Consecuencias Económicas de la Primera Guerra Mundial y la Hegemonía de Estados Unidos
Los problemas económicos de la paz
Efectos inmediatos de la guerra
Los efectos de la Gran Guerra en los países europeos que habían participado en ella fueron devastadores. Entre las consecuencias más destacadas se encuentran:
- Un descenso de la población (con más de 8 millones de muertos).
- Más de la décima parte de los medios de producción quedaron inutilizados.
- Una severa devaluación de la moneda.
- La subida de precios de los productos de primera necesidad.
- La desorganización de las relaciones comerciales.
- La desestabilización del sistema monetario.
- El endeudamiento masivo de todos estos países con EE. UU.
La crisis en Alemania y las reparaciones de guerra
Alemania fue la nación más perjudicada. Su sistema monetario quebró debido al esfuerzo sobrehumano para recaudar las cantidades fijadas en el Tratado de Versalles, y una hiperinflación arruinó a todos aquellos que dependían de ingresos fijos. Entre 1923 y 1925, Francia y Bélgica ocuparon la cuenca del Ruhr. Todo ello desestabilizó aún más la economía alemana y estimuló el apoyo a un nacionalismo radical, lo cual dio pie al posterior ascenso del nazismo.
Desequilibrios en el sistema comercial internacional
Con la desestabilización del sistema monetario se produjeron graves desacuerdos económicos entre los estados. Alemania perdió numerosos territorios, lo que la privó del acceso a materias primas esenciales y dificultó las relaciones económicas entre diversas regiones. A todo ello se sumó el desequilibrio comercial entre los países industrializados y los países exportadores de alimentos y materias primas.
El descenso de los precios agrarios empeoró la balanza comercial de estos últimos países; al disminuir el valor de sus exportaciones, descendieron sus ingresos y no pudieron pagar los intereses de los préstamos contratados. Por este motivo, se vieron obligados a solicitar nuevos créditos de forma recurrente.
La fiebre bursátil y el ascenso de una nueva potencia
La guerra aceleró la consolidación de la supremacía de EE. UU. frente al Reino Unido. Mientras los productos británicos eran cada vez menos demandados en comparación con los estadounidenses, la libra esterlina siguió intentando ser la moneda de referencia para el comercio internacional. Sin embargo, poco a poco, el dólar se convirtió en la principal moneda de cambio.
Con este cambio, la banca estadounidense se afirmaba como la más dinámica y EE. UU. se posicionaba como la única vía financiera capaz de mantener un sistema de préstamos a largo plazo. En el auge estadounidense también influyó el desequilibrio comercial entre EE. UU. y Europa. La mayor competitividad de Estados Unidos provocó una balanza comercial favorable: el país exportaba a Europa mucho más de lo que importaba de ella.
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