Características del lenguaje doblemente articulado

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TEMA 8. LA COMUNICACIÓN Y LA ARGUMENTACIÓN LÓGICA: 1. COMUNICACIÓN Y LENGUAJE: Comunicación y lenguaje no son términos sinónimos. Comunicación, en general, es cualquier tipo de transmisión de información encaminada a instruir o influir en uno o más personas o animales. En esta noción se considera el lenguaje en sí mismo como una entidad genérica en cuya extensión tienen cabida expresiones como el lenguaje humano, el lenguaje de los animales, el lenguaje de las flores, etc. Estas modalidades de lenguaje tienen en común que todas poseen signos a los que se asigna de forma arbitraria una pluralidad de funciones significativas ordenadas en códigos. La capacidad simbólica del ser humano encuentra su más alta expresión en el lenguaje. Este es el mayor y más complejo sistema de comunicación que existe entre individuos. Gracias a él podemos alimentar los dos procesos que constituyen el pilar fundamental de nuestra naturaleza: -Nombrar y dar significado a todo. -Crear y reproducir los conocimientos compartidos por los individuos de una misma sociedad. En definitiva, el lenguaje media y determina todos y cada uno de los órdenes de la vida del ser humano, desde los aspectos circunscritos a lo puramente biológico (como la nutrición o la reproducción), hasta todo aquello relacionado con las conductas más complejas (como la enseñanza y el aprendizaje de conocimientos o las relaciones sociales). La vida, tanto individual como social, necesariamente implica realizar actividades de cooperación, a veces competitivas, con los demás. La comunicación entre los seres vivos se puede definir como el proceso mediante el cual un individuo, el emisor, envía una señal a otro individuo, el receptor. Cuando la señal es captada con éxito, provoca un cambio de comportamiento en el receptor: este se convierte en emisor de una nueva situación de comunicación (la respuesta). A partir de aquí, puede tener lugar un rico intercambio de señales y respuestas. Los tipos de señales son muy variados en el mundo animal: táctiles, químicas, auditivas, visuales, etc. La capacidad de comunicación es un rasgo común a todas las especies. Los animales son perfectamente capaces de comunicarse entre sí y, algunos, con lenguajes muy complejos.  Ej: abejas. El hombre es el único animal que habla. Este posee un lenguaje que está cualitativamente más allá de la mera emisión y recepción de señales. Los rasgos que lo diferencian de la comunicación animal son los siguientes: -La comunicación animal tiene una única articulación. Por ejemplo, los perros tienen un número limitado de ladridos, y a cada uno de ellos le corresponde un solo significado concreto.
El lenguaje humano es doblemente articulado. Por una parte, está formado por una serie limitada de unidades básicas que se combinan entre sí para formar mensajes. Pero, por otra, estas unidades, los morfemas y los fonemas, se pueden combinar entre sí, dando lugar a un número ilimitado de mensajes. -El lenguaje humano es simbólico, se construye mediante signos. Un signo es un objeto o hecho físico (una bandera, un mapa, los colores de un semáforo, una palabra escrita en la pizarra, un sonido, un gesto, etc.), que hace referencia a algo diferente a él (por ejemplo, la palabra “casa” hace referencia al objeto en cuestión). Así, en el signo se puede diferencia el significado, que es aquello a lo que el signo hace referencia (lo que queremos expresar), y el significante, que es aquello que utilizamos para expresarlo (por ejemplo, la palabra, oral o escrita, una imagen, un gesto mímico, etc.). Para que se produzca la comunicación, debe haber un intérprete que conozca y comprenda el significado del signo, es decir, la relación entre el significante y aquello a lo que hace referencia. Los animales también pueden comunicar mensajes de peligro, necesidades o deseos a través de un gesto, un rugido o la expresión del cuerpo. Pero estas señales están condicionadas genéticamente, son innatas y, como consecuencia, son comunes a toda la especie. En este sentido, podemos decir que la comunicación animal es natural, innata, instintiva, concreta, mímica y no articulada. Por el contrario, en el lenguaje simbólico del ser humano no existe ninguna relación natural entre el significante y el significado, o entre el símbolo y aquello a lo que hace referencia. En el lenguaje simbólico, se produce una relación convencional y arbitraria. El lenguaje humano es aprendido, convencional, abstracto, verbal y articulado. Justamente esto es lo que garantiza la extraordinaria riqueza de la comunicación humana.


