Características de la revolución gloriosa

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Las desamortizaciones: Ni la nobleza ni la Iglesia se implicaban de forma directa en la agricultura, esta actividad era realizada por arrendatarios que pagaban un parte de su cosecha como renta resultando así para ellos una agricultura de subsistencia en la que los excedentes iban a parar a los propietarios que los convertían en dinero principalmente en los mercados locales. Todo ello resultaba un explotación económica muy conservadora, ajenas a inversiones productivas y por tanto sin la posibilidad de ser mejoradas en su rendimiento y rentabilidad. La mayor parte de las tierras de uso agrario estaban amortizadas, eran propiedades vinculadas a sus instituciones propietarias por lo que no podían ser ni parceladas ni vendidas, se les llamaba propiedades de manos muertas y comprenden las pertenecientes a Iglesia, la Nobleza y los bienes comunales de los municipios. Las tierras de la nobleza sufrían la vinculación de los mayorazgos. Además subsistían aún restos del régimen señorial, que otorgaba derechos jurisdiccionales a los propietarios bajo sus dominios. Esto supónía: La obligación a los arrendatarios de usar los molinos, hornos, o lagares de su propiedad y pagar por ello. Decidir sobre los cultivos y producciones.



Cobrar derechos de aduanas por entrada de mercancías en las ciudades, o por atravesar territorios, o por el uso de puentes o caminos. Las tierras comunales eran propiedad de los municipios y eran rentabilizadas por los habitantes de los  pueblos recogiendo los frutos silvestres o usando sus pastos. Las desamortizaciones fueron decididas por los políticos liberales de mediados de siglo ya que querían crear una nueva clase social emprendedora y activa. Estas desamortizaciones consistieron en la apropiación por parte del estado de los bienes inmuebles que hasta ahora constituían el patrimonio amortizado, principalmente, las propiedades de la Iglesia y Concejos municipales, para enajenarlos inmediatamente a favor de ciudadanos individuales. A la nobleza le afectó debido a la supresión de vinculaciones y mayorazgos, con lo que fueron liberadas para ser parceladas y vendidas. Así las medidas desamortizadoras afectaron a: Las propiedades plenas. El patrimonio artístico y cultural de las instituciones afectadas. Los derechos censales. La entrada de toda esta masa de bienes de mercados se efectuó por el sistema de subasta pública. Además de intentar crear una nueva clase social había otras finalidades: Asentar nuevos apoyos para la causa liberal. Los nuevos propietarios vincularon sus propiedades recién adquiridas a la suerte del régimen político.



Debilitar las bases económicas de los enemigos de la revolución liberal, principal,emte Iglesia y Nobleza. Los ingresos obtenidos por las ventas contribuirían a paliar las crecientes deudas del Estado. Las principales desamortizaciones fueron obra de los gobiernos liberales, entre las que destacan las de Mendizábal en 1836 y Madoz en 1855. Aunque anteriormente ya se habían producido desamortizaciones de bienes eclesiásticos por otros motivos: Tras la expulsión de los jesuitas en 1767 se incautaron y vendieron sus bienes. La desamortización de Godoy en 1798 que comprendíó la venta de bienes pertenecientes a hospitales, casas de misericordia,cofradías y hospicios. La desamortización impulsada tras la Guerra de la Independencia que afectó a los bienes de la Inquisición y la reducción de un tercio de conventos y monasterios. La breve acción desamortizadora durante el Trienio Liberal.



Desamortización de Mendizábal: Esto ocurríó durante la regencia de Mª Cristina. Supuso la incautación por parte del Estado de los bienes de las principales órdenes religiosas, exceptuando las dedicadas a la enseñanza de niños pobres y asistencia de enfermos. En 1837 se amplió a los bienes del clero secular. Afectó a un tercio de las tierras cultivadas del país. Supuso también la ruptura de relaciones con el Papado. Desamortización de Madoz: Con la Ley de Desamortización General del 1 de Mayo de 1855 continuó la desamortización empezada anteriormente por Mendizábal. Incluyó los bienes comunales pertenecientes a los municipios, y a las órdenes militares. La venta de los bienes desamortizados con el decreto de Mendizábal todavía no se había completado. El proceso de enajenación se mantuvo hasta 1924 y nuevamente se hizo a la medida de la nobleza terrateniente y la alta burguésía. Se dieron cambios agrarios y una evolución positiva en el sector agrario español pero el grueso de la actividad agraria estaba centrada en el cultivo cerealista, que tuvo su momento de grandes exportaciones aprovechando las guerras europeas.


Sexenio. Las prácticas dictatoriales de Narváez y González Bravo en los últimos gobiernos moderados extendieron la impopularidad del régimen moderado y de la reina Isabel II, que siempre les había apoyado. La crisis económica iniciada en 1866 acrecentó el descontento de la población. Finalmente, la muerte de Narváez en la primavera de 1868 descabezó al partido que había detentado durante tantos años el poder en España. La muerte de O'Donnell en 1867 propició el acercamiento de la Uníón Liberal, ahora encabezada por el general Serrano, a los progresistas con el propósito cada vez más definido de poner fin al reinado de Isabel de Borbón. Los progresistas, dirigidos por el general Prim, y los demócratas, partidarios del sufragio universal, habían firmado en 1866 el llamado Pacto de Ostende por el que se comprometían en el objetivo de derrocar a Isabel II. Finalmente la sublevación estalló en Septiembre de 1868. Iniciada por el unionista almirante Topete en Cádiz, al pronunciamiento militar se le unieron rápidamente sublevaciones populares en diversas zonas del país. Isabel II huyó a Francia. La que los progresistas vinieron a denominar "Revolución Gloriosa" había triunfado con gran facilidad en el país.



