Comentario de texto histórico: Programa del Frente Popular

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Programa del Frente Popular.

Este es un texto político que expresado como periodístico expone los objetivos y las diferencias internas de la alianza de centroizquierda que bajo el nombre de Frente Popular concurrió a las elecciones de 1936, frente al otro gran bloque electoral, el Bloque Nacional. El texto, publicado en el órgano oficial del partido socialista, recoge las diferencias socialistas con los republicanos de Manuel Azaña, en aquel momento líder de Acción Republicana, partido laico, republicano e ilustrado que ha sido el motor de la izquierda durante la República. El texto es publicado en El Socialista el 16 de enero de 1936, unos meses antes de la rebelión militar encabezada por Franco.

 

El texto, plantea los objetivos del nuevo gobierno, aunque con el sesgo de los republicanos, no tanto de sus socios socialistas y comunistas, caso de ganar la izquierda, como ocurrió: vuelta a las reformas del bienio reformista y fuerte tendencia social (de protección de los más desfavorecidos, protección social e igualdad legal), percibiéndose un ligero tono crítico hacia ellos.

El problema histórico a que alude y que justifica este programa del Frente Popular no es otro que el inminente peligro que corre la República y todas sus conquistas democráticas ante el comportamiento de los grupos oligárquicos de las derechas, apoyados por la Iglesia y el ejército.

 

República: Es el sistema de gobierno que preconiza que el jefe del Estado salga de la voluntad popular. Los principios se basan en un régimen constitucional con división de poderes y cuyo dirigente máximo es un presidente. En España ha habido dos intentos de República, pero ambas han fracasado porque se han dado en un contexto de radicalización e inestabilidad progresivas.

Partido Socialista: Partido Socialista Obrero Español. Fundado en 1879 por un grupo de trabajadores tipógrafos y algunos intelectuales, destacando Pablo Iglesias y Jaime Vera. Aglutinaría a los trabajadores españoles seguidores del Marxismo (Carlos Marx). Potenció la lucha obrera a través del sindicato UGT. Defendió sus ideas a través de la revista El Socialista. Obtuvo su primer parlamentario en coalición con los republicanos en 1910. Durante la II República, militantes suyos como Julián Besteiro, Largo Caballero o Indalecio Prieto, desempeñaron altos cargos.

Constitución: Ley suprema y fundamental en la que se basa un Estado de Derecho y que obliga a todos. Surgieron a partir de las revoluciones burguesas de finales del S. XVIII y principios de XIX; las actuales emanan de la soberanía a través de sus representantes en las Cortes o Parlamentos. Están expresadas en un documento escrito. En España las más importantes fueron la Constitución de 1812 (la primera), la de 1837 (progresista), la de 1845 (conservadora por excelencia), la de 1869 (la primera democrática), la de 1876 (la más duradera de la historia del constitucionalismo español), la de 1931 y la de 1978 (la actual).

 

El contexto histórico en el que se puede enmarcar este texto comienza con el Bienio Progresista. Los primeros años de la Segunda República transcurrieron en un marco económico estable, pero los datos muestran en realidad una situación de estancamiento. Hubo dos factores claramente negativos: la crisis del comercio exterior y sobre todo un aumento claro y creciente del paro.

El primer gabinete estaba presidido por Azaña. Continuó con las reformas laborales. Se aprobaron la Ley de Contratos de Trabajos y la de Jurados Mixtos. También se estableció la Inspección de Trabajo. La dimisión del ministro Largo Caballero se convirtió en el objetivo número uno. La reforma de la enseñanza continuó a partir del programa de construcciones escolares. El Gobierno continuó con la reforma militar.

Una reforma agraria era imprescindible. Se trataba de asentar a los campesinos en las tierras de latifundio. La Ley de Bases para la Reforma Agraria afectaba a toda Andalucía, Extremadura, La Mancha y Salamanca. Se creó el Instituto de Reforma Agraria. La aplicación de esta reforma fue un fracaso por el escaso presupuesto y la resistencia de los propietarios.

El Gobierno contó con una oposición. La derecha estuvo encabezada por el Partido Radical de Lerroux, las asociaciones patronales se federaron en la Unión Económica Nacional. En la izquierda la CNT con una línea revolucionaria, y la UGT mantuvo su apoyo al Gobierno. Los conflictos sociales fueron continuos. La resistencia de los propietarios y los industriales ralentizaba los cambios y se movilizaron los sindicatos anarquistas y del Partido Comunista. La patronal presionó al Gobierno y hubo una serie de accidentes.

La expulsión de la Compañía de Jesús y la discusión en las Cortes de la reforma agraria y el Estatuto de autonomía para Cataluña, suscitaron una cerrada oposición por parte de la derecha. El 10 de agosto hubo un intento de golpe de Estado del general Sanjurjo. El Gobierno aprobó la Ley de Reforma Agraria y el Estatuto catalán. Maciá se convirtió en el primer presidente de Cataluña.

