Conclusiones de la restauración

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contexto histórico en que se enmarca este texto es en el gobierno de María Cristina en sus últimos años. En el país hay inestabilidad política y social, ademas están en crisis por la perdida de las colonias que va a provocar que ganen importancia los nacionalistas y anarquistas.

3.- desarrollo


En Enero de 1874, el general Pavía protagonizó un Golpe de Estado que disolvíó las Cortes y puso fin a la I República. En Diciembre de ese mismo año, otro pronunciamiento, esta vez del general Martínez Campos en Sagunto, provocó la proclamación de Alfonso XII, hijo de Isabel II, como Rey de España, con Antonio Cánovas del Castillo, como su máximo defensor. Con la reposición de los Borbones se inició el periodo de la Restauración (1874-1923) con el “sistema canovista” como forma de Gobierno.

Este gobierno trataba de regresar al periodo anterior a la Revolución de 1868, al periodo de la Uníón Liberal. Para ello, Cánovas, defendía la necesidad de una Constitución moderada y flexible, símbolo del equilibrio, que estableciera la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. De esta manera el orden político y público quedarían garantizados.

El sistema canovista se basó en dos pilares: la Constitución de 1876 y el bipartidismo turnista. Por un lado, el partido conservador de Cánovas y, por otro, el fusionista de Sagasta. Se elaboró una Constitución de carácter moderado que no reconocía la soberanía nacional de modo suficiente y que manténía los derechos tradicionales de la Iglesia Católica. Los artículos de la Constitución fueron aprobados en breve tiempo y con pocos debates. Fue promulgada en Junio de 1876, establecía la “soberanía compartida” (Cortes y Rey) y una práctica política basada en la existencia de unos partidos oficiales que aceptasen los reglamentos de la legalidad constitucional. Serían partidos de “notables” elegidos por sufragio censitario.


Estos dos partidos intentaron sin éxito imitar el sistema parlamentario inglés. Mediante un pacto  establecieron el turno pacífico para gobernar. De esta manera, a pesar el resultado de las elecciones, el partido al que tocase gobernar tenía garantizada la victoria electoral. Esto sólo podía lograrse mediante el caciquismo. Los “caciques” pertenecientes a la oligarquía poderosa e influyente, controlaban la vida política, económica y social, sobre todo en el campo. Compraban votos y manipulaban las elecciones y las decisiones de gran parte del electorado para favorecer al partido al que le correspondiese gobernar. En algunas ocasiones, recurren al “pucherazo” o falsificación del censo y el resultado electoral.


El bipartidismo turnista mantuvo fuera del gobierno a los partidos antidinásticos como los carlistas o republicanos que, junto con el anarquismo y socialismo y los regionalismos y nacionalismos, configuraron la oposición al sistema canovista.


A finales de siglo, el sistema político estaba en crisis por varios factores: los nacionalismos periféricos (Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía) , la cuestión colonial (desastre de 1898) y militar (desprestigio del ejército) y el movimiento obrero (PSOE, UGT, Anarquismo) caminaban en otra dirección. Añadamos la semana trágica de 1909, la crisis de 1917 y la muerte de los líderes (Cánovas y Sagasta) que no encontraron sustitutos capaces de formar mayorías estables en el Parlamento.


4.- CONCLUSIONES

Finalizaremos nuestro comentario con unas breves conclusiones  que resuman lo fundamental de lo expuesto


Sus principios políticos e ideológicos le llevaron a colocarse como líder de un movimiento político contrario al sistema canovista, el ”Regeneracionismo”, que defendía la necesidad que tenía España de “reiniciar” su vida desde otros fundamentos para alcanzar el desarrollo y prosperidad necesaria. Bien sabemos que, a pesar de los pesares, el sistema (con más o menos fortuna) a largó su pervivencia hasta el Golpe de Estado de don Miguel Primo de Rivera (1923).

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