Características y Clasificación de los Municipios Rurales y Urbanos en España

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La Diversidad Social de las Áreas Rurales

1. Rasgos Generales

Se considera núcleo urbano a aquellos espacios que tienen una densidad de población alta o muy alta. Por lo tanto, el concepto de densidad es un calificativo clave. Además, se trata de un espacio urbanizado, entendiendo como tal aquel que posee una serie de cualidades o infraestructuras, como la pavimentación, el abastecimiento de agua y otro tipo de servicios. En términos poblacionales, en España se considera que el umbral para ser considerado núcleo urbano es de 10.000 habitantes. Generalmente, se observan densidades de población superiores a 1000 habitantes por km2, y no es raro que superen los 10.000 o 20.000 habitantes por km2. Esto es posible gracias a la edificación en altura.

Se considera municipio rural a aquel cuyos habitantes están por debajo de los 10.000, pudiendo estar constituido por una o varias entidades de población.

La densidad de ocupación y la cifra de habitantes son criterios para calificar un municipio de rural o urbano, independientemente del sector económico al que pertenezca su población.

En buena parte de Europa, el criterio para la calificación de rural y urbano se sitúa en los 2000 habitantes. Entre 2000 y 10.000 se les denomina intermedios, y cuando superan los 10.000 se les llama urbanos.

A lo largo del siglo XX, el proceso de urbanización, entendido como la concentración de la población en núcleos grandes, ha sido muy intenso. A comienzos del siglo XX, la población urbana representaba un tercio de la población total en España, mientras que el resto era rural. A partir del siglo XIX, comenzó la urbanización. En 1800, solamente había 18 municipios con más de 10.000 habitantes. En 1900, la cifra ascendió a 220. En 2001, ya era de 650, y en 2011, de 759 municipios. En solo 10 años, la cifra de municipios urbanos ha crecido en más de 100. Por lo tanto, el proceso de urbanización es creciente. Dentro de estos municipios urbanos, se puede hacer una clasificación entre los grandes núcleos de población y toda una jerarquía de pequeñas ciudades.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el principal núcleo urbano de la geografía española era Madrid, que en 1900 ya había superado el medio millón de habitantes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que París superó el millón de habitantes en 1850. Esto evidencia el retraso del desarrollo urbano en España respecto a Europa occidental y nórdica. A lo largo del siglo XX, en 1910, el municipio más poblado pasó a ser Barcelona, en relación con el proceso de industrialización, incorporando las tecnologías más avanzadas del momento. Barcelona fue el municipio más poblado hasta 1960, cuando fue adelantado por Madrid. En 1900, las ciudades con mayor cifra de habitantes eran Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga y Zaragoza (Santander tenía 54.000 habitantes y Oviedo 48.000). Lo más llamativo es el caso de Bilbao. La incidencia que tuvo la industria fue notable: en 1857 no llegaba a los 18.000 habitantes, pero en 1900 ya tenía 83.000. Fue el municipio de España con mayor índice de crecimiento, un 460%, mientras que Barcelona había crecido un 287%. Santander también experimentó un crecimiento alto, del 189%.

Las áreas metropolitanas incorporan diversos núcleos de población que, al mismo tiempo, se especializan según sus usos. Se crean, por ejemplo, las ciudades dormitorio. En España, estos desarrollos metropolitanos son espacios urbanos complejos que proceden de la unión de muchos núcleos antiguos, cuyo crecimiento periférico es tan grande que engloba a otros pueblos.

A mediados del siglo XX, Madrid volvió a ser uno de los municipios más poblados. Esto se debe a una cuestión política, ya que durante el franquismo se quiso restar relieve a Barcelona potenciando el crecimiento y desarrollo de Madrid. Algunas industrias radicadas en Barcelona se trasladaron a Madrid.

En la actualidad, la población española ya se puede caracterizar como población urbana. El 80% de la población vive en áreas urbanas, y el resto en áreas rurales. De tal manera que la mayor parte de la población se concentra en una parte escasa del territorio, mientras que hay partes del territorio ampliamente densas que están poco pobladas.

A lo largo del siglo XX, la población creció poco hasta 1930. A partir de ese año, la población rural comenzó a decrecer. Si en 1900 la población rural representaba dos terceras partes de la población española, en la actualidad es menos del 20%. La población urbana sigue ganando población. No hay que identificar lo rural con lo agrario. Es cierto que, en lo que respecta a los usos del suelo en las áreas rurales, porcentajes más o menos altos de la superficie pueden estar dedicados a cultivos, pastos, praderas o montes. Estos espacios son muy complejos, tanto por el tipo de actividad que se desarrolla en ellos como por la diversidad social de sus habitantes.

