Características novela años 50

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La protagonista de la novela, Ximena, es una niña asombrosamente Precoz que, en virtud de una imaginación febril, una aguda sensibilidad y una Extraordinaria capacidad de observación, descubre e interpreta el trágico mundo Andino que lo rodea desde una perspectiva del ser femenino, socavando, de esa Manera, la hegemonía de la visión masculina de la realidad en la narrativa Peruana. De acuerdo al critico peruano Gutiérrez Correa la notable calidad Artística de la novela radica en la eficacia estilística que se circunscribe en Los detalles. En las palabras del crítico:

Ximena de dos caminos narra en tercera persona las vivencias De una niña blanca de cinco años en un campamento minero de la sierra del Perú. El hecho de que estas vivencias sean percibidas por una conciencia infantil Impide que la novela se convierta en un alegato social o en un panfleto de Denuncia; si bien estos aspectos no están excluidos, están profundamente Imbricados con el dificultoso aprendizaje de la escritura de la niña. La novela Está dividida en siete capítulos independientes que respetan, sin embargo, una Secuencia cronológica: "Los juguetes", "La ahijada", "Los primos", "Alcinoe II o las tejedoras", "La Costa", "La feria" y "La despedida". A lo largo de Estos capítulos, Ximena percibe las diferencias insalvables que existen entre La sierra y la costa, los blancos y los indios, el quechua y el castellano. Esta percepción, que se traduce en la difícil búsqueda de un espacio para el Desarrollo de su sensibilidad, se ve agudizada por la voraz curiosidad de la Protagonista respecto de las distintas instancias dircursivas de las que se Sirve para elaborar su propio relato:
El de un viaje de exploración a los Orígenes de su actividad creadora.

Desde el primer capítulo de la novela, Ximena manifiesta su Fascinación y deslumbramiento por los poderes del signo. Poderes que ella no Está en condiciones de descifrar en términos lingüísticos, pero sí de reconocer Y valorar sus atributos mágicos: examina la enciclopedia de su padre (aunque no Sabe leer) y se repite con deleite las palabras que más le impresionan: abedul, Aguamanil, amanitas, etc. Ya que "ella sabe que las letras grandes que Encabezan la lámina confirman el hecho maravilloso de que se llamen así y no de Otra manera" (9). Ximena realiza sus recorridos (sus viajes) por la Enciclopedia: el abedul, la jarra que "se llama aguamanil", las venas Y aortas del cuerpo humano (aunque le intranquiliza pensar que su mamá y su ama "tengan aortas"), el apterix (que a ella le parece una animal Inventado) y el alfabeto árabe, cuyos signos acaricia "pensando que hay Quienes pueden leer y cantar en esos signos misteriosos" (11). Esta Fascinación por la escritura va pareja con su fascinación por el relato oral y Ximena reflexiona sobre las distintas maneras de las que los adultos se valen Para manipular las historias: su mamá adelgaza la voz cuando se trata de Princesas, la vuelve gruesa cuando se trata de un ogro y la destiempla cuando Se trata de una bruja. Su papá, en cambio, lee todas las voces con el mismo Tono y se salta partes enteras a pesar de las protestas de Ximena. El tío Jorge Cambia los finales de las historias, como aquella de "La cigarra y la Hormiga", en cuya particular versión "la cigarra vivíó feliz cantando En las fiestas de los pueblos y [que] la hormiga se murió de úlceras, Atribulada por los impuestos de un gobierno socialista" (12). Como a la Mayoría de los niños y niñas, a Ximena le gusta escuchar las mismas historias y Urdir las suyas propias sin preocuparse por la veracidad, con lo que se gana la Reconvención de los adultos, quienes la llaman continuamente "mentirosa". Su capacidad fabuladora, manifestada en la reelaboración De las historias que escucha, se erige en un embrionario principio ficcional Que buscará manifestarse no sólo en la escritura (esto es, en la virtualización Textual de sus historias), sino en el diseño de una personalidad creadora: una Escritora.

Este embrionario principio irá parejo, desde el primer Capítulo, con el encuentro de Ximena con una realidad que, si bien forma parte De su vida cotidiana, circula y se conforma exteriormente: la del mundo Indígena. Este encuentro está desprovisto del patetismo que supone el Reconocimiento de sí misma a partir de la pobreza y el abandono del otro; la "culpa social" aparece más bien en la conciencia de quien se sabe Perteneciente a un mundo privilegiado que no admite en los otros una igualdad De sentimientos que los pueda relacionar. Como la mayoría de las niñas (y Niños) que son hijas únicas, Ximena es egoísta y hasta exhibicionista con sus Pertenencias: cuando recibe de regalo unos enormes muñecos de peluche Importados de Estados Unidos, (que ocupan un rango inferior en su preferencia a "las piedras mágicas que recogíó de un riachuelo del valle" (15)) Ximena los lleva "a pasear" al mercado y no permite que un niño Indígena se acerque a tocarlos diciendo que son de ella. Más tarde, Ximena se Enferma de sólo pensar en la injusticia que ha cometido con el niño y se Propone buscarlo para regalárselos, pero no lo encuentra. En este punto Temprano del relato (y de su vida) Ximena recibe una importante lección por Parte de alguien que, como ella pero por otras razones, no posee el alfabeto: Su "Ama Grande", quien le alcanza un volumen equivocado de la Enciclopedia con láminas y figuras del Perú andino en las que Ximena reconoce Al niño buscado. Un comentario al desgaire de su padre ("Has descubierto El Perú" (20)) señala un descubrimiento doble que es también simbólico en El relato: el del niño buscado y el de su propio país a partir de la mediación Que supone la organización de los códigos escriturales y figurativos que supone La enciclopedia. Con la determinación que caracteriza ciertos temperamentos Infantiles, Ximena se escapa muy temprano de su casa y deja los muñecos a la Entrada del mercado, creyendo ingenuamente que el niño los encontrará y hará Suyos.

A lo largo de la novela Ximena conoce diversas mujeres que Representan modelos alternativos de escritura (o metáforas de escritura) Considerados femeninos: cartas, tejidos, diarios, fotografías. La evaluación Que Ximena lleva a cabo de cada uno de estos modelos se corresponde con la Confrontación de personalidades muy distintas: la ama india, la tejedora Mestiza, la prima suicida, la tía lesbiana, etc. El recorrido a través de estos Paradigmas no sólo tiene una función argumental: también llama la atención Sobre el carácter de la novela como artefacto y, además, juega continuamente Con la competencia del lector, quien debe reconocer las distintas convenciones De escritura que conforman el "árbol genealógico" de la novela que se Construye antes sus ojos. Se trata, como señala Waugh, de un fenómeno frecuente En las novelas metaficcionales:


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