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El principio del mundo y el final de los tiempos
Según la Biblia, el mundo tiene un principio y un final, lo que significa que la historia no es eterna ni cíclica, sino que tiene un sentido. En el principio, Dios crea el universo por medio de la palabra, de manera ordenada y progresiva. Todo lo creado es bueno y bello, y el ser humano ocupa un lugar especial dentro de la creación, ya que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, con una dignidad superior al resto de las criaturas. El mal no procede de Dios, sino de la libertad humana mal utilizada.
Del mismo modo, la historia tendrá un final. El final de los tiempos no significa la destrucción total del mundo, sino su culminación. Habrá un juicio en el que el bien y el mal quedarán definitivamente aclarados, y Dios vencerá de manera definitiva al mal. La historia humana terminará con la restauración del orden querido por Dios y con la realización plena de la justicia y la paz.
El Anticristo
El Anticristo es una figura simbólica que representa el mal radical y la oposición total a Dios. No siempre debe entenderse como una persona concreta, sino como todo aquello —personas, ideologías o sistemas de poder— que se presenta como salvador de la humanidad pero que, en realidad, niega a Dios y destruye al ser humano. El Anticristo encarna la autosuficiencia del hombre que quiere ocupar el lugar de Dios. Según la tradición cristiana, su aparición supone una gran prueba para la humanidad antes del final de los tiempos, pero su derrota está asegurada, ya que el mal no tendrá la última palabra.
La renovación del universo
La Biblia enseña que, al final de los tiempos, el universo no será destruido, sino renovado. Dios creará un “cielo nuevo y una tierra nueva”, donde desaparecerán el sufrimiento, la injusticia y la muerte. Toda la creación será liberada del mal y alcanzará su plenitud. Esta renovación del universo está relacionada con la promesa de Dios de un mundo nuevo y bueno, simbolizada en la Biblia por el arcoíris tras el diluvio, como signo de una alianza definitiva entre Dios, la humanidad y la creación.