2. LENGUAJE, REALIDAD Y VERDAD. El lenguaje se relaciona con la realidad y con la verdad a través del significado de las expresiones lingüísticas. Decir que un enunciado es verdadero equivale a afirmar que su significado se corresponde con la realidad. Del mismo modo, decir que es falso es negar esa correspondencia.  Existen varias teorías del significado que mantienen, consecuentemente, distintas visiones sobre cómo el lenguaje se relaciona con la realidad. Vamos a centrarnos en dos: la teoría del sentido y la referencia, por un lado, y la teoría figurativa, por otro. Según la teoría del sentido y la referencia, el significado de una palabra o de un enunciado posee dos componentes: el sentido y la referencia. La referencia es aquella porción de realidad a la que  nos remite. El sentido es el modo como la expresión lingüística nos remite a esa realidad. Así, expresiones nominales como "la ciudad de la Torre del Oro" o "el unicornio azul" tienen ambas sentido, pues que entendemos lo que se quiere decir con cada una de ellas, pero sola la primera tiene referencia pues no hay ningún objeto real que se corresponda con la segunda. En las oraciones, el sentido es la idea que expresa y la referencia es su valor de verdad o falsedad. Es decir, la referencia de todas las oraciones verdaderas es la verdad y la referencia de todas las oraciones falsas es la falsedad. Según la teoría figurativa del significado, el significado de las palabras que se usan para nombrar es el objeto nombrado, es decir, su referencia. Las oraciones enunciativas, en cambio, no nombran sino que representan una determinada realidad. Su significado consiste, precisamente, en la realidad representada por ellas. A pesar de las diferencias entre estas dos teorías del significado, sus respectivos partidarios coinciden en quejarse de las deficiencias que presentan los lenguajes naturales, que veremos en el siguiente apartado. A juicio de los filósofos del lenguaje de la primera mitad del Siglo XX, los problemas de imprecisión del lenguaje natural se resolverían mediante la construcción de un lenguaje sintáctica y semánticamente perfecto, que debería cumplir estos requisitos: -Debe existir una perfecta correspondencia entre las palabras que componen una oración  y los elementos que componen el hecho descrito por ella.  -Para cada objeto simple del que tengamos conocimiento directo existirá una y solo una palabra que sea nombre de ese objeto. -Toda oración compleja se debe poder descomponer en oraciones simples, de modo que la verdad de la primera dependa únicamente del valor de verdad de las oraciones simples que la componen. -La sintaxis del lenguaje perfecto debe poseer el rigor formal y la precisión de la lógica proposicional, que estudiaremos más adelante. 3. LA LÓGICA3.1. LENGUAJE NATURAL Y LENGUAJE FORMAL  El lenguaje ordinario, el que utilizamos normalmente para comunicarnos y expresar nuestros pensamientos, deseos o situaciones, es lo que se conoce como lenguaje natural. Este lenguaje se caracteriza por tener una extraordinaria riqueza. De hecho, todos los días se generan nuevos términos y usos. Con él, el ser humano es capaz tanto de expresar los más profundos sentimientos como de designar el último invento informático.Sin embargo, esta riqueza expresiva que tiene el lenguaje natural, aunque es muy útil en el terreno de las artes, no lo es tanto en otros ámbitos. Así, hay ciertos campos de la acción humana en los que se requieren rigor y exactitud, como en las matemáticas. Efectivamente, el lenguaje natural presenta ciertas dificultades, de las que la ciencia debe huir para llevar a cabo su labor. Veamos dos de esas dificultades: -La ambigüedad. Muchas palabras cotidianas son polisémicas, es decir, poseen varios significados. Otras dependen del uso y contexto que se les dé. Todas ellas nos son útiles para dialogar y reflexionar, pero también pueden dar lugar a equívocos cuando, por ejemplo, los interlocutores se refieren a cosas diferentes.-Las paradojas. A veces el uso aparentemente correcto del lenguaje nos lleva a caer en contradicciones. En efecto, es verdadera si yo soy un mentiroso, pero si lo soy, entonces lo afirmado es falso.