En la actualidad, los espacios rurales tienen menos de 90 personas por km2, pero las extensiones están muy por debajo de esta cifra. Otro rasgo es que, en los municipios rurales, la población es inferior a 10.000 habitantes. En las áreas rurales actuales viven algo menos de 10 millones de personas, una población relativamente estancada en cuanto a cifra. Sin embargo, el porcentaje de población rural está descendiendo progresivamente.

Desde el punto de vista de la población, se pueden considerar áreas complementarias a lo urbano, con un relieve menor por el predominio de la población urbana. Sin embargo, desde el punto de vista territorial, el 90% de la superficie española se clasifica como área rural. Desde el punto de vista político-administrativo, el 92% de los municipios españoles son rurales. La media de habitantes por municipio rural es de 1350. La cifra máxima para un municipio rural es de 10.000 habitantes, pero encontramos algunos con solo 4.

Encontramos núcleos de población relativamente grandes, como las villas, que pueden tener 7000, 8000 o 10.000 habitantes. Ya son poblaciones de cierta entidad. Otros son más pequeños. En los municipios urbanos, generalmente, una parte importante de su superficie se corresponde con un único núcleo de población. En cambio, en los municipios rurales puede haber muchos núcleos de población. En Cantabria, por ejemplo, se denominan barrios. Por ello, en los municipios rurales es frecuente que surjan varias unidades de poblamiento. Esta situación es muy clara en el norte de España.

Entidades menores (Galicia, Cantabria, Asturias… aula virtual)

El municipio de Valderredible es un municipio muy extenso pero con poca población.

Los entes administrativos menores son las denominadas juntas vecinales, en las cuales se pueden llegar a una serie de discusiones y acuerdos para luego trasladárselos a los municipios (alcalde pedáneo).

En contra de lo que generalmente se piensa, la actividad más importante de las áreas rurales es la industrial, con casi un 20%. Le siguen los trabajadores de la construcción y los activos agrarios, que ocupan el tercer puesto. Con menor valor, se encuentran las actividades de comercio y reparación (talleres de reparación de vehículos, etc.). Otro grupo de empleo es el de la administración pública, ya que se necesitan funcionarios. La hostelería también ha ganado importancia en los últimos años. La evolución de la población en los municipios rurales no ha sido homogénea. En algunas áreas, ha decrecido de forma muy intensa, mientras que en otras ha crecido notablemente.

  • Un ejemplo es Frías, al norte de Burgos, que ha perdido población de forma progresiva desde 1997 hasta 2011, cuando se produjo una pequeña subida.
  • Otro municipio de Salamanca experimentó cierto crecimiento a lo largo del siglo XX, pero en la actualidad ha perdido más de la mitad de su población y se prevé que siga perdiendo.
  • Por otro lado, encontramos el caso de Noja. En 1900, solo tenía 205 habitantes. En 1960, comenzó a crecer hasta alcanzar los 2019 en el año 2000.
  • El caso de Benidorm es uno de los más espectaculares de España. La población pasó de 2000 a 20.000 habitantes.

2. Municipios de Menos de 1000 Habitantes

Existe una clasificación de municipios de baja o muy baja densidad de población. En total, hay 4861 municipios con menos de 1000 habitantes, en los que viven 1,5 millones de personas. Tienen densidades muy bajas, de unos 20 habitantes por km2. Sin embargo, al ser más de la mitad de los municipios, tienen un valor territorial considerable por la extensión que ocupan. Desde el punto de vista social, estos municipios se caracterizan por una serie de fenómenos sociales asociados a la emigración. Han perdido mucha población por emigración a lo largo del siglo XX.

En estos municipios, las pirámides de población están muy descompensadas. Puede haber grupos de edad vacíos, predominando las edades más altas. En relación con esta estructura por edades, la población activa es muy escasa, con un porcentaje mucho más bajo que la media. Como promedio, el 30% es activo, pero predomina la población jubilada y pensionista. La actividad que genera más empleo es la agraria (24% de los activos). El 16% trabaja en la industria, el 14% en la construcción y luego hay algunos servicios básicos en la administración o en la sanidad.

