Contexto historico platon

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Contexto histórico, filosófico y cultural
La Atenas clásica (siglos V- IV a.C.)
El contexto histórico de la filosofía platónica es el de la ciudad-estado griega durante el último tercio del siglo V a.C. y la primera mitad del siglo IV a.C., y en espe­cial el de la ciudad de Atenas, que ha salido derrotada de las guerras del Peloponeso, y se ha visto sometida, hasta el 403 a.C., a la hegemonía de Esparta. En consecuencia, el período histórico que vive Platón es muy agitado en lo político y en lo social. Continuas crisis de gobierno, luchas internas por el poder y exilios forzosos o volunta­rios jalonan la convivencia ateniense. El problema histórico con el que se encuentra Platón deriva de la guerra del Peloponeso (431-404) en la que la Atenas democrática se enfrenta y es derrotada por la Esparta aristocrática. Tras la victoria espartana se ins­tala en Atenas un gobierno oligárquico proespartano, el llamado gobierno de los treinta tiranos, cuyo mandato, que duró un año aproximadamente, se caracterizó por la crueldad y por gobernar bajo la ley del terror. De este modo, pronto aparece el descontento de la población en general hasta que en el 403 se restablece la democracia; pero la crisis en el sistema venía acumulándose y en el 399, bajo este gobierno demócrata, es condenado a muerte Sócrates, posiblemente uno de los hombres más justos de Atenas. Así pues, la primera mitad del siglo IV supone la ruina económica del imperio ateniense, guerras intestinas por el poder político y un cuestionamiento generalizado sobre el tipo de ciudadano y el régimen político que aseguran el buen gobierno.
La violencia de los acontecimientos, y los cambios alternativos de la democracia y la tiranía influyen para que Platón mantenga la idea de que los cambios sociales no son buenos. De esta forma, su filosofía, que tiene una clara intención política, supone, entre otras cosas, la configuración de un estado perfecto al que no debería afectar ni la evolución ni los factores externos. Su propuesta política sería así un intento de escapar a la historia.
El contexto cultural viene representado por el esplendor del clasicismo griego, con tres fenómenos decisivos. Primero, el apogeo de la literatura dramática atenien­se, con Sófocles y Eurípides, que representan un modo de llevar a la escena las gran­des inquietudes personales y políticas del hombre y la mujer griegos, afectados inter­namente por la crisis de la sociedad. Segundo, el florecimiento espectacular de la plástica griega y de su arquitectura cívico-religiosa, como expresión del sentimiento colectivo de pertenencia a la comunidad. Tercero, la culminación del resto de géne­ros literarios, en especial la retórica, con Lisias, que fustiga al régimen de los Treinta Tiranos; la comedia ática, con Aristófanes, que es el encargado de cuestionar en clave humorística, sofística y conservadora, las instituciones familiares y ciudadanas, y, por último, el género histórico, con Heródoto y Tucídides, que fundan el saber his­tórico como seña de identidad colectiva del pueblo.
Tres son los rasgos fundamentales del contexto filosófico de la obra de Platón. La crítica del pensamiento de Heráclito, aunque tomará de éste los caracteres de movilidad, materialidad y relatividad propios del mundo sensible. La apuesta por la vía de la identidad de pensar y ser propia de Parménides, ya que el inmovilismo propio del Ser de éste es empleado por Platón para construir un mundo permanente e inmutable (mundo inteligible). En segundo lugar, la crítica a los planteamientos del relativismo y el escepticismo de la sofística, que Platón ve como una afrenta a la dignidad y al poder del pensamiento filosófico. Según Platón, la sofística había supuesto en Grecia la destrucción filosófica como búsqueda del saber y de la verdad: la verdad se ha diluido en la apariencia de las cosas y el saber quedaba reducido a una pericia (manejarse con éxito entre las apariencias cambiantes y relativas). En este sentido, el pensamiento de Platón es el intento de superar este relativismo encontrando algo permanente donde pueda asentar un saber estable (la ciencia) que garantice la felicidad y la justicia (tanto en el hombre como en la sociedad). Por último, la influencia de su maestro Sócrates. Esta influencia es tan importante que es difícil dis­tinguir hasta dónde llega el pensamiento de uno y el del otro. El tema de la búsqueda socrática de la definición o el qué de las cosas conduce al planteamiento platónico de la Idea como expresión prototípica de la realidad y su conocimiento. Por otro lado, la preocupación socrática por la virtud y el intelectualismo moral, es la principal vía para plantear que el conocimiento de la idea del Bien es el requisito indispensable para la vida feliz a nivel individual, y para el justo y recto gobierno de la ciudad.

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