El Gobierno provisional (1868-1871).  Inmediatamente se establecíó un gobierno presidido por Serrano, con el general Prim en el ministerio de Guerra. Unionistas, progresistas y demócratas conformaban el gabinete. El nuevo gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal. Los progresistas vencieron en unos comicios bastante limpios para lo normal en la época y marcaron con su ideología la nueva constitución que se aprobó al año siguiente. La Constitución de 1869 La más radicalmente liberal de las constituciones del Siglo XIX, así, se habla de constitución“ democrática” de 1869. Estas son sus principales carácterísticas: Soberanía nacional. Sufragio universal. Poder ejecutivo en manos del  Consejo de Ministros. Poder legislativo en unas Cortes bicamerales. Poder judicial reservado a los Tribunales. Amplia declaración de derechosLibertad de cultos religiosos. La Monarquía democrática: Amadeo I (1871-1873) Tras aprobarse la constitución en la que se establecía la monarquía como forma de gobierno, el general Serrano fue nombrado Regente y Prim pasó a presidir un nuevo gobierno. Desechada la opción de los Borbones, se inició  la búsqueda de una candidato adecuado a la Corona entre las familias reales europeas.




Finalmente las Cortes eligieron como nuevo rey a Amadeo de Saboyá, hijo del Víctor Manuel II, rey de la recién unificada Italia, y perteneciente a una dinastía con fama de liberal. El mismo día de la llegada de Amadeo a España fue asesinado el general Prim. El general progresista era el principal apoyo del nuevo rey. Su ausencia debilitó grandemente la posición del nuevo monarca. Amadeo se encontró inmediatamente con un amplio frente de rechazo. Aquí estaban grupos variopintos y enfrentados: los carlistas, todavía activos en el País Vasco y Navarra; los "alfonsinos", partidarios de la vuelta de los Borbones en la figura de Alfonso, hijo de Isabel II; y, finalmente, los republicanos, grupo procedente del Partido Demócrata que reclamaba reformas más radicales en lo político, económico y social y se destacaba por un fuerte anticlericalismo. Mientras la alianza formada por unionistas, progresistas y demócratas, que había aprobado la constitución y llevado a Amadeo al trono, comenzó rápidamente a resquebrajarse.



Los dos años que duró su reinado se caracterizaron por una enorme inestabilidad política, con disensiones cada vez más acusadas entre los partidos que habían apoyado la revolución. Impotente y harto ante la situación, Amadeo I abdicó a principios de 1873 y regresó a Italia. Sin otra alternativa, era impensable iniciar una nueva búsqueda de un rey entre las dinastías europeas, las Cortes proclamaron la República el 11 de Febrero de 1873. La Primera República La República fue proclamada por unas Cortes en las que no había una mayoría de republicanos. Las ideas republicanas tenían escaso apoyo social y contaban con la oposición de los grupos sociales e instituciones más poderosos del país. La alta burguésía y los terratenientes, los altos mandos del ejército, la jerarquía eclesiástica eran contrarios al nuevo régimen. Los escasos republicanos pertenecían a las clases medias urbanas, mientras las clases trabajadores optaron por dar su apoyo al incipiente movimiento obrero anarquista.  



La debilidad del régimen republicano provocó una enorme inestabilidad política. Cuatro presidentes de la República se sucedieron en el breve lapso de un año: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar. En este contexto de inestabilidad, los gobiernos republicanos emprendieron una serie de reformas bastante radicales que, en algunos casos, se volvieron contra el propio régimen republicano.La nueva Guerra Civil carlista.
Carlos VII, nieto de Carlos María Isidro, encabezó una nueva insurrección carlista en el País Vasco y Navarra. Aprovechando el caos general, los carlistas llegaron a establecer un gobierno en Estella, Navarra. Las sublevaciones cantonales. Los republicanos federales más extremistas se lanzaron a proclamar cantones,  pequeños estados regionales cuasi independientes en Valencia, Murcia y Andalucía, sublevándose contra el gobierno republicano de Madrid. El ejército consiguió reprimir la insurrección. La resistencia del cantón de Cartagena le convirtió en el símbolo de este movimiento en el que las ideas republicano-federales y anarquistas se entremezclaron.



La guerra de Cuba. En 1868 se inició en isla caribeña una insurrección anticolonial que derivó en lo que los cubanos denominan la “Guerra Larga”. Tuvieron que pasar diez años hasta que las autoridades españolas consiguieron pacificar la isla con la firma de la Paz de Zanjón en 1878. Las conspiraciones militares alfonsinas. Entre los mandos del ejército se fue imponiendo la idea de la vuelta de los Borbones en la figura del  hijo de Isabel II, Alfonso. Pronto empezaron las conspiraciones para un pronunciamiento militar. La república del año 1874: el golpe del general Pavía y el camino a la Restauración. El 4 de Enero de 1874, el general Pavía encabezó un golpe militar. Las Cortes republicanas fueron disueltas y se establecíó un gobierno presidido por el general Serrano que suspendíó la Constitución y los derechos y libertades. El régimen republicano se mantuvo nominalmente un año más, aunque la dictadura de Serrano fue un simple paso previa a la restauración de los Borbones que planeaban los alfonsinos con su líder Cánovas del Castillo. La restauración se vio finalmente precipitada por un golpe militar del general Martínez Campos el 29 de Diciembre de 1874. El hijo de Isabel II fue proclamado rey de España con el título de Alfonso XII. Se iniciaba en España el período de la Restauración.

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