El Camino hacia el Sufragio Femenino en Colombia: Hitos y Protagonistas

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 5 KB

Un hito histórico: el primer voto femenino en 1957

Ese día no solo se aprobaron los acuerdos para crear el Frente Nacional, sino que, por primera vez en la historia del país, las mujeres acudieron a las urnas a ejercer su derecho al voto. La moral cristiana y la estricta educación que recibieron las mujeres del siglo XIX las sujetó a la devoción de su esposo y de sus hijos, a la cocina y a las labores hogareñas. Aunque desde 1957 las mujeres pudieron votar, sus posibilidades de representación eran escasas, ya que muy pocas eran incluidas en las listas para las corporaciones públicas o nombradas por el gobierno para instituciones del Estado.

Primeros pasos y limitaciones a principios del siglo XX

En la educación, las reformas de 1903 favorecieron la libre enseñanza en todos los niveles escolares, aunque por razones económicas las mujeres siguieron, en gran medida, excluidas del ambiente escolar. Esta libertad educativa se limitó en 1928, cuando se crearon escuelas domésticas en todo el territorio nacional para enseñar a las mujeres oficios considerados ‘propios de su sexo’, tales como la cocina, los tejidos y algunas labores caseras. Por otra parte, las mujeres participaron activamente en las protestas y huelgas que exigían mejores condiciones laborales y jornadas de ocho horas.

La lucha por los derechos civiles y políticos

En este contexto, los cambios sociales y políticos impulsados por las asociaciones y organizaciones sindicales femeninas fueron también promovidos mediante conferencias, artículos de prensa y revistas, manifiestos, discursos y programas radiales que un grupo de mujeres usó para difundir sus puntos de vista y lograr la aceptación popular. Una de las principales reivindicaciones era el derecho a elegir y ser elegidas, ya que la posibilidad de votar estaba prohibida para las mujeres por la Constitución de 1886, la cual otorgaba la ciudadanía exclusivamente a los varones mayores de 21 años que ejercieran una profesión, arte u oficio.

En 1922, año de elecciones presidenciales, las mujeres participaron en las campañas políticas, como lo hacían desde mucho tiempo antes, a través de discursos públicos. En ese mismo año, gracias al espacio político alcanzado y a la presión de entidades internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se introdujeron modificaciones en el Congreso sobre el derecho civil. Con estas, la mujer pudo empezar a administrar libremente sus bienes de uso personal, y no bajo la ‘potestad marital’, como sucedía en décadas anteriores. Los debates entre los parlamentarios y las mujeres, desde las barras del Congreso, crecieron con los días y desembocaron en acaloradas discusiones. Siguieron llegando memoriales firmados por mujeres de Bogotá, Neiva y Manizales, hasta que la Ley 28 de 1933 concedió parcialmente a la mujer la administración de sus bienes.

Avances en educación superior y organización femenina

Gracias a su movilización en el Congreso de la República, las mujeres consiguieron también la posibilidad de terminar el bachillerato y de acceder a la universidad. Entre 1934 y 1944, el Ministerio de Educación fundó universidades exclusivamente femeninas con el objetivo de profesionalizar a las mujeres en campos considerados ‘propios de su condición’, como la enfermería. Una excepción fue la Universidad Nacional de Colombia, primera en aceptar mujeres para todos sus programas. En 1944, organizaciones como la Unión Femenina de Colombia, fundada por Rosa María Moreno e Hilda Carriazo, y la Alianza Femenina de Colombia, dirigida por Lucila Rubio, solicitaron de nuevo el reconocimiento de los derechos de las mujeres.

La conquista final del sufragio

Las mujeres continuaron con su lucha en un movimiento sin distingos de clase social y persistieron con estrategias como las cartas, los manifiestos, las intervenciones desde las barras del Congreso, los escritos en la prensa y los programas de radio. Sin embargo, fue durante la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla cuando comenzó la participación de las mujeres en el poder. Esmeralda Arboleda y Josefina Valencia fueron nombradas en la Asamblea Nacional Constituyente. Desde allí, junto con el apoyo y la participación de otras mujeres como Bertha Hernández de Ospina y María Currea de Aya, se logró la aprobación del Acto Legislativo N.° 3 de 1954, que le concedió a la mujer el derecho al voto y a ser elegida. Dado que no se realizaron elecciones durante la dictadura, no fue sino hasta el 1 de diciembre de 1957, en el plebiscito que aprobó el pacto del Frente Nacional, que las mujeres en Colombia pudieron ejercer por primera vez su derecho al voto.

Entradas relacionadas: