Características y Principales Ríos de la Vertiente Mediterránea en España
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Vertiente Mediterránea
Los ríos de la vertiente mediterránea son cortos, a excepción del Ebro, y muy poco caudalosos. Los ríos mediterráneos son los más irregulares de la Península debido al déficit de lluvias de su clima, con un fuerte estiaje en verano y con crecidas catastróficas originadas por lluvias torrenciales en otoño.
Estas crecidas están asociadas al fenómeno conocido como gota fría y a las fuertes pendientes que tienen estos ríos. Por todo ello, se construyen embalses para regularizar su caudal y abastecer de agua a la agricultura, a la industria y a los núcleos de población. Son frecuentes en esta zona los torrentes (cursos intermitentes de agua cuando llueve) y ramblas (cauces secos gran parte del año). Son ríos abarrancados, que erosionan las laderas deforestadas y arrastran derrubios.
El río Ebro
El Ebro destaca por su excepcionalidad respecto al resto de ríos de esta vertiente. Es el río más caudaloso de España. Nace en Cantabria y desemboca en Tortosa (Tarragona) en forma de delta. Es muy largo y caudaloso, ya que drena altas montañas, lo que es posible gracias a los afluentes procedentes de los Pirineos y del Sistema Ibérico.
Su cuenca es la segunda más extensa de la Península. Sus afluentes tienen una red disimétrica, siendo más numerosos los que llegan de los Pirineos (Gállego, Cinca o Segre). Su caudal suele ser irregular con estiaje en verano.
Ríos catalanes
Los ríos catalanes tienen su origen en los Pirineos; por ello, son muy caudalosos. Los ríos más importantes son el Ter y el Llobregat.
Ríos levantinos
Ríos como el Segura, el Júcar, el Mijares y el Turia son excelentes ejemplos de ríos mediterráneos, tanto por su moderada longitud como por su caudal reducido y torrencialidad. Su régimen es pluvial y está mediatizado por el roquedo calizo de sus lugares de nacimiento.
La elevada pendiente de sus cauces y sus reducidos cursos provocan desastres cuando se producen crecidas. Por su parte, los ríos almerienses son, en su mayoría, ramblas; entre ellos destacan el Almanzora y el Adra.