Estos municipios, en cuanto a la estructura territorial, corresponden a los pequeños pueblos en los que predomina la edificación antigua. La reducción de la población se ha traducido en la existencia de casas abandonadas. Sin embargo, las que están habitadas sí que tienen mejoras para adaptarlas a la sociedad moderna. Fundamentalmente, se ha producido la desaparición de los establos en los bajos de las casas, y el ganado se recoge en naves específicas. Además, ha surgido un nuevo espacio dentro de la casa dedicado al cuarto de baño, que antes estaba ausente. Con la rehabilitación, y al no necesitar superficie de uso agrícola y agrario, surge el baño o el garaje.

Pueblo al norte de la provincia de Madrid, al este de Somosierra: es un área de montaña que ha quedado marginal y que todavía no ha sido ocupada por residencias secundarias. Se encuentran edificios bien conservados y otros sin uso. Esta es un área de intensa emigración. Dentro de las áreas de montaña, las más afectadas son las de la mitad norte de la península.

Trevieso: población total, habitantes.

Este es el lugar con menor cifra de habitantes. Hasta 1920, tiene una tendencia creciente, pero a partir de este periodo, la población decrece de forma evidente. Hasta 1950, el descenso es gradual. A partir de ese año, se produce una bajada brusca, pasando de 400 habitantes a 60 en el año 2000. En la última década, la población ha crecido, aunque la cifra de crecimiento es baja, el porcentaje es alto.

El máximo de población de Pesquera aparece en 1900. En este caso, el decrecimiento es continuo hasta 1960, cuando se produce una caída considerable.

Este tipo de municipio es muy común en la mitad norte y, dentro de este ámbito, en las áreas de montaña. La mitad de los municipios más pequeños se encuentran en Castilla y León. La provincia con más municipios de este tipo es Burgos, seguida de Salamanca, Guadalajara y Teruel.

3. Municipios Entre 1000 y 2000 Habitantes

Hay 926 municipios de 1000 a 2000 habitantes, en los que viven 1.300.000 personas. En estos municipios, se incrementa la densidad de población, que se sitúa entre 20-30 hab/km2. La distribución territorial es muy frecuente en Castilla y León y Aragón, pero también aparece en Extremadura y Castilla-La Mancha, sobre todo en las áreas de montaña: Sierra Morena, Montes de Toledo y Sistema Central.

El envejecimiento es sensible, pero no tan acusado como en el grupo anterior. Al tener más población, la pirámide de población está algo más equilibrada, con población en todos los grupos de edad. También hay colectivos de población más joven y, por lo tanto, la población activa es más numerosa y la tasa de actividad es más alta. Cerca del 39% de la población es activa. En este grupo de municipios, la actividad que genera mayor empleo es la industria, las actividades manufactureras del sector agrario (17%). Le siguen la construcción, el comercio, los talleres y la administración pública. En cuanto a la estructura territorial, el grado de renovación de las viviendas y edificios es importante, tanto en la edificación más antigua (adaptada a la sociedad moderna) como en la nueva. En general, se valora que son bloques de pisos que conviven con casas antiguas abandonadas. Estos municipios pueden ser más dinámicos o estar en declive. Los que están en las áreas más periféricas, alejadas de las capitales de provincia y sin accesos fáciles a las redes principales, son los que más muestran el declive. Sin embargo, los que están atravesados por estas infraestructuras o próximos a capitales de provincia, ciudades o lugares de trabajo presentan más dinamismo. Esto es frecuente en las zonas periurbanas. Estos pueblos ganan valor, ya que la vivienda es más barata que en la ciudad y pueden acoger población con un nivel de renta más bajo pero que está inserta en el trabajo urbano. Otro factor es la expansión de la actividad económica, como los polígonos industriales que aparecen en los pueblos o en las afueras de las ciudades. Son lugares de trabajo para 2000 o 3000 trabajadores, por lo que las zonas crecen considerablemente. El comercio es más variado y tienen mejores servicios, como escuelas.

Guriezo está situado entre Laredo y Castro Urdiales, con un gran acceso a través de la autovía. La dinámica de crecimiento está relacionada con la industria. Además, se ha convertido en un núcleo dormitorio.

Estos dos tipos de municipios, a nivel europeo, están considerados como municipios rurales, pero en España la cifra es más alta.

4. Municipios de Más de 2000 a 10.000 Habitantes

Los municipios que están entre 2000 y 10.000 habitantes se suelen clasificar como intermedios. Suman una población de 7 millones. Se dividen en dos grupos:

  • Municipios de 2000 a 5000 habitantes: 1003 municipios con algo más de 3 millones de habitantes.
  • Municipios de 5000 a 10.000 habitantes: 561 municipios con 4 millones de habitantes.

