Claves para la Evaluación Educativa y el Desarrollo del Garabateo Infantil
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¿Qué es la evaluación y cómo implementarla en el aula?
La evaluación es un instrumento fundamental que permite detectar los puntos fuertes y débiles de la acción educativa, tanto por parte del educador o educadora como del niño o la niña. Gracias a ella, es posible adaptar y mejorar las actividades, ampliar el apoyo a quienes más lo necesitan y potenciar el progreso de quienes muestran un mayor avance.
Ámbitos de la evaluación
Para una evaluación integral, es necesario centrarse en tres pilares fundamentales:
- Evaluación individual: Se realiza durante todo el proceso y al finalizar el mismo para verificar si cada niño o niña ha logrado los objetivos marcados.
- Evaluación grupal: Permite conocer cómo ha sido el proceso de aprendizaje del grupo en su conjunto.
- Autoevaluación docente: Resulta esencial para el educador o educadora, especialmente en un área que se encuentra en continuo desarrollo y mejora.
Etapas del garabateo infantil
El garabateo es una fase crucial en el desarrollo psicomotor y cognitivo, que ocurre aproximadamente entre los 2 y los 4 años. Se distinguen tres subetapas principales:
1. Garabateo desordenado (hacia los 2 años)
El primer registro gráfico aparece entre los 18 y los 24 meses. Hacia los 18 meses, el niño o la niña logra doblar el codo, permitiendo un movimiento de flexión-extensión del antebrazo que facilita los primeros trazos. En esta fase, carece de control visual sobre su mano; los trazos son impulsivos, incontrolados, rectos o ligeramente curvos, marcando el inicio de la conciencia espacial.
2. Garabateo ordenado (hacia los 3 años)
Alrededor de los 40 meses, el dibujo deja de ser un simple movimiento físico para volverse intencionado. El niño comienza a dar nombre a sus trazos. Aunque el resultado sigue compuesto por formas básicas (líneas y óvalos), existe una mejor distribución espacial y una evolución en el pensamiento: primero asigna el nombre tras terminar el dibujo y, posteriormente, es capaz de anticipar qué va a representar. También surge un uso consciente del color para diferenciar conceptos, aunque la elección cromática sigue siendo libre.
3. Garabateo con nombre (hacia los 4 años)
Hacia los 30 meses se inicia el control global del ojo, que sigue al movimiento manual hasta que la mano obedece al ojo. Cuando el niño es capaz de conducir la mano hacia donde indica su mirada, logra controlar el gesto gráfico y cierra las figuras, comenzando por formas circulares y, posteriormente, rectangulares.