El control laboral: Perspectivas de Linhart y Foucault sobre la identidad y el poder
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Linhart: El trabajo como eje de la identidad y el control social
Linhart se centra en cómo el trabajo es el motor principal que determina nuestro valor en la sociedad actual y cómo las empresas modernas utilizan esta premisa para ejercer control sobre los individuos. Sus puntos clave son:
1. El valor personal vinculado al salario
En el capitalismo actual, casi todo tiene un coste económico. Por ello, la autoestima depende obligatoriamente de la ocupación laboral. El sistema nos ha hecho creer que valemos exactamente lo que un jefe está dispuesto a pagar por nuestro tiempo. Si tienes un buen sueldo, la sociedad te respeta; si estás en el paro, el mensaje social recibido es que no vales nada, lo cual genera un profundo impacto psicológico.
2. Identidad más allá de la empresa
Linhart critica duramente al taylorismo clásico, que intentaba utilizar a los trabajadores como máquinas carentes de sentimientos u opiniones. El autor defiende que los empleados son seres humanos con conciencia, que forman parte de la sociedad y poseen preocupaciones que trascienden las cuatro paredes de su oficina o fábrica.
3. Desestructuración de la identidad colectiva
Antiguamente existía una fuerte identidad obrera: los trabajadores compartían códigos, se apoyaban mutuamente y se defendían frente a la dirección. Las empresas modernas han individualizado las relaciones, destruyendo el compañerismo y dejando al trabajador aislado, compitiendo contra sí mismo.
4. La fragmentación y el conflicto entre trabajadores
Al desaparecer la unión y los sindicatos fuertes, el individualismo ha provocado que los trabajadores se enfrenten entre sí en lugar de unirse para exigir mejoras. El debate social se falsea, generando peleas absurdas: trabajadores pobres contra parados, empleados privados contra funcionarios, o jóvenes contra mayores. Nos peleamos entre nosotros en lugar de exigir reformas laborales justas.
5. La empresa como entidad salvadora
Debido al miedo al paro, la sociedad ya no juzga a las empresas por la calidad de sus productos o su impacto comunitario, sino que se las ve como "santas" por el simple hecho de crear empleo. La empresa exige una entrega total, logrando que el trabajador olvide sus derechos y se fusione con los intereses del jefe.
Foucault: El poder disciplinario en el entorno laboral
Foucault analiza el poder disciplinario a través de diversas técnicas de control:
1. Las 4 técnicas de control cotidiano
- El espacio: Se divide el entorno de forma estricta. Se asigna a cada individuo una mesa, un cubículo o un puesto exacto con un rango determinado. Cada uno en su sitio.
- El Panóptico: Es el sistema de vigilancia (cámaras, control de navegación web). Foucault utiliza la metáfora del panóptico (una cárcel donde el guardián ve a todos, pero los presos no ven al guardián). El truco es que tú sabes que te pueden estar mirando en cualquier momento, lo que te obliga a comportarte correctamente por precaución.
- El listón: La empresa establece métricas, objetivos y gráficos que definen qué es ser un "buen trabajador". Todo lo que se desvía de ese estándar se considera un fallo.
- La nota: Se examina, se califica y se compara al trabajador, juzgando numéricamente su valor.
2. El objetivo: La interiorización de las normas
El fin último es que el trabajador se convierta en su propio jefe. Al estar rodeado de vigilancia y objetivos, el empleado asume las expectativas de la empresa como propias. Terminas vigilándote y controlándote sin necesidad de supervisión externa.
3. La resistencia en el día a día
Los trabajadores siempre encuentran formas de rebelarse. Foucault destaca la resistencia sutil:
- Trabajar más despacio o bajar el ritmo a propósito.
- Faltar al trabajo justificándose con cualquier excusa.
- Alargar los cafés, los descansos o ir más veces al baño para recuperar "tu tiempo".
- Aliarse en secreto con compañeros para ayudarse a saltarse las normas sin que los jefes se enteren.