Conflictos Clave del Siglo XIX en España: La Guerra de Cuba y el Carlismo
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,42 KB
La Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-1878)
La Primera Guerra de Cuba, también conocida como la Guerra de los Diez Años, comenzó aprovechando el estallido de la Revolución de 1868 en la península ibérica. El Grito de Yara fue lanzado por Carlos Manuel de Céspedes con el objetivo de establecer una república cubana independiente. Este evento marcó el principio de la Guerra Larga (1868-1878).
Sin embargo, el levantamiento de los esclavos asustó a la burguesía criolla, que se puso de parte de España, aunque pidiendo mayor autonomía para la isla. Al final, en 1878, se firmó la Paz de Zanjón, en la que se acordó:
- Los cubanos tendrían representantes en las Cortes españolas.
- La abolición de la esclavitud.
- Amnistía política e indulto general a los insurgentes.
- Dotar a la isla de mayor autonomía política y económica.
Los gobiernos españoles no llevaron a cabo estos acuerdos en su totalidad. Solo se aprobó la abolición de la esclavitud en 1888. Las tensiones entre la colonia y la metrópoli aumentaron a raíz de la aprobación de los aranceles en 1891, por los que se reforzó la condición de Cuba como espacio reservado para los productos españoles. Esta situación también molestó a Estados Unidos, que no podía vender sus productos en la isla.
El Carlismo: Orígenes, Ideología y Declive en el Siglo XIX
El Carlismo se origina con el conflicto hereditario de finales del reinado de Fernando VII, como un movimiento sociopolítico de carácter antiliberal y contrarrevolucionario que rechazaba la implantación del Estado liberal. Defendió el tradicionalismo, la monarquía absoluta de origen divino (legitimismo) y la primacía de la Iglesia católica. Como reza su lema: "Dios, Patria, Rey y Fueros", defendían el foralismo (sus fueros y privilegios tradicionales).
En la Tercera Guerra Carlista, tras la Revolución de Septiembre, los carlistas se presentaron como alternativa para las clases conservadoras frente al régimen monárquico. La elección del rey extranjero Amadeo de Saboya impulsó el carlismo en las provincias vascas, Navarra y Cataluña, llegando a crear un Estado y moneda propios. Pero su derrota por el general Martínez Campos en 1876, justo al inicio de la Restauración Borbónica, trajo consigo la supresión de los fueros e instituciones del País Vasco, aunque se conservaron los conciertos económicos.
Tras la derrota, el carlismo entró en declive por varias causas:
- Disminución de respaldos sociales.
- Disputas internas entre dirigentes carlistas.
- Pérdida de apoyo del clero español y del Vaticano.
- Integración paulatina en el partido canovista de numerosos ultracatólicos.
A partir de este momento, solo tuvo cierta fuerza en Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya. El carlismo se escindió: un sector más integrista, representado por Ramón Nocedal, reforzó el carácter católico del Carlismo, dando lugar al Partido Católico Nacional. La Unión Católica acabó ingresando en el Partido Conservador de Cánovas. A finales de siglo, el asturiano Vázquez de Mella fue el principal ideólogo del carlismo.