nos centramos en dos grandes pilares de nuestra cultura.
1. Del mito al logos
En primer lugar, Nietzsche se dirige al paso del mito al logos, que ha sido considerado un gran paso hacia adelante. Sin embargo, lo interpreta como algo negativo para la cultura y como el comienzo de su decadencia.
Según Nietzsche, el mito ofrecía la imagen del mundo y de la vida tal como son, sin mentiras. El mito muestra la realidad como algo cruel; cuando las explicaciones se sustituyeron por el logos, se inauguró un nuevo modo de ver la vida. Con el surgimiento del logos se explica la realidad.
Esta contraposición se ilustra como la lucha entre lo apolíneo y lo dionisíaco. Lo dionisíaco representa el goce de la vida, la aceptación y la glorificación. Lo apolíneo valora la moderación, la aniquilación y el miedo a la vida. En esta contraposición salió ganando Apolo, y esto significa el triunfo de la razón y la moral sobre la vida.
2. La crítica a la moral cristiana
En segundo lugar, Nietzsche critica la moral cristiana. Califica el cristianismo como una versión del platonismo y lo considera una enfermedad grave.
El cristianismo impone una moral antinatural, desprecia el mundo y se basa en el temor y la debilidad. Es el enemigo mortal del hombre superior, la religión de los enfermos, los débiles, etc.
Nietzsche proclama que ha llegado el momento de sacrificar a Dios. Esto llevará, en primer lugar, a una etapa de nihilismo pesimista, y en el hombre surgirá un gran vacío. Sin embargo, sobrevendrá la gran liberación del ser humano: es el momento del nihilismo positivo.
La muerte de Dios traerá la actitud propia del ultrahombre (superhombre), que es quien ha superado la muerte de Dios. Nietzsche lo describe como fuerte, vital, valiente y antidogmático.
La imagen del superhombre se completa con el mito del eterno retorno. Según esto, la vida es un ciclo eterno en el que todo se volverá a repetir sin salida, por lo que hay que amar la vida de tal forma que queramos volver a vivirla.
3. Comparación: Platón y Nietzsche
Nietzsche es un pensador crítico de la filosofía tradicional. Entre los autores con los que podríamos compararlo, en este caso lo haremos con Platón.
Sobre la realidad
En cuanto a la visión sobre la realidad, Platón la dividió en dos ámbitos: el mundo de las ideas y el mundo sensible, estableciendo así un radical dualismo ontológico que marcaría para siempre la historia de la filosofía.
Nietzsche niega esta división afirmando que solo existe el mundo terrenal y sensible en el que vivimos y percibimos. En cambio, Platón afirma que la auténtica realidad es el mundo de las ideas. Considera que este mundo es eterno e inmutable, no sufre jamás cambio ni movimiento, y que solo puede ser captado y conocido a través de la razón.
Nietzsche defiende una interpretación de la realidad como algo en continuo devenir, cambiante y múltiple, imposible de fijar en conceptos.
Sobre el conocimiento
En cuanto a la gnoseología, Nietzsche critica la razón como instrumento de conocimiento y comprensión del mundo y reivindica el poder de los sentidos.
Platón establece dos niveles de conocimiento en correspondencia con sus dos niveles de realidad: el saber o ciencia (episteme) y la opinión (doxa). La episteme es el auténtico saber, mientras que la doxa es errónea y no es conocimiento verdadero. Platón describe el conocimiento como un ascenso del alma desde las cosas sensibles hasta las ideas.
Para Platón, la verdadera realidad solo puede ser captada por la razón; para Nietzsche, la razón es una falsificación de la realidad y nunca podrá captar su devenir ni la multiplicidad de sus perspectivas.
Sobre el ser humano y la ética
En cuanto a la concepción del ser humano y a la concepción ética, estos dos filósofos son también antitéticos.
Platón concibe al ser humano como compuesto de dos elementos distintos y contrapuestos: el alma y el cuerpo. El alma, dice Platón, es inmortal, inmaterial y superior al cuerpo, y tiene que oponerse a él y dominarlo. El objetivo es purificarnos, lo que significa huir del cuerpo y liberarnos de él a través del conocimiento racional.
La concepción ética de Platón nos dice que el hombre virtuoso es aquel que controla y limita sus deseos, pasiones e instintos mediante el poder de la razón.
A los ojos de Nietzsche, esta visión de la vida humana supuso la autolimitación del ser humano, el comienzo de la decadencia y la degeneración del hombre occidental. Platón es acusado por Nietzsche como uno de los grandes culpables de esa decadencia.
Valoración:
La visión de la realidad como algo en continuo devenir, caótico y sin fundamento ha tenido influencia en la cultura de nuestro tiempo y en la física contemporánea, al introducir el azar en sus teorías y cuestionar el principio de causalidad y el modelo determinista.
También goza de actualidad la defensa de los sentidos que hace aquí Nietzsche. Hoy resulta inconcebible un conocimiento sobre la realidad que no parta de la información de los sentidos. El perspectivismo está vigente en muchos ámbitos culturales.
Por último, la resonancia de Nietzsche en las tendencias de la filosofía actual es incuestionable. Nietzsche se presenta como el pensador que descubrió la mentira que había estado presente durante milenios.