El comercio interior y exterior en España

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La política comercial cuenta con 2 instrumentos: Plan Marco de Modernización del Comercio
Interior (1995), para incrementar la competitividad del comercio minorista mejorando la cualificación, difundiendo las innovaciones (tecnológicas y de gestión), favoreciendo la cooperación empresarial y la ordenación territorial del comercio. Por otro lado, Ley de Comercio Minorista (1996), implantando libertad empresarial y de establecimiento comercial, regula la garantía post-venta, ventas con pérdidas, rebajas, liberaliza horarios; también tiene en cuenta las leyes de las comunidades autónomas. B) EL COMERCIO EXTERIOR Es el intercambio de bienes y servicios entre un país y el resto del mundo.
Estos intercambio o transacciones económicas se anotan en la balanza de pagos, que es el registro de las operaciones realizadas durante un período de tiempo entre los residentes del país al que se refiere la balanza y los residentes del resto del mundo. Desde 1993 existe el mercado único, es decir, que sólo se consideran las exportaciones e importaciones frente a terceros países y no entre países de la UE. La balanza española es deficitaria, es decir, sale más dinero del país a través de distintos conceptos del que entra. La balanza de pagos varía en función de las normativas a las que se ajustan todos los países del mundo según las directrices del Fondo Monetario Internacional (FMI), quedando dividida en tres cuentas: Balanza por cuenta corriente, compuesta de: Balanza comercial, que registra las exportaciones y las importaciones. Balanza de servicios formada por el turismo y otros. Balanza de rentas y transferencias (sin incluir las de capital). Balanza por cuenta de capital: en ella se registran las transferencias de capital y la compraventa de partidas llamadas invisibles, como son las que proceden de autor, patentes, marcas comerciales, etc. Balanza por cuenta de la renta: registra las operaciones de capital, se incluyen los préstamos entre España y el resto del mundo, las inversiones de los extranjeros en España y de los españoles en el mundo. En los últimos años se han incrementado como resultado de la incorporación española a la globalización económica. En las exportaciones pierden importancia los productos del primario a favor de bienes industriales semielaborados, de equipo, vehículos de carretera y bienes de consumo. En las importaciones destacan los productos energéticos, los industriales y los agrarios. Las áreas del comercio exterior se modificaron tras la entrada española en la UE, principal compradora de productos españoles, y lugar de procedencia del grueso de las importaciones. La balanza comercial es deficitaria para España, por la menor competitividad respecto a los productos de Asía, África y América del Norte; sólo con América Latina el saldo es favorable. La política comercial esta influenciada por el establecimiento del mercado único con la UE (libre circulación de personas, mercancías, capitales y servicios) y por los acuerdos suscritos con la Organización Mundial del Comercio (rebaja de los aranceles). La política comercial española trata de favorecer las exportaciones mediante la organización de ferias y exposiciones, viajes institucionales, información a las empresas de las oportunidades en el extranjero, concesión de créditos para establecer redes comerciales, fomento de los créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo) con otros países a cambio de bienes y servicios españoles, formación de empresarios e internacionalización de pequeñas empresas.

Las nuevas formas comerciales dan lugar a grandes superficies: El autoservicio aparece con un doble significado: se refiere al sistema que permite ahorrar empleados y que transforma el espacio de almacén en superficie de venta, al tiempo que el cliente puede comparar libremente. Pero es también el establecimiento minorista de menos de 2500 m2 con este sistema de venta: venden productos cotidianos, se encuentran en el centro y en barrios populares, y pueden ser pequeños (menos de 120 m2, medianos hasta 400 y supermercados hasta 2500 m2). Entre los establecimientos de libre servicio, los autoservicios aparecen en todos los núcleos; los supermercados son carácterísticos de las ciudades y alcanzan los 32000. Por otro lado, los hipermercados superan los 2500 m2 y su oferta es más variada y los precios más reducidos; surgieron en los 70 y se localizan en las periferias urbanas. Los grandes almacenes (organizados por secciones y departamentos, con más de 50000 referencias) surgidos en Francia a mediados del XIX, comenzaron en España en 1916 (Barcelona), pero su mayor crecimiento fue a partir de los 60; desde mediados de los 70 el liderazgo es de El Corte Inglés (1935). Ahora se consideran una forma comercial madura, de crecimiento reducido. Los centros comerciales también aparecieron en los 60 en España; agrupan pequeñas tiendas junto a un gran supermercado y servicios de ocio; son propiedad de algún grupo inmobiliario y tienen gestión unitaria; su éxito los ha convertido en los espacios de ocio y consumo más importantes. Si en 1980 había 19, en 1990 ya eran 96. Son conjuntos de establecimientos que se sitúan en edificios que ocupan entre 3000 y 10000 m2. En algunas ocasiones el centro comercial supone la rehabilitación de un edificio, otras veces se crean de nueva planta y otras se utilizan para revalorizar y urbanizar un área determinada. Las grandes superficies comerciales deben su prosperidad a los cambios en hábitos y necesidades de los consumidores, a la mayor importancia de los bienes elaborados y productos perecederos de calidad, al aumento del índice de motorización, a los altos niveles de renta y a la mejora del nivel de vida, así como a cambios en la frecuencia de la compra, ritmo de vida, con la entrada de la mujer en el mundo laboral. El comercio ha respondido a todo esto diversificando la oferta y uniendo ocio y comercio, creando áreas comerciales constituidas por el espacio geográfico cuya población se dirige a una localidad importante para la adquisición de bienes que no sean de primera necesidad; en España son 101. La mayoría de los negocios pertenecen a cadenas de FRANQUICIAS (una empresa cede el derecho a explotar una marca a cambio del pago de una cantidad anual e imponiendo algunas condiciones). Hoy hay unas 700 en nuestro país, ocupando 63.000 locales y 280.000 empleados. Se localizan en los centros comerciales o en las zonas céntricas urbanas, creando un paisaje estandarizado. Otras formas de venta son la televenta, catálogo, Internet, aunque en España este tipo todavía se centra más en la promoción de productos y el comercio entre empresas. Venta ambulante, realizada por vendedores que no tienen establecimiento fijo y que existe porque ofrece un precio ventajoso en determinados productos. Ferias urbanas: son mercados periódicos de ocio y se concentran en grandes ciudades: Madrid, Barcelona, Bilbao y, a cierta distancia, Valencia, Valladolid, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, etc. Todos estos espacios intervienen en la ordenación espacial, mejorando el atractivo de un área. Los factores para la localización son : existencia de transporte, mercado de consumo amplio y con poder adquisitivo adecuado; estos factores provocan desequilibrios, hallándose la mejor dotación en Madrid, Cataluña, Navarra y País Vasco, así como en los barrios urbanos más accesibles.

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