Los rasgos sociales son más variados. Desde el punto de vista demográfico, hay más población joven. La pirámide de edad está más equilibrada. En cuanto al sex ratio (proporción entre el número de hombres y mujeres), también es más equilibrado. En general, conservan la población e incluso se pueden convertir en áreas de acogida de población de aldeas próximas. Cabezón de la Sal es el municipio más grande de Cantabria. Tiene dos bases de atracción o conservación de población: la salida hacia la costa de los municipios que están más al sur y su función de cabecera comarcal de comercio para esas áreas de montaña. Por otro lado, es un municipio que ha tenido desarrollo comercial, con servicios e industria que generan empleo. Esto le permite retener su población y acoger a población nueva, por lo que su crecimiento es notable. En 1900, no llegaba a los 3000 habitantes. En el año 2000, ya superaba los 7000, y en el último decenio (2008) llegó a los 8000. En esta clase de municipios, el 36% de la población es activa, y el tipo de empleo que puede ofrecer es extraordinariamente variado, con multitud de actividades y factores que pueden incidir en el comportamiento de este tipo de municipios rurales.

Hay una serie de municipios rurales que se mantienen o ven crecer su población debido a distintos factores. Por un lado, factores de localización, como estar cerca de la playa o de cualquier otro factor. Disponen de unas actividades de trabajo mucho más amplias que los municipios rurales alejados de estos lugares, que tienen menos equipamientos. Las condiciones en las áreas rurales se van modificando, y es para peor desde el punto de vista social.

En otras ocasiones, el mantenimiento o crecimiento de la población se puede deber a diversos factores, generalmente positivos. Uno de ellos es la posibilidad de empleo. Estas posibilidades aparecen en áreas genéricamente más completas, en las cuales hay municipios con amplias superficies forestales que permiten el desarrollo de una industria maderera (fabricación de muebles, cajas, etc.). La industria alimentaria, en general, va asociada a los tipos de producciones. Por ejemplo, la aparición de industrias conserveras vegetales en Murcia y en algunas áreas de la Comunidad Valenciana. Otra área de industria conservera está en La Rioja. Los olivos, para pasar de aceituna a aceite, necesitan una selección en una almazara. Las áreas de viñedos llevan asociadas bodegas. Otro tipo de actividad que lleva manipulación en el lugar de producción son los productos de minas y canteras. La hidroelectricidad suele producirse en las cuencas altas de los ríos, donde se aprovecha la fuerza de la pendiente, es decir, los saltos de agua. Pero en otras ocasiones, se produce en los cursos bajos, aprovechando el caudal. Otro tipo asociado son las minas de carbón y las centrales termoeléctricas.

En otras ocasiones, la industria se localiza en áreas concretas en relación con los impactos ambientales que genera. Industrias que tienen una alta carga contaminante en emisiones al aire o al agua, como la industria del aluminio, que suele aparecer aislada. Otra muy contaminante, pero de tipo biológico, son los mataderos, fundamentalmente los de aves, porque generan una gran cantidad de residuos orgánicos que luego hay que tratar. Otra muy contaminante es la industria del cuero.

Otros rasgos que se valoran, de tipo demográfico, son la existencia de una mano de obra cautiva. Personas que están dispuestas a trabajar pero que, por cargas familiares, no pueden desplazarse y necesitan un trabajo compatible con ellas.

La industria textil, en algunos casos, se hace a domicilio. Las marcas de ropa diseñan los patrones en sedes centrales y después distribuyen las piezas por las casas para que se cosa la ropa.

Otro tipo de industria de tipo rural femenina va asociada a todo tipo de consumo que se hace en Navidad.

En algunos casos, por las características del mercado de trabajo, resulta rentable hacerlo en áreas rurales. En algunas áreas, se ha aumentado la capacidad de ofrecer trabajo, sobre todo en las de cultivo superintensivo, como en invernaderos o bajo plástico. Otro gran grupo que genera empleo son las que proporcionan actividades de servicios, como las denominadas cabeceras comarcales, donde hay un comercio más variado para abastecer también al entorno y donde se establecen tipos más específicos. Proporcionan una mayor cantidad de servicios. Las actividades, para ser rentables, necesitan un número determinado de trabajadores.

Cuando un pueblo queda integrado o está próximo a áreas que tienen un valor determinado para generar empleo, su situación mejora.