Características sociales de los regímenes totalitarios: masa, élite y base social del fascismo
Resumen
El texto analiza la organización social de los regímenes totalitarios, que concebían al ciudadano como parte de una masa dirigida por una élite y sustituían la lucha de clases por la lucha de pueblos. Explica también el apoyo social de los movimientos fascistas en Italia y Alemania, el papel asignado a la mujer y a la juventud, y la obsesión nazi por la pureza racial.
Puntos clave
- En los regímenes totalitarios el ciudadano se concibe como parte de una masa dirigida por una élite preparada, y la sociedad se organiza de forma jerárquica.
- Se sustituye la lucha de clases marxista por la lucha de pueblos, y los conflictos laborales se resuelven mediante sindicatos controlados por el Estado (corporativismo).
- Los movimientos fascistas se apoyaron inicialmente en la pequeña burguesía afectada por la crisis tras la Primera Guerra Mundial, y necesitaron después el respaldo de la alta burguesía.
- En Italia, el Partido Fascista estaba formado mayoritariamente por miembros de la pequeña burguesía, con poca presencia obrera.
- En Alemania, el nazismo contó con un fuerte apoyo de las clases medias y sectores conservadores, y sus candidatos apenas obtuvieron votos en las elecciones sindicales de 1931.
- La mujer era vista sobre todo como madre, y la juventud se educaba en la obediencia, el nacionalismo y la disciplina.
- La ideología nazi defendía la pureza racial y justificó la persecución de los judíos y el exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.
Características sociales de los regímenes totalitarios
La masa y la «elite»
En estos regímenes, el ciudadano no es visto como individuo, sino como parte de una masa que debe ser dirigida por una elite preparada. Se promueve la obediencia y se elimina la autonomía de las clases sociales tradicionales, organizándose la sociedad de forma jerárquica.
La sustitución de la «lucha de clases»
En lugar de la lucha de clases defendida por el marxismo, los regímenes totalitarios hablan de la lucha de pueblos. Los conflictos entre trabajadores y empresarios quedan supostamente resueltos por la intervención del Estado, que organiza sindicatos controlados por el propio régimen (corporativismo). El objetivo principal es aumentar la producción y fortalecer el Estado.
El apoyo de la burguesía
Los movimientos fascistas contaron inicialmente con el apoyo de la pequeña burguesía, afectada por la crisis económica tras la Primera Guerra Mundial. Para mantenerse en el poder, también necesitaron el respaldo de la alta burguesía, que temía el avance de los movimientos obreros y de la izquierda política.
La base social de los movimientos fascistas
En Italia, alrededor de 1921, el Partido Fascista estaba formado principalmente por miembros de la pequeña burguesía: propietarios, comerciantes, empleados, profesionales liberales, estudiantes e industriales. La presencia de obreros era menor. En 1930, la situación se mantenía semejante: la mayoría de los dirigentes fascistas procedían de la pequeña burguesía.
En Alemania ocurrió algo parecido. El nazismo contó con un fuerte apoyo de las clases medias, mientras que el apoyo obrero fue reducido. Por ejemplo, en las elecciones sindicales de 1931 los candidatos nazis apenas obtuvieron votos. Sin embargo, en las elecciones generales de 1932 consiguieron un importante apoyo, sobre todo de sectores no obreros. Esto demuestra que los movimientos totalitarios tuvieron como base principal a las clases medias y sectores conservadores, preocupados por la crisis económica y por el avance de las ideas socialistas.
La revalorización de la mujer y la juventud
Los regímenes totalitarios daban una gran importancia a la mujer y a la juventud, pero desde una visión tradicional y controlada por el Estado:
- La mujer: Era considerada principalmente como madre y responsable de mantener la “pureza” y los valores de la nación.
- La juventud: Era educada en la obediencia, el nacionalismo y la disciplina, ya que se veía como el futuro del Estado.
Se crearon organizaciones juveniles y femeninas para inculcar los principios del régimen desde edades tempranas.
La obsesión por la pureza racial
Uno de los elementos más extremos del nazismo fue la obsesión por la pureza racial. En Alemania, el régimen de Hitler defendía que la mezcla de razas provocaba la decadencia de las naciones. Esta idea llevó a la persecución de los judíos y de otros colectivos considerados “inferiores”. La ideología nazi consideraba que el pueblo alemán era superior y debía mantenerse “puro”. Estas creencias fueron utilizadas para justificar políticas discriminatorias, persecuciones y, posteriormente, el exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Cómo se organizaba la sociedad en los regímenes totalitarios?
La sociedad se organizaba de forma jerárquica, con el ciudadano visto como parte de una masa dirigida por una élite preparada. Se eliminaba la autonomía de las clases sociales tradicionales.
¿Qué es el corporativismo?
Es el sistema en el que el Estado organiza sindicatos controlados por el propio régimen para resolver los conflictos entre trabajadores y empresarios. El objetivo principal era aumentar la producción y fortalecer el Estado.
¿Qué grupos sociales apoyaron a los movimientos fascistas?
Inicialmente, la pequeña burguesía afectada por la crisis económica tras la Primera Guerra Mundial. Para mantenerse en el poder, también necesitaron el respaldo de la alta burguesía, que temía el avance de los movimientos obreros y de la izquierda.
¿Qué papel tenían la mujer y la juventud en estos regímenes?
La mujer era considerada principalmente como madre y guardiana de los valores de la nación. La juventud se educaba en la obediencia, el nacionalismo y la disciplina, y se crearon organizaciones juveniles y femeninas para inculcar los principios del régimen.
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