Claves del Discurso Argumentativo: Estructura y Recursos Lingüísticos
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Análisis del Discurso Argumentativo
El texto presenta un discurso argumentativo, ya que muestra una clara posición en contra de las personas que tienen más empatía con los animales que con los humanos. Predomina un registro lingüístico formal o coloquial-formal. Es formal, pero no excesivamente elaborado, adaptándose a un receptor medio, heterogéneo y variado, lo cual es propio de los textos periodísticos. Este tipo de registro respeta las normas de la lengua en todos los ámbitos.
Estructura y Léxico
Observamos un discurso ordenado y bien estructurado; concretamente, utiliza una estructura inductiva, es decir, parte de argumentos concretos para llegar a una tesis final. Destaca la elección de un léxico preciso con términos como “acendrado”, “congéneres”, “ingratitud” e “infidelidad”, que evidencia la selección intencionada de la autora.
- Sustantivos abstractos: Términos como “amor”, “necesidad”, “egoísmo” e “ingratitud” refuerzan el carácter reflexivo del texto.
- Adjetivación profunda: El uso de adjetivos como “cariñoso”, “compasivo”, “cuidadoso” y “desgraciados” aporta precisión.
- Enumeraciones: Recursos como “cariñoso, compasivo y vagabundos; desagradecidos e interesados” aportan claridad y ritmo.
Figuras Retóricas
El texto emplea diversos recursos estilísticos para enfatizar su mensaje:
- Ironía: Presente en expresiones como “¡Misterios de la vida!”, donde la autora critica determinadas actitudes sociales.
- Antítesis: Se establece un contraste entre el amor hacia los animales y el desprecio hacia los seres humanos.
- Paralelismo: La estructura repetitiva “ni te engaña, ni te busca las vueltas, ni te falla…” aporta ritmo y énfasis expresivo.
- Metáfora: La expresión “dar a fondo perdido” hace referencia a ofrecer afecto sin esperar nada a cambio.
Registro Coloquial y Expresividad
Por otro lado, llama la atención la frecuencia con la que la autora recurre a un registro informal o coloquial para acercarse al lector con mayor expresividad:
- Léxico informal: Uso de términos como “pesada”, “cabrona” o “intragable”.
- Frases hechas y muletillas: Empleo de expresiones como “me tienes hasta el gorro”, “no mueve un dedo” o “dar una paliza de muerte”.
- Subjetividad: Uso de la primera persona (“me”, “conozco”, “entiendo”) y exclamaciones.
Conclusión
En conclusión, aunque la autora domina la lengua y es capaz de utilizar un registro elaborado, en ocasiones cede a su necesidad de transmitir apasionadamente sus sentimientos. Esto constituye un claro intento de que no quepa ninguna duda acerca de su postura frente al lector.