Clima, recursos hídricos y vegetación en la Península Ibérica: factores, regímenes y usos
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Factores geográficos
Latitud: influye en la situación respecto a las zonas polar y subtropical. En el hemisferio norte las estaciones son diferentes en la Península Ibérica; las temperaturas y las precipitaciones varían de norte a sur.
Relieve
El relieve es accidentado y ejerce una fuerte influencia: por cada 100 m de altitud la temperatura desciende aproximadamente 0,6 °C. El efecto foehn también influye (efectos sobre precipitaciones y temperatura). El relieve condiciona además la circulación del viento (barlovento y sotavento) y la insolación (laderas soleadas y laderas umbrías).
Influencia del mar
El mar suaviza las temperaturas (menor amplitud térmica); el relieve puede limitar esta influencia, de modo que el interior presenta mayor amplitud térmica que las costas.
Posición
Situada entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, recibe influencias de ambas masas de agua y presenta variaciones climáticas diversas.
Factores termodinámicos
Centros de acción
Altas presiones (anticiclones): condiciones estables. Bajas presiones (borrascas): condiciones inestables y precipitaciones. En los mapas isobáricos suelen aparecer el Anticiclón de las Azores (A) y la Depresión de Islandia (B).
Masas de aire
Masas árticas, polares y tropicales, con origen marítimo o continental, que determinan la temperatura y humedad de las advecciones.
Frentes
Frentes cálidos, fríos u ocluidos; especialmente el frente polar tiene gran influencia sobre la Península.
Circulación en altura
Determinada por el jet stream (corriente en chorro), con dirección oeste–este a unos 9 km de altura. Cuando es rápido la trayectoria es casi recta (predominio de latitudes altas); cuando se ralentiza y balancea genera ondulaciones: crestas de altas presiones o valles de bajas presiones que originan anticiclones (A) y borrascas (B). También puede producirse la gota fría, embolsamiento de aire frío que choca con aire caliente.
Elementos del clima
Insolación y nubosidad
Insolación y nubosidad son inversamente proporcionales. Mayor insolación en el sureste de la Península y en Canarias (zonas subtropicales). Más nubosidad en el noreste y la costa cantábrica (barlovento de vientos atlánticos). En el norte hay menos sol por la frecuente llegada de frentes polares. En algunas áreas se supera las 2.000 horas de sol anuales.
Temperatura
Clima templado en gran parte del territorio (excepto Canarias, con clima más suave). La temperatura media anual (TMA) aumenta de norte a sur y disminuye con la altitud. El relieve provoca variaciones locales. En el interior se registran olas de calor y heladas más frecuentes; las costas presentan menor amplitud térmica.
Humedad
Humedad relativamente baja en el noroeste y sureste; Canarias presenta poca humedad por su clima subtropical. Neblinas por irradiación o advección en áreas propicias.
Precipitaciones
Las precipitaciones disminuyen de norte a sur y de oeste a este siguiendo la influencia de los vientos atlánticos. En Canarias las precipitaciones son escasas y en muchos casos orográficas.
Presión atmosférica
Altas presiones (anticiclones) asociadas a tiempo estable y cielos despejados (ver inversiones térmicas). Bajas presiones (borrascas) asociadas a inestabilidad y precipitaciones, que suelen ser más frecuentes en primavera y otoño.
Vientos
- Vientos predominantes: oeste, noroeste y norte en la Península.
- El levante sopla desde el este en el litoral mediterráneo.
- En Canarias predominan los alisios.
- En barlovento suele llover más; en sotavento hay menos precipitaciones.
La influencia de las borrascas atlánticas sobre el interior determina variaciones en la amplitud térmica y en la pluviometría.
Evapotranspiración y aridez
A mayor temperatura se incrementa la evapotranspiración, lo que favorece la aridez. Se aprecia aridez estival en la zona mediterránea; en climas mediterráneos, Canarias y sureste peninsular, la aridez estival es característica.
Regímenes fluviales
El caudal de los ríos varía a lo largo del año en función de las precipitaciones y del tamaño de la cuenca.
Régimen pluvial
- Clima oceánico: precipitaciones regulares y abundantes; caudales regulares con máximos en invierno.
- Clima mediterráneo: régimen irregular; estiaje en verano; máximos en otoño (levantino) o en primavera (subtropical).
Régimen nival
En alta montaña los ríos tienen caudales reducidos en invierno y máximos en primavera y verano por el deshielo.
Régimen mixto
Combinación de régimen nival y pluvial en grandes cuencas: régimen nivo-pluvial en áreas montañosas con máximos en primavera; régimen pluvio-nival con máximos en primavera y estiaje en verano.
Uso y aprovechamiento del agua
El agua es un recurso limitado. La agricultura consume alrededor del 75% del agua disponible, con mayor uso en las zonas donde llueve menos. Otros usos relevantes son el abastecimiento urbano, el recreativo y el energético.
La gestión del agua se enfrenta a déficits hídricos, especialmente en verano y en zonas turísticas. Para gestionarla se han construido embalses y presas, canales de riego y trasvases, y desaladoras en zonas costeras. Proyectos como el Plan Hidrológico Nacional han generado conflictos entre comunidades autónomas por la distribución del agua.
Incidencia humana:
- Vertiente Cantábrica: embalses para producción hidroeléctrica.
- Vertiente Mediterránea: embalses para regular caudales y suministrar agua.
Problemas actuales: sobreexplotación y salinización de acuíferos, contaminación de aguas por vertidos.
Factores biogeográficos
Clima
La vegetación se adapta a la temperatura y a la humedad, que delimitan dónde pueden desarrollarse las diferentes formaciones vegetales.
Posición biogeográfica
Situada entre Europa y África, la Península alberga especies originarias de ambos continentes; las glaciaciones dejaron especies relictas y Canarias es un foco de endemismos.
Relieve
La altitud (barlovento y sotavento) modifica el clima: a mayor altitud, menor temperatura y mayor humedad. La orientación de las laderas (más o menos soleadas) también influye y da lugar a pisos de vegetación.
Suelos
Suelos silíceos o calizos condicionan la distribución de la vegetación; el territorio se divide en áreas con vegetación adaptada a cada tipo de suelo.
Acción humana
La intervención humana modifica y deteriora el paisaje —por ejemplo, la deforestación— afectando a la composición y extensión de la vegetación.
Regiones biogeográficas
Se distinguen diversos reinos y regiones: Reino Holártico, y dentro de él las regiones eurosiberiana, mediterránea y macaronésica, además de las formaciones de montaña y de ribera.
Intervención humana
La deforestación por usos agrarios, industriales, urbanos e infraestructurales es el impacto más importante. También contribuyen los incendios forestales. Las consecuencias incluyen pérdida de suelo, desertificación y otros procesos de degradación.
Las políticas de protección y repoblación han intentado frenar el deterioro, pero las repoblaciones con especies inadecuadas (pinos, eucaliptos) y los monocultivos han favorecido incendios y plagas. A partir de los años sesenta se ha observado un aumento de la superficie forestal vinculado a repoblaciones y al abandono rural.
Resumen final
Los factores geográficos, termodinámicos y biogeográficos interactúan para configurar el clima, los regímenes hídricos y la vegetación de la Península Ibérica y zonas adyacentes. La intervención humana ha modificado profundamente estos sistemas, generando tanto aprovechamientos (regadíos, embalses, producción hidroeléctrica) como problemas ambientales (sobreexplotación, salinización, pérdida de biodiversidad), que requieren una gestión integrada y sostenible de los recursos.