Costumbres Funerarias y Estrategias de Conquista en la Antigüedad

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Ritos funerarios de los lacedemonios

(6.58.2) Y, por cierto, que con ocasión de la muerte de sus reyes, entre los lacedemonios rige la misma norma que entre los bárbaros de Asia (pues resulta que la mayoría de los bárbaros observa idéntica costumbre con ocasión de la muerte de sus monarcas). En efecto, cuando muere un rey de los lacedemonios, es de todo punto obligatorio que, aparte de los espartiatas, al funeral acudan desde toda Lacedemonia un número concreto de periecos.

Pues bien, tras congregarse en un lugar determinado varios millares de personas, entre periecos, hilotas y espartiatas propiamente dichos, hombres y mujeres, indiscriminadamente, comienzan a golpearse la frente afanosamente y prorrumpen en interminables lamentos, repitiendo una y otra vez que el monarca que acaba de morir ha sido, sin duda alguna, el mejor.

Por otra parte, si un rey muere en el campo de batalla, modelan una efigie suya y la conducen a la tumba en un féretro primorosamente tapizado. Concluido el sepelio, en la región no tienen lugar actividades comerciales por espacio de diez días, ni se celebran asambleas electivas, sino que durante los días citados guardan luto.

La represión persa en Jonia

(6.32.1) Entonces, los generales persas no dejaron de cumplir las amenazas que habían dirigido a los jonios cuando estos se hallaban acampados frente a ellos: nada más conquistar las ciudades, escogían a los muchachos más apuestos y los castraban, convirtiéndolos en eunucos, con la pérdida de su virilidad; por su parte, a las doncellas más agraciadas las deportaban a la corte del rey. Tales fueron, en suma, las medidas que adoptaron; y, además, se dedicaron a incendiar las ciudades con templos y todo.

El retorno de los heraldos de Jerjes

(7.131.1) Los heraldos persas regresan de Grecia: Tras estas palabras, y después de haber contemplado el paraje, mandó virar con rumbo a Terme. Pues bien, Jerjes permaneció varios días en Pieria (resulta que un tercio de sus tropas estaba talando los árboles de la cadena montañosa de Macedonia, a fin de que la totalidad del ejército pudiera acceder por esa zona al territorio de los perrebos).

Y, entretanto, regresaron los heraldos que el monarca había enviado a Grecia para exigir la tierra, unos con las manos vacías y otros con la tierra y el agua.

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