Nos encontramos, por tanto, ante dos posibilidades contradictorias que se implican entre sí, aunque sintéticamente la frase es correcta. Estos y otros problemas desaconsejan el uso del lenguaje natural cuando se busca la máxima objetividad y rigor para comunicarnos, como es el caso de los científicos. Para evitar problemas como los anteriores, se han construido lenguajes artificiales, como el de las matemáticas o la lógica. Es el llamado lenguaje formal. Tiene las siguientes carácterísticas: -No utiliza palabras, sino símbolos (x, y…). Estos símbolos constituyen su vocabulario específico. -Los símbolos se enlazan unos con otros mediante otros signos especiales. -Posee unas reglas que sirven para utilizar y operar correctamente con dichos símbolos. De la misma manera que en el lenguaje natural no podemos decir “casa la vacía está aunque”, en el lenguaje formal también existen reglas sintácticas que conviene respetar para construir correctamente las frases o fórmulas. -Prescinde por completo del significado semántico de los símbolos. En (2+2)x4=16 no importa si se refiere a euros o a manzanas. Lo fundamental es que el razonamiento está correctamente construido. 3.2. ¿QUÉ ES LA LÓGICA? La lógica es la ciencia que estudia la validez de los razonamientos. Estudia las formas generales de nuestro pensamiento, es decir, el razonamiento correcto, que pone orden en nuestros pensamientos y en las palabras que los expresan. Un razonamiento es aquel conjunto de enunciados que presenta una serie de juicios o afirmaciones de forma estructurada. Este puede ser correcto, si su estructura es coherente, o incorrecto, si no lo es. Con otras palabras, razonar es deducir una o varias conclusiones a partir de ciertos datos (premisas) que ya se poseían previamente. Aclaremos estos conceptos: -Premisas. Son los datos que se tienen previamente y que constituyen el punto de partida del razonamiento. Su verdad o falsedad no se cuestiona. -Deducción. Acto de la razón mediante el cual, a partir de unos datos, obtengo ciertos resultados -Conclusión. Es el resultado y la finalidad del razonamiento. 3.3. LA LÓGICA PROPOSICIONAL  La lógica, como acabamos de ver, se ocupa de estudiar la validez o corrección de los razonamientos. Los razonamientos más simples constan de dos enunciados o premisas, de las cuales se deduce otro enunciado o conclusión. Comencemos, pues, por estudiar qué son los enunciados. Un enunciado es toda proposición con sentido completo susceptible de ser catalogada de verdadera o falsa, como por ejemplo "Bertolucci dirigíó Novecento en 1976".  Esto no sucede con cualquier expresión. No tiene sentido decir que es verdadera o falsa una pregunta como “¿A qué hora sale el tren?”, o una orden como “!Silencio!”. Por esta razón, este tipo de oraciones no se considerarán enunciados. Los enunciados pueden ser de dos tipos: simples y complejos o compuestos. -Enunciados simples o atómicos: son los que no pueden descomponerse en otros enunciados. Por ejemplo: “Juan estudia Filosofía”, “Esquiaremos en Navidad´´ -Enunciados complejos o moleculares: son los que pueden descomponerse en enunciados simples. Por ejemplo: “Su nombre es Antonio y su mujer se llama Araceli”. La lógica realiza cálculos lógicos con dichos enunciados, al igual que lo hacen las matemáticas. Para realizar dichos cálculos, se hace necesario utilizar los elementos propios de un lenguaje formal, esto es, el vocabulario específico, los conectores entre diferentes enunciados y las reglas específicas para operar o calcular. En definitiva, este lenguaje está construido mediante símbolos, prescindiendo así del lenguaje natural y sus implicaciones. Estos símbolos son: -Las variables -Las conectivas -Los paréntesis y los corchetes. A. Las variables. Son letras minúsculas (p, q, r, s, t…) que se utilizan para sustituir los enunciados. Se denominan variables porque sustituyen a los enunciados concretos, que pueden variar de un razonamiento a otro. B. Las conectivas. Son aquellas partículas que permiten formar enunciados moleculares a partir de enunciados simples. Por ejemplo: “Voy a ir al cine y después me voy de compras”, “Si no estudio, entonces suspenderé Filosofía”. Principales conectivas:

            *Nota: completa tu tema con los apuntes de la pizarra.

            -La conjunción. Equivale más o menos a la conjunción y. Ej: “Vete al cine y diviértete”.

            -La disyunción. Equivale a la conjunción disyuntiva o (pero en sentido no excluyente; es decir, que pueden suceder ambas cosas a la vez). Ej: “Estudiaré inglés o francés”.

            -El condicional. Equivale al relacionante condicional si…, entonces. Ej: “Si quieres, entonces iremos”.

            -El bicondicional. Equivale al si y solamente si del lenguaje natural. Ej: “Me compraré un coche si y solamente si me toca la lotería”.

            -El negador. Sirve para negar cualquier enunciado. Se corresponde con el no del lenguaje natural. Ej: “No llueve”.

c. Paréntesis y corchetes. Se usan para facilitar la comprensión y lectura de algunos enunciados complejos. Gracias a éstos, podemos saber cuál es la relación dominante en enunciados que se pueden interpretar de varios modos. Por regla general, el relacionante principal será el que quede fuera del paréntesis, y por encima de él, el que esté fuera de los corchetes.


Principales conectivas:  -La conjunción. Equivale más o menos a la conjunción y. Ej: “Vete al cine y diviértete”. -La disyunción. Equivale a la conjunción disyuntiva o (pero en sentido no excluyente; es decir, que pueden suceder ambas cosas a la vez). Ej: “Estudiaré inglés o francés”.  -El condicional. Equivale al relacionante condicional si…, entonces. Ej: “Si quieres, entonces iremos”.  -El bicondicional. Equivale al si y solamente si del lenguaje natural. Ej: “Me compraré un coche si y solamente si me toca la lotería”.  -El negador. Sirve para negar cualquier enunciado. Se corresponde con el no del lenguaje natural. Ej: “No llueve”. c. Paréntesis y corchetes. Se usan para facilitar la comprensión y lectura de algunos enunciados complejos. Gracias a éstos, podemos saber cuál es la relación dominante en enunciados que se pueden interpretar de varios modos. Por regla general, el relacionante principal será el que quede fuera del paréntesis, y por encima de él, el que esté fuera de los corchetes.

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