En enero en Casas Viejas se produjo una masacre y la derecha se organizó. Los católicos lo hicieron en la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) bajo el liderazgo de José María Gil Robles. Los monárquicos fundaron Renovación Española bajo José Calvo Sotelo. Y la ultraderecha en la Falange Española fundada por José Antonio Primo de Rivera. En noviembre de 1933 se convocaron nuevas elecciones. El claro triunfo de la derecha se debió a varias causas. Pudo influir el voto femenino. La victoria de la derecha fue contestada por una insurrección armada organizada por la CNT, aunque el movimiento fracasó.

Después pasaríamos al Bienio Derechista. Lerroux formó un gobierno con miembros del Partido Radical. La CEDA quedó al margen, pero los radicales aplicaron un programa de “rectificación” que provocó tensiones y crisis ministeriales. La reforma agraria quedó paralizada asó como la reforma militar. La política religiosa y educativa sufrió un cambio radical. Las Cortes fijaron derechos pasivos para el clero. También se bloquearon los Estatutos de autonomía.

En la derecha, la CEDA estaba con sus Juventudes de Acción Popular (JAP). Los falangistas contaban con las JONS de Ledesma. La izquierda republicana se unió en torno a Azaña en Izquierda Republicana y Martínez Barrio fundó Unión Republicana. El movimiento obrero se radicalizó. En el PSOE se preparó una revolución por si la CEDA llegase al Gobierno. Sólo la CNT se mantuvo al margen. Al frente revolucionario se sumaron los nacionalistas catalanes.

La revolución de octubre de 1934 fue el momento más crítico de la Segunda República. En el mes de junio la UGT organizó una huelga general de campesinos. La movilización se convirtió en Asturias en una insurrección armada revolucionaria socialista. El movimiento fracasó en Madrid. En Cataluña triunfó al principio pero el Ejército consiguió recuperar el mando. Para combatir la revolución asturiana el Gobierno entregó plenos poderes militares al general Franco. El día 19 se pactó una rendición.

El período posterior estuvo marcado por los sucesos de octubre. Se decretó la suspensión del Estatuto de Cataluña y el 1 de agosto se aprobó la nueva Ley de Reforma Agraria. El Gobierno era débil y estuvo en crisis de forma permanente. La CEDA se fue debilitando y a su derecha surgió el Bloque Nacional dirigido por Calvo Sotelo. Gil Robles colocó a Franco como jefe de Estado Mayor. En la izquierda reclamaban la disolución de las Cortes y nuevas elecciones. Azaña recuperó su papel de gran líder. La crisis definitiva del Gobierno derechista se desencadenó en octubre y un gobierno puente convocó nuevas elecciones para febrero de 1936.

 

Podríamos empezar comentando las elecciones de 1936. Dos grandes bloques electorales estaban enfrentados y sin posibilidad de entendimiento. En enero se firmó el programa del Frente Popular. En él se acordó restablecer la legislación del primer bienio. Se decretaría una amnistía, se anularían todas las represalias y se restablecerían las garantías constitucionales. Al Frente Popular se unieron Izquierda Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya, Unión Republicana, el PSOE, el PCE y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Se unieron también otros grupos de la izquierda y los sindicatos comunistas, además de la UGT. La CNT no participó. La coalición de derechas la formaron el Bloque Nacional monárquico y la CEDA. La coalición no fue capaz de hacer un programa sólido y coherente. José Antonio Primo de Rivera criticó la falta de programa y mantuvo a la Falange fuera de la coalición. El PNV se presentó por su cuenta. La campaña y las elecciones se celebraron con orden, pese a la violencia verbal y al clima de enfrentamiento. Votó un porcentaje muy alto del censo. El Frente Popular obtuvo la victoria gracias a su triunfo en las grandes ciudades y en las provincias del sur y de la periferia, y la derecha se imponía en el norte y en el interior.

Los grupos de izquierda abrieron las cárceles y liberaron a todos los detenidos desde octubre de 1934. Azaña se vio obligado a formar un Gobierno compuesto por republicanos de izquierda. El Gobierno puso en marcha el programa del Frente Popular. Decretó una amplia amnistía y repuso en sus puestos a los funcionarios expulsados tras octubre. Se restablecieron el Estatuto catalán y el Parlament. El aspecto más significativo fue la ocupación de fincas y la reanudación de la reforma agraria que devolvería las tierras a los jornaleros expulsados. El Gobierno se vio obligado a autorizar las expropiaciones, dejando pendientes las indemnizaciones a los propietarios. En junio se restableció la ley de Reforma Agraria de 1932. Al iniciarse, el verano los propietarios se negaron a contratar jornaleros. El Gobierno tramitó los nuevos Estatutos de autonomía de Galicia y Euskadi.

Al constituirse las nuevas Cortes, se destituyó al presidente de la República, Alcalá Zamora y el 10 de mayo fue elegido Manuel Azaña como nuevo presidente de ésta. La CNT estaba desbordando a la UGT por su izquierda, por lo que Azaña hubo de nombrar jefe de Gobierno a Casares Quiroga.

El Frente Popular tuvo fisuras. La izquierda obrera adoptó una posición revolucionaria. La derecha pasaba abiertamente a la provocación deliberada y a la conspiración contra el Gobierno. Se sucedieron las luchas callejeras, las provocaciones y los asesinatos, con lo que se ocasionó una escalada de violencia entre mayo y julio. La situación llevó a un duro debate parlamentario entre los líderes de la derecha y el Gobierno.

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