La Conquista y Romanización de Hispania: Historia y Legado
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La llegada de Roma a la Península Ibérica
Los romanos llegaron a la península en el contexto de la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) y su presencia se prolongó hasta el siglo V d.C.
Fases de la conquista
La conquista se realizó en tres fases:
- La costa mediterránea: Coincidió con la II Guerra Púnica y se extendió hasta la derrota de los cartagineses. En el 197 a.C. ya existían dos provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior.
- La conquista de la Meseta: Entre el 154 a.C. y el 133 a.C., se desarrollaron las guerras contra celtíberos (Numancia) y lusitanos (Viriato), quienes veían con hostilidad el modelo de civilización romano y sus abusos encaminados a la obtención de esclavos, metales y tierras.
- La zona cantábrica: Entre los años 29 y 19 a.C., dirigidas por Augusto para asegurar el control de la riqueza metalúrgica del norte y frenar los saqueos de astures y cántabros.
El proceso de romanización
La conquista trajo consigo la introducción de la cultura romana en un proceso de aculturación (asimilación de la cultura y de las formas de vida romanas) por parte de los pueblos conquistados, conocido como romanización. Este proceso encontró en el ejército y en la obtención de la ciudadanía algunos de sus vehículos más destacados.
Aspectos clave de la romanización
Este fenómeno se concretó en los siguientes puntos:
- División administrativa: En época de Augusto, la península se dividió en tres provincias (Lusitania, Tarraconensis y Baetica). Finalmente, en el siglo III, se añadieron la Cartaginensis y la Gallaecia.
- Lengua: El latín sustituyó a las lenguas prerromanas, dando origen a las lenguas romances (castellano, gallego, catalán).
- Derecho: El derecho romano fue de aplicación general a partir del siglo III d.C.
- Religión: Se practicó el politeísmo inicialmente, dando paso al cristianismo a partir del siglo III d.C.
- Urbanismo: Se creó una red de ciudades que fueron la base esencial de la romanización, sede de instituciones y edificios públicos siguiendo el modelo urbanístico romano (ejemplos: Emérita Augusta, Tarraco).
- Obras públicas: Se desarrollaron infraestructuras que mejoraron las comunicaciones (calzadas) y el nivel de vida (acueducto de Segovia).
Prueba de la integración cultural de la península es el origen hispano de intelectuales como Séneca, Lucano y Quintiliano, de emperadores como Trajano, y la huella perdurable de sus obras artísticas.