La Casa de Bernarda Alba: Realismo y Poesía en la Obra Maestra de Lorca

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Con esta frase, García Lorca expresó que, para él, la verdadera dimensión del teatro residía en la combinación de poesía y realidad.

La Visión Teatral de Lorca: Del Símbolo al Realismo Poético

Después de “El maleficio de la mariposa”, Lorca fue depurando su teatro de elementos simbólicos para dotarlo de un mayor realismo. Estos elementos, que actúan como un documental fotográfico, componen una nueva realidad que, a su vez, confiere a la obra su carácter poético.

Ejemplos de la Fusión Realidad-Poesía en la Obra

  • La casa: Es una casa real, pero toma la dimensión poética de otra cosa: una cárcel, un convento, una tumba para las hijas de Bernarda.
  • Bernarda: Inspirada en un personaje real, representa también un poder social; la realidad se crea por lo que ella dice.
  • Poncia: La criada, “perra fiel” en los dramas rurales, con sus avisos y su capacidad de presagiar lo que va a ocurrir, nos recuerda poéticamente a la voz del coro de las tragedias clásicas.
  • Pepe el Romano: Del que todas están enamoradas, cobra una dimensión de mito cuando la abuela dice que es “un gigante que os devorará a todas”.

La Casa de Bernarda Alba ofrece una visión de la realidad desde la poética lorquiana, combinando magistralmente realidad y poesía.

Inspiraciones Reales Detrás de la Ficción

Al parecer, la obra estaría inspirada en hechos reales:

  • La familia Alba: Existió en Valderrubio (1935). Frasquita Alba sometía a una férrea disciplina a sus hijas.
  • María Josefa: El personaje más irreal y poético, según Lorca, está basado en tres mujeres: su bisabuela, la abuela de unos primos y una prima con retraso mental.
  • El luto: Lorca también nos cuenta que una vecina suya vestía de luto riguroso, había puesto la casa de luto y había quitado las macetas.

Simbolismo y Contraste en el Escenario

La casa, cuyos enseres apuntan a un espacio típicamente andaluz, está además caracterizada por la blancura, que simbólicamente se irá atenuando a medida que avance la obra. El contraste entre el blanco y el negro se acentúa especialmente en el Acto III, cuando Bernarda y Martirio salen a escena en enaguas con un mantón negro, y cuando a la oscuridad de la noche se le enfrenta el color blanco del caballo garañón.

Reflejo de la Sociedad Patriarcal Andaluza

En la obra se refleja a la perfección la sociedad patriarcal. También se presenta con claridad cuál era el papel de la mujer y del hombre, y qué tipo de convivencia existía. Los matrimonios se acordaban al margen de la opinión y voluntad de los hijos, y se basaban más en cuestiones económicas y sociales que en razones amorosas y personales, como se observa en la relación de Pepe el Romano y Angustias.

Para completar ese “documental fotográfico”, el autor aporta una serie de aspectos que reafirman ese componente realista de la misma: