Carta de Sofía a su abuela: Un relato sobre superación y perdón

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Introducción: La realidad de Sofía

Hola, me llamo Sofía y tengo 14 años. Soy una chica muy estudiosa y trabajadora, pero no tengo casi amigos; más bien, tengo un montón de enemigos por mi forma de ser. Mi enemiga número uno es Carlota, la cual me hace la vida imposible cada día.

Esta carta que os voy a enseñar es para mi abuela, que lleva viviendo en Berlín varios meses por motivos de trabajo y todavía no sabe nada de mi gran problema.

Carta a la abuela Matilde

Querida abuela Matilde:

Te escribo otra carta, como cada mes. Esta es muy importante: te voy a contar un problema que no te quise contar antes para que no te preocuparas o dejaras atrás tus grandes proyectos en Berlín.

Mi estado de salud

Lo que quería decirte es que tengo una enfermedad llamada fibrosis peritoneal, que me afecta a los riñones. Siento decirte que mis riñones han dejado de funcionar porque la fibrosis (una especie de carne dura que oprime los riñones y los uréteres) ha sido muy agresiva. Me operaron para quitármela, pero no te dije nada porque pensaba que no sería para tanto. Sin embargo, en la operación no pudieron eliminarla, tuve una gran hemorragia y tuvieron que quitarme la matriz, los ovarios y el útero para poder ponerme los uréteres y cortar la hemorragia. Como eso no dio resultado, tuve que someterme a una segunda operación en la cual me quitaron los uréteres y me pusieron un trozo de intestino para que funcionara.

Estuve muy mal unos tres meses y me tuvieron que poner un catéter en la espalda con una bolsa de colostomía. Y así voy tirando... hasta el día que fallen y necesite un donante. Pero ese día será dentro de una semana más o menos y necesito que vengas.

Una reconciliación inesperada

Mis padres no son compatibles y necesito tu apoyo. Para mi gran sorpresa, y seguro que la tuya también, una de las donantes compatibles es Carlota, mi gran enemiga, de esa que te he hablado tanto. Ella misma ha aceptado darme uno de sus riñones; incluso me ha pedido perdón por todo lo que me ha hecho y ha reconocido que ha llegado a tener mucha envidia de mí.

Siento contarte esto tan tarde, pero no quería fastidiarte todo lo que tienes ahora en Berlín. Lo siento mucho y espero que puedas venir pronto.

Recuerdos de toda la familia, un gran beso.

¡Te quiero mucho, abuela!

Sofía Rey García