Características y Autores del Realismo y Naturalismo en España

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Realismo y Naturalismo en la Literatura Española del Siglo XIX

Marco Histórico-Literario

El Realismo fue un movimiento literario y artístico de la segunda mitad del siglo XIX cuyo objetivo era representar la realidad lo más fielmente posible y con el máximo grado de verosimilitud. Nació en Francia con Balzac y Stendhal, se desarrolló con Flaubert, y de ahí se extendió y triunfó en toda Europa. En España coincidió con la consolidación de la burguesía en el poder (1868) y tuvo su apogeo en la década de 1880.

Se desarrolló por el agotamiento del Romanticismo: sustituyó la exaltación de la libertad individual por el propósito de explicar y analizar la realidad social. Está relacionado con los conflictos sociales entre una burguesía dominante y una clase obrera que lucha por sus derechos. Surgió una serie de teorías filosóficas y sociológicas: el positivismo de Comte, el marxismo y el evolucionismo de Darwin. En España, la corriente de pensamiento más destacada fue el krausismo, uno de cuyos frutos fue la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Giner de los Ríos en 1881.

Su manifestación literaria más destacada es la novela, que logró en Europa una edad de oro. Los factores que influyeron en su aparición en España fueron:

  • El éxito de los artículos de costumbres (por ejemplo, Larra o Mesonero Romanos) y de las novelas aparecidas por entregas en la prensa, que alcanzó un gran desarrollo en esta época.
  • Las traducciones de autores extranjeros, como Balzac (Papá Goriot, Eugenia Grandet...), Flaubert, Dickens y Tolstoi.
  • La gran tradición realista de la literatura española (novela picaresca, el Quijote...).

La Novela Realista

Representa el género más adecuado para que el escritor observe, represente y explique la realidad social en que vive.

Características de la Novela Realista

  1. Finalidad: Dar una visión completa de la sociedad en un determinado tiempo histórico. Los personajes, los ambientes, los problemas... están sacados de la vida real cotidiana y el escritor pretende ser verosímil, para ser el portavoz de la conciencia colectiva y tener una postura crítica ante la sociedad que está viviendo. Hay una actitud de denuncia y deseo de transformación de las miserias y problemas de la vida cotidiana. El lector busca reconocerse en los personajes y asuntos de ficción.
  2. Eje temático: El conflicto entre el individuo y la sociedad (problemas de tipo psicológico, social, político...). La novela es una representación total de la vida, en la que los asuntos están presentes en el entorno contemporáneo, en especial de la clase media. Se elimina lo fantástico, creando atmósferas verosímiles y describiendo ambientes objetivos que reflejen el medio en que viven los personajes.
  3. Personaje: El centro de la novela es el personaje, que representa los rasgos generales de su grupo social. Tiene un carácter individual y un significado social. Es retratado físicamente y moralmente, utilizándose técnicas de exploración del alma humana, como el monólogo interior y la narración en estilo indirecto libre (reproducción del pensamiento del personaje en tercera persona, sin verbo anunciador).
  4. Pintura de ambientes: Gran diversidad en los cuadros costumbristas, siempre localizados en la época contemporánea al autor, por lo que son documentos sociales importantes.
  5. Autor: Tiende a desaparecer y deja actuar a los personajes para ser más objetivo, utilizando generalmente la tercera persona. Sin embargo, es un narrador omnisciente, tiene pleno conocimiento sobre ellos.
  6. Estilo: Busca la sobriedad y sencillez, agilidad en los diálogos y profundidad en las reflexiones de los personajes. Reproduce las hablas populares o regionales, incluso vulgares. Se enriquecen las técnicas descriptivas y narrativas. Lo más frecuente es el narrador en tercera persona, pero también el género epistolar en primera.
  7. Descripciones: Adquieren gran importancia las descripciones de lugares, personas, objetos... para lo que los escritores se valen de la observación y documentación para reflejar lo mejor posible la realidad.

Periodos y Autores del Realismo y Naturalismo

Prerrealismo

A mediados de siglo, alterna aspectos románticos con otros realistas. Sus principales autores son Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Böhl de Faber (La Gaviota), y Pedro Antonio de Alarcón (El sombrero de tres picos, El escándalo, El niño de la bola).

Realismo

Consolidación del Realismo, a partir de 1868. (La primera novela de Galdós, La fontana de oro, es de 1870). Surgen las “Novelas de tesis”: obras algo tendenciosas cuyos personajes están al servicio de una idea u orientación ideológica. Los novelistas apoyan su tesis. Hay dos tendencias:

  • Conservadora o tradicional: José María de Pereda (Sotileza, Peñas arriba), novelas ambientadas en Cantabria —el mar y la montaña—.
  • Progresista: Defienden un cambio radical en la sociedad, atacan la intolerancia religiosa, el fanatismo, la hipocresía social... Son ejemplo las “novelas de la primera época” de Benito Pérez Galdós: Doña Perfecta, Gloria, Marianela.

Madurez del Realismo

Aproximadamente en la década de los 90, los autores logran superar el exceso de moralización. Las obras ganan en objetividad y calidad en la descripción de personajes y ambientes. No muestran tan claramente los prejuicios ideológicos.

El autor más destacado es Benito Pérez Galdós, con sus “Novelas españolas contemporáneas”, en las que pretende reflejar la sociedad de su tiempo: Fortunata y Jacinta, La desheredada, El amigo Manso, Tormento, Tristana, Miau… (son las novelas de Madrid); Nazarín, El abuelo, Misericordia.

También destacan Juan Valera (Pepita Jiménez, Juanita la larga, Doña Luz...) y Leopoldo Alas, “Clarín” (La Regenta, Cuentos como Adiós Cordera...).

Tendencia al Naturalismo

Los escritores españoles sólo incorporaron algunos elementos del Naturalismo francés de Émile Zola. El Naturalismo defendió la aplicación de las nuevas teorías filosóficas y científicas a la novela: el comportamiento de los personajes está determinado por los factores genéticos que han heredado y por el ambiente social. El novelista experimenta con ellos como si fueran objetos de laboratorio. Trata asuntos como la miseria humana, la corrupción, el alcoholismo, la marginación... con una falta total de esperanzas individuales. Los ambientes reflejan ese pesimismo: son sórdidos, tristes, negativos, utilizando la técnica impresionista detallada.

Entre los autores españoles han sido considerados naturalistas, aunque no todos los críticos lo admiten: Emilia Pardo Bazán, en ambiente gallego (Los Pazos de Ulloa, La madre Naturaleza), y Vicente Blasco Ibáñez, que describe su tierra valenciana en La barraca, Cañas y barro, Arroz y tartana.

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