El Crac del 29 y la Teoría Keynesiana: Origen y Soluciones Económicas

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El crac bursátil de 1929

Ante el convencimiento de que las cotizaciones no podían subir indefinidamente, algunos inversores empezaron a poner sus acciones a la venta con la esperanza de seguir obteniendo buenos beneficios. Frente a la masiva oferta de títulos, las cotizaciones comenzaron a bajar. El resultado inevitable de ello fue un efecto en cadena que hizo incrementar todavía más el número de acciones a la venta.

En el llamado Jueves Negro (24 de octubre de 1929), el pánico se apoderó de los inversores. Ese día, 13 millones de títulos fueron puestos a la venta sin que encontrasen comprador, lo cual provocó una caída en picado de su valor y, en apenas unas horas, el mercado perdió 10.000 millones de dólares. Fue el crac (quiebra) de la Bolsa de Nueva York.

La mayor oleada de ventas tuvo lugar el día 29 de octubre, el Martes Negro, cuando los bancos exigieron el pago de los préstamos, forzando las ventas a cualquier precio. El mercado de valores se desplomó y las cotizaciones no dejaron de bajar hasta mediados de 1932.

La propuesta keynesiana

Para algunos, la crisis representaba el final del sistema capitalista; otros insistían en que no había que intervenir y que el mercado se recuperaría por sí mismo. Para el economista Keynes, el problema principal era la falta de demanda y la caída de la inversión. Así, la reactivación de la economía debía sustentarse sobre tres pilares:

  • Aumento del gasto público.
  • Reactivación del consumo.
  • Incremento de la inversión privada.

Keynes sostenía que el Estado debía invertir aumentando el gasto público. Este gasto aumentaría el empleo y, con ello, el consumo porque, transformado en salarios y compra de bienes, inducía nueva demanda en otros sectores (multiplicador keynesiano). Al aumentar la renta, el Estado podía aumentar los ingresos fiscales, reduciendo el déficit público inicial.

Para incentivar la demanda, propuso la mejora de los salarios de los trabajadores y una reducción de la presión fiscal. Para estimular la inversión, defendía penalizar fiscalmente el ahorro y bajar los intereses.

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