Claves para entender el fracaso escolar: causas y factores determinantes
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El fracaso escolar: un fenómeno polimórfico
El fracaso escolar es un concepto polimórfico en el que tienen responsabilidad todos los implicados: la sociedad, la familia, la institución escolar, los profesores y los alumnos. Ante un “fracaso social”, la disfuncionalidad afecta al conjunto de la sociedad. Se define como toda insuficiencia detectada en los resultados alcanzados por los alumnos en los centros de enseñanza respecto a los objetivos propuestos para su nivel, edad y desarrollo, expresándose habitualmente a través de calificaciones escolares negativas.
Factores explicativos del fracaso escolar
El fracaso escolar se puede clasificar en tres ámbitos principales: personal, familiar y escolar/social.
1. Ámbito personal
Este ámbito engloba la inteligencia, la personalidad, la afectividad, la motivación y los hábitos y técnicas de estudio.
- Inteligencia: Capacidad para resolver problemas.
- Personalidad: Conjunto de rasgos individuales que explican la manera habitual de comportarse. Es el resultado de factores hereditarios y ambientales.
- Afectividad: Motivaciones, sentimientos y emociones que, al generarse en contextos escolares, pueden impulsar o frenar el aprendizaje y el rendimiento.
- Motivación: Conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y persistencia de un determinado comportamiento.
- Técnicas y hábitos de estudio: Son fundamentales para progresar en el aprendizaje y sacar el máximo provecho a la energía que requiere la práctica intencional e intensiva del estudio.
2. Ámbito familiar
La familia es la primera y más importante institución educadora. El niño se desarrolla en el ámbito familiar y ese sello le acompañará toda la vida.
3. Ámbito escolar y social
El éxito escolar depende de la cohesión, la comunicación, la cooperación, la autonomía, la organización y el estilo de dirección docente. En general, el tipo de profesor dialogante y cercano a los alumnos es el que más contribuye al logro de resultados positivos y a la creación de un escenario de formación presidido por la cordialidad. No en vano, sin comunicación no hay educación.