El Breve Reinado de Amadeo I de Saboya: El Fracaso de la Monarquía Democrática en España

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El Reinado de Amadeo I de Saboya (1870-1873)

La Constitución de 1869 establecía como forma de gobierno una monarquía democrática, por tanto, la principal tarea consistió en encontrar un monarca que sustituyese a los Borbones.

Un monarca para un régimen democrático

El general Juan Prim fue el encargado de llevar a cabo las negociaciones necesarias para establecer un consenso internacional sobre el candidato más idóneo para el trono vacante español. Se impuso la candidatura de Amadeo de Saboya, un hombre con una concepción democrática de la monarquía.

El nuevo monarca, de solo 26 años de edad, fue elegido rey de España por las Cortes en noviembre de 1870. El 2 de enero de 1871, Amadeo de Saboya fue proclamado rey y, tras tomarle juramento, las Cortes Constituyentes se disolvieron para iniciar una nueva etapa de monarquía democrática.

Las dificultades de la nueva dinastía

La nueva dinastía contaba con pocos apoyos. El rey y su esposa, María Victoria dal Pozzo, contaban con la oposición de la aristocracia, el clero y una parte del ejército, que mostró su resistencia a expresar fidelidad al nuevo monarca.

Una vez establecido el sufragio universal y a pesar de las dificultades políticas, el nuevo monarca pretendió consolidar un régimen plenamente democrático. Sin embargo, los dos años del reinado de Amadeo de Saboya se vieron marcados por dificultades constantes, entre las que destacan:

  • Los problemas económicos del Estado.
  • La lucha permanente entre los grupos políticos.

Una permanente inestabilidad

Amadeo contó desde el principio con la oposición de los moderados, que continuaban fieles a los Borbones. Estos empezaron a organizar la restauración borbónica en la persona del príncipe Alfonso (futuro Alfonso XII). Antonio Cánovas del Castillo era el principal dirigente de este grupo, y fue convenciendo a unionistas y progresistas de que la monarquía borbónica garantizaba la estabilidad. Esta opción contó con el apoyo de la Iglesia.

Por otro lado, los carlistas, beneficiados por el clima de libertad que introdujo la Revolución Gloriosa, se reorganizaron como fuerza política e iniciaron un nuevo conflicto armado. Amadeo tampoco contaba con el respaldo de los sectores republicanos ni de los grupos populares.

A esta inestabilidad se sumó el conflicto colonial: en 1868 se había iniciado con el llamado «Grito de Yara» un conflicto en la isla de Cuba, la Guerra de los Diez Años. Esta guerra, dirigida por criollos, contó con el apoyo popular al prometer el fin de la esclavitud en la isla.

La crisis final y la abdicación

La crisis final del reinado de Amadeo de Saboya fue el resultado de la desintegración de la coalición gubernamental que lo sostenía. En apenas dos años se formaron seis gobiernos y hubo que convocar elecciones tres veces, mientras la oposición practicaba el retraimiento como forma de presión política.

Finalmente, Amadeo de Saboya, sin ningún apoyo sólido, el 11 de febrero de 1873 presentó su renuncia al trono y abandonó España, dejando tras de sí un país que se mostraba ingobernable y contrario a una monarquía democrática.

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