Comentario de texto histórico: Mensaje del general Franco

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Mensaje del general Franco.

 Es este un texto político dirigido a modo de manifiesto por Franco al conjunto de la nación a fin de exponer y justificar los motivos de la sublevación militar de la que el participa. Se produce 5 días después de iniciarse la revuelta y cuando ya es visible el fracaso que aboca al país a una guerra civil. El autor, Franco es uno de los más prestigiosos generales. En el momento en que se redacta la nota, Franco ha contestado a Mola y al resto de los conspiradores con un sí a la rebelión, se ha trasladado en secreto desde Canarias hasta África, y allí se ha hecho con las tropas y el protectorado. El texto se publica en el ABC el 23 de julio de 1936.


Todo el texto pretende justificar la actuación de los rebeldes, y atraer a militares dubitativos con argumentos que apelan al ideario castrense clásico, orden, unidad de la patria y Dios. Pero no es, aunque lo parezca confuso, sino muy bien estructurado en tres grandes apartados.

El problema histórico al que se refiere este texto es la trágica decisión que tomaron los grupos políticos de la derecha española apoyados por la oligarquía económica con el respaldo de la Iglesia católica de sublevarse contra el poder legítimo de la República teniendo al ejército como protagonista principal.

 

Huelgas revolucionarias: Constituyen el instrumento principal de presión de los trabajadores para mejorar sus condiciones laborales y salariales. Pero las organizaciones sindicales convocan a huelgas generales de todos los sectores y oficios para obtener cambios en las normas y leyes. En la historia de España se produjeron grandes huelgas generales en la época de la Restauración.

Constitución: Ley suprema y fundamental en la que se basa un Estado de Derecho y que obliga a todos. Surgieron a partir de las revoluciones burguesas de finales del S. XVIII y principios de XIX; las actuales emanan de la soberanía nacional a través de sus representantes en las Cortes o Parlamentos. Están expresadas en un documento escrito. En España las más importantes fueron la Constitución de 1812, la de 1837, la de 1845, la de 1869, la de 1876, la de 1931 y la de 1978.

Regionalismos: Movimientos que reivindicaban determinados derechos que se afirman de territorios y regiones. Es el caso de Cataluña, País Vasco y Galicia. Luchan por su cultura y su lengua propia, sus tradiciones y su autogobierno. Los regionalismos han llevado en España a propuestas de federalismo. La frontera entre regionalismo y nacionalismo desde la perspectiva histórica tiene unos límites bastante confusos.

 

El contexto histórico en el que se puede enmarcar este texto comienza con la revolución de octubre de 1934. La revolución de octubre de 1934 fue el momento más crítico de la Segunda República. En el mes de junio la UGT organizó una huelga general de campesinos. La movilización se convirtió en Asturias en una insurrección armada revolucionaria socialista. El movimiento fracasó en Madrid. En Cataluña triunfó al principio pero el Ejército consiguió recuperar el mando. Para combatir la revolución asturiana el Gobierno entregó plenos poderes militares al general Franco. El día 19 se pactó una rendición.

El período posterior estuvo marcado por los sucesos de octubre. Se decretó la suspensión del Estatuto de Cataluña y el 1 de agosto se aprobó la nueva Ley de Reforma Agraria. El Gobierno era débil y estuvo en crisis de forma permanente. La CEDA se fue debilitando y a su derecha surgió el Bloque Nacional dirigido por Calvo Sotelo. Gil Robles colocó a Franco como jefe de Estado Mayor. En la izquierda reclamaban la disolución de las Cortes y nuevas elecciones. Azaña recuperó su papel de gran líder. La crisis definitiva del Gobierno derechista se desencadenó en octubre y un gobierno puente convocó elecciones para febrero de 1936.

En las elecciones de 1936 dos grandes bloques electorales estaban enfrentados y sin posibilidad de entendimiento. En enero se firmó el programa del Frente Popular. En él se acordó restablecer la legislación del primer bienio. Al Frente Popular se unieron Izquierda Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya, Unión Republicana, el PSOE, el PCE y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Se unieron también otros grupos de la izquierda y los sindicatos comunistas, además de la UGT. La CNT no participó. La coalición de derechas la formaron el Bloque Nacional monárquico y la CEDA. El Frente Popular obtuvo la victoria gracias a su triunfo en las grandes ciudades y en las provincias del sur y de la periferia, y la derecha se imponía en el norte y en el interior.

Los grupos de izquierda abrieron las cárceles y liberaron a todos los detenidos desde octubre de 1934. Azaña se vio obligado a formar un Gobierno compuesto por republicanos de izquierda. El Gobierno puso en marcha el programa del Frente Popular. Se restablecieron el Estatuto catalán y el Parlament. El aspecto más significativo fue la ocupación de fincas y la reanudación de la reforma agraria que devolvería las tierras a los jornaleros expulsados. En junio se restableció la ley de Reforma Agraria de 1932. El Gobierno tramitó los nuevos Estatutos de autonomía de Galicia y Euskadi.

Al constituirse las nuevas Cortes, el 10 de mayo fue elegido Manuel Azaña como nuevo presidente de ésta. La CNT estaba desbordando a la UGT por su izquierda, por lo que Azaña hubo de nombrar jefe de Gobierno a Casares Quiroga.

El Frente Popular tuvo fisuras. La situación llevó a un duro debate parlamentario entre los líderes de la derecha y el Gobierno.

El primer intento de conspiración militar se produjo en diciembre de 1934 y se planteó la posibilidad de un golpe de Estado. Con la victoria del Frente Popular los líderes de la derecha concluyeron que sólo un golpe militar podía evitar una revolución socialista. A la trama política se sumaron representantes de la oligarquía que prometieron su apoyo económico, y varios generales. Tras un primer intento en abril, tomó el mando de la conspiración el general Mola. Bajo el nombre de “el Director” preparó el golpe. El común rechazo hacia la política reformista del Frente Popular y hacia una posible revolución unió a todos los grupos de la derecha. El golpe militar se precipitó a raíz del asesinato de un oficial de la Guardia de Asalto. El crimen fue respondido con el secuestro y asesinato de José Calvo Sotelo. Este hecho acabó por decidir a Franco a participar en la sublevación. El jefe de Gobierno, Casares Quiroga, se mantuvo inactivo. En la tarde del 17 de julio se produjo la rebelión en Marruecos.

 

Del presente texto podríamos comenzar comentando la rebelión. En la tarde del 17 de julio se inicia la sublevación en la guarnición de Melilla. Se hicieron con la ciudad y esto se repitió en Ceuta y Tetuán. Los que intentaron oponerse fueron reducidos y fusilados. El día 19 Franco llegaba a Tetuán para ponerse al frente del Ejército de África. Casares Quiroga no comprendió la importancia de la rebelión, ni dio instrucciones a las autoridades provinciales ni hizo caso a las peticiones de los sindicatos y partidos obreros de que les entregara armas. En la mañana del día 18, Queipo de Llano se sublevó en Sevilla. Se dominaron todos los centros neurálgicos de la ciudad. Los sindicatos acabaron siendo vencidos por las tropas rebeldes. El golpe triunfó en casi todas las capitales de Castilla, en algunas ciudades gallegas, y en zonas de Andalucía occidental y Extremadura. También Baleares y Canarias. En la tarde del día 18, Casares Quiroga dimitió, Azaña pidió al nuevo jefe de Gobierno, Martínez Barrio que negociara, pero Mola rehusó, por lo que Martínez Barrio también renunció. En Pamplona, Mola esperó a la mañana del 19 para sublevarse. La Coruña y Oviedo quedaron bajo dominio rebelde. En Andalucía los sublevados consiguieron desembarcar unidades del Ejército de África para enlazar las dos zonas en las que había triunfado el golpe. Se impuso también en Granada y Zaragoza.

Ahora pasaremos a comentar el fracaso del golpe y sus causas. La rebelión fracasó en puntos importantes: Aragón, Asturias, toda Cantabria, Cataluña, Levante y buena parte de Andalucía oriental. En la mayor parte de los buques de la Armada los marineros se rebelaron contra los oficiales golpistas. En Vizcaya y Guipúzcoa la actitud del PNV inclinó la balanza contra la sublevación. Los fracasos más graves se produjeron en Madrid y Barcelona. El día 19, en la capital catalana, la CNT lanzó a los obreros a las calles a enfrentarse a las tropas golpistas y sitiaron a los insurrectos. El general Goded sólo pudo rendirse ante el gobierno de Companys. En Madrid, el nuevo presidente del Gobierno, José Giral, entregó armas a las milicias obreras. El día 20 vencieron a los golpistas en el Cuartel de la Montaña. En general, el golpe triunfó o fracasó en función de dos condiciones fundamentales: la rapidez y coordinación de sus protagonistas, y la capacidad de reacción de las fuerzas populares. En las primeras horas, sólo la indecisión de muchos golpistas les llevó al fracaso. Desde el día 19, la clave estuvo en las dudas de muchos gobernadores y alcaldes. También fue fundamental la actitud que tuvieron las unidades de la Guardia Civil que inclinaron la decisión hacia uno u otro bando.

Sólo nos queda comentar el alcance que tuvo este comunicado. El triunfo o fracaso no se debió tanto a la actuación de los militares sino a las condiciones de cada región del país. Triunfó en las zonas agrarias de la España interior, Galicia y Andalucía del Guadalquivir, es decir, zonas atrasadas y conservadoras de terratenientes o pequeños propietarios. Fracasó en la España desarrollada e industrializada del este y del norte, que tenían más obreros o una agricultura evolucionada. En Madrid y Barcelona se produjo una pugna entre militares sublevados contra leales ayudados por milicias políticas, ganando estos últimos; lo mismo sucedió en Valencia y lo contrario en Zaragoza y Sevilla.

Por lo tanto, fracasado el golpe, lo que se produce es una división de dos bandos que se disponen a comenzar una guerra civil. En el bando sublevado encontramos un conglomerado de militares conservadores, propietarios agrarios, monárquicos, católicos, tradicionales… eran los viejos grupos dominantes, apoyaban el fascismo al que imitaban. Los leales a la República eran las clases más populares: obreros y empleados urbanos, jornaleros y pequeña burguesía; muchos de ellos se encontraban politizados dentro de las organizaciones socialistas, comunistas y anarquistas, pero también dentro de partidos republicanos y nacionalistas que se encontraban divididos entre su fidelidad a la República y el miedo a la revolución.

Siguió una larga y sangrienta Guerra Civil que duró de 1936 a 1939 en la que triunfó el bando sublevado siendo decisiva la ayuda de la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini. Le siguió una dictadura caracterizada por la dura represión y la limitación de las libertades, que duró hasta 1975 con el General Franco como Jefe de Estado, durante casi 